El día que todo cambió. Que empezó de nuevo el bucle. La pesadilla. El aprendizaje. Estoy cansado. Es otro otoño complicado, solo comparable al de 2018, o, quizás, al de 2014. Ser neurodiverso rodeado de neurotípicos es agotador. Ir a clase es agotador. Ser asertivo es agotador. Tener que responder a preguntas como ... "Pero ... ¿No estás mejor?" también es agotador. Define mejor.
No me puedo permitir pasar otra tarde con ganas de llorar pero no sé que puedo hacer más para seguir adelante. Me encuentro mal y llevo así desde el 12 de septiembre. Quiero decir, desde la última bajona. Mal llevo desde el 16 de mayo pasado. Y es horroroso. No quiero ir a clase. Quiero aprender pero no escuchando las vidas y las opiniones de personas que están a metros de mí en el plano físico, pero a años luz de mí en el plano anímico y de sensibilidad.
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