Todo esto empezó al lado del mar, con un móvil, al amanecer y sin ser capaz de dormir más.
Todo esto acaba lejos del mar, rodeado de gente, encima de una tarima, estrado o escenario, expresando con palabras imprecisas mi experiencia y mi agradecimiento. Y con un pequeño maletín de herramientas como regalo. Pero nadie sabía cómo me encontraba, y que sólo quería estar en calma y dormir. Que mis prioridades eran otras, la mayor parte centradas en consultas y profesionales de la salud. Que recuperarme de 9 meses de prácticas me iba a llevar meses. Meses. Nadie lo sabía. Me sentía fuera de lugar.
Empezó con ansiedad y medicación, acabó igual, quizás con más ansiedad, pero con mucho aprendido, con cosas logradas que jamás hubiera soñado en aquel (se me antoja ahora lejano) Septiembre de 2020.
Todavía veo el logotipo de cierta marca y me entran ganas de llorar. Y no debo alterarme, porque mi salud mental está tocada (aunque mejora de forma lenta pero imparable), y porque mi corazón también puede estar dañado.
Hoy se cierra el círculo. Todavía no estoy en condiciones de buscar. Todavía no se si el pequeño sustento que me corresponde será aprobado o tendré que buscar más papeles que no tengo.
Incertidumbre.
No sé que va a pasar en el futuro, si tendré que tratarme de lo que me pase, si encontraré empatía o no, pero importa el aquí y el ahora, y ahora, me siento más o menos en calma, aunque tengo mucho sueño.
Cuando se haga de noche volveré a recorrer las calles como un fantasma.
Buenas noches y buena suerte.

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