En el, glorioso y próximo a comenzar, Tour de France, el maellot blanco se utiliza para indicar quién es el líder de la clasificación de los jóvenes. Pensé en vestirme de amarillo, para celebrar que sigo con vida, que sido adelante y que avanzo de nuevo de forma muy lenta pero imparable. Y la pole position del viernes. Que fue un día importante. Ella me hubiera recomendado ir si se lo hubiera preguntado, de nuevo, sin su (muy necesaria y agradecida y cálida) supervisión, fui capaz de tomar decisiones coherentes y acertadas.
Al final hoy me puse una camiseta blanca, de tacto muy suave. Por edad ya no puedo aspirar a ninguna clasificación de jóvenes. Me dan igual las clasificaciones. Lo he hecho lo mejor que he podido y ha salido "bien" y hay personas que confirman mis decisiones.
Acordamos continuar con la misma estrategia, quizás de forma algo conservadora, pero si he conseguido pasar los peores momentos con estas armas, ahora que ya empiezo a estar mejor, parece coherente continuar igual. Pensaba que tendría que argumentarlo, pero estabas de acuerdo. Otra sorpresa, agradable.
Me alegra saber que consideras que esas herramientas se deben usar de forma lógica y proporcionada. Cuando son útiles si, pero no siempre. Permitirnos sentir. Ayudar a seguir adelante, no anestesiar. En algunos casos no son necesarios. Tus palabras aseguraban una cosa, tus actos, la opuesta, y no era incoherente, al contrario.
He tenido a la vez, en consulta, una dosis de calma y de energía, que no esperaba pero que era muy necesaria.
Al final he actuado de forma más que correcta. Lo estoy haciendo bien.
Es bonito y necesario que alguien, desde un punto de vista objetivo y desde su experiencia te lo diga.
Esa sensación de calma dulce y de satisfacción. He de intentar recordar, si me vuelvo a encontrar mal, que he pasado por momentos difíciles y he salido adelante. Que siempre puedo más de lo que creo.
Me siento en calma y muy satisfecho y esa sensación de desesperanza y de tristeza sin fin poco a poco va desapareciendo.
Y el final fue, simplemente, emoción, dolor en palabras, piel de gallina, calor en la cara, sudor, recuerdos nítidos y demoledores, de dos semanas antes. El vértigo y aquel precioso Peugeot 1007. Pero todavía puedo mantenerme en pie. Me costó bajar la adrenalina y los calores, para poder pasar a tareas mas burocráticas y hacer parte del camino de regreso a pie y con música, con los auriculares preciosos.
Gracias.
Buenas noches y buena suerte.
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