viernes, 28 de octubre de 2022

Resurrección

Una semana más, como el ave fénix, resurgiendo de las cenizas. El domingo, no fui capaz de medir bien mis fuerzas, y estoy pagando las consecuencias. Si bien, los dos primeros días, no me sentía mal, el miércoles, la combinación de esperas absurdas, de el ruido que se va acumulando, la gente que habla y habla y hace ruidos constantemente, me afectaron, y acabé las clases totalmente sin cucharas. La gente que pregunta por qué no me han convalidado la asignatura X o por qué no estoy trabajando. La tutoría del lunes, donde pude decir como 1/8 de lo que sentía. No puedo decir que la mayor parte de las clases me parecen absurdas y dolorosas, por el nivel de ruido, por las preguntas absurdas, los comentarios malvados de gente sin empatía, la prepotencia de algunos profesores ... No pude decir que estoy en tratamiento por un síndrome ansioso-depresivo y que tengo alta sensibilidad en el procesamiento sensorial y emocional, altas capacidades (que  alguno lo insinuara el día 7 de septiembre, ese TU ERES SUPERDOTADO) y autista de alto funcionamiento ... Que tengo que tomar una medicación para ser mínimamente funcional y para poder dormir y que hace sólo dos semanas probé la sestralina y no me fue bien. Mil cosas que han tenido lugar desde el 8 de Septiembre y desde el 12 de Septiembre.

Al final ayer pude interactuar con mis compañeros en el taller y me sentí un poco más cerca de ellos. Tienen 16-17 años. Espero poder enseñarles algo y poder aprender de ellos.

Pero la semana no ha sido desastrosa, o no lo ha sido del todo, ha tenido momentos bonitos, de aprendizaje, de superación, y he salido en bici 3 días. Y hoy toca hacer la compra y tener telepsicóloga. Y me encuentro mejor que hace tres semanas. A pesar de 













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