sábado, 11 de junio de 2022

Antes del amanecer


El día empezó mucho antes del amanecer. Aunque ahora amanece prontísimo. Se me levanté y escribí algo en el ordenador, un post. Tras desayunar y ducharme, salí de casa en dirección al trabajo. El último día. Tal y como hice el jueves de hace dos semanas y desde el martes pasado, decidí pasear por la zona cercana al taller, porque me agobiaba que hubiera más tráfico, y, como ya estaba despierto y con ansiedad, cuanto antes saliera mejor.

Di un paseo al amanecer atravesando calles casi desiertas (salvo por gente que paseaba al perro o que iría supongo camino del trabajo). Lo mejor fue llegar al campo, donde no había casas ni gente .... Bueno ... algún humano paseando al perro si y me molestó un poco.

Habría sido un día de trabajo más salvo por la llamada de la entrevista y por ser el último. Hasta después de comer estuve trabajando más o menos con normalidad, tal y como había hecho los últimos meses. Cuando quedaban como '40 para el final de la jornada, empecé a despedirme de los compañeros, empezando por el piso de abajo y subiendo. Fue emotivo. La verdad es que una conversación, aunque laboral, más personal, no la había tenido hasta entonces. El ritmo de trabajo tampoco lo permite y lo último que quiero es molestar.

Cuando salí del taller por última vez, estaba cansado, emocionado y, a la vez, aliviado. Antes de cruzar la puerta exterior abierta, en la rampa, con coches preciosos a la izquierda, me paré a ponerme las gafas de sol, graduadas. Cruzando el habitual puente sobre las vías (ese que crucé por primera vez a mediados de septiembre del año pasado, cuando fui a "presentarme" al que sería mi responsable) me emocioné bastante y se me humedecieron los ojos. Tal y como me ocurrió en un día semejante, pero a la vez distinto, el día antes de la nochebuena, en 2005. Entonces tampoco había dormido mucho y tenía ganas de llorar y de ansiedad y llevar la máquina verde hasta casa fue una proeza. Entonces no tenía fuerzas ni para dormir (calma más que fuerzas) y tampoco para buscar trabajo. Ahora había encontrado una entrevista, casi por casualidad, antes siquiera de acabar las prácticas.

Volví a casa, crucé la ciudad en metro (fue menos agotador de lo imaginado a pesar de la sensibilidad auditiva) y pude tener una consulta con una médico con empatía. Igual que a los coches se les hace una diagnosis en cada revisión, yo también necesitaba un chequeo. Unos análisis. Que son en poco más de una hora ... así que toca ducharse (aunque me duché ayer) y coger la máquina roja y conducir.

Buenos días y buena suerte.

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