No anticipar. Si un médico te pide pruebas en un plazo ordinario, nada indica que ocurra algo grave. Pides las pruebas (pedidas, en un plazo razonable tirando a corto), te las haces, que conoces el hospital y tal, que las valore el médico (que sabe muchísimo más que tu) y chimpún.
De todas maneras he de adoptar otra estrategia para intentar no agobiarme con cosas que tienen fácil solución, como la movida del SEPE de ayer o lo del seguro médico.
Al final, entre mi ansiedad que amplifica todo y las tareas de adulto funcional y las consultas varias, no he podido descansar realmente y mañana hace 2 semanas que no trabajo. Ahora hubiera tomado decisiones distintas, pero contaba con menos información. Realmente no me arrepiento de nada, porque incluso el viaje, aunque agotador, fue bonito.
No hay piezas de recambio que pedir en ningún catálogo electrónico para mi cuerpo ni para mi mente, pero si hay médicos que me cuidan, pruebas por hacer y posibles tratamientos, si fueran necesarios.
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