En la oscuridad. Avanza en penumbra, con pasos largos y rápidos. Sus sentidos no son tan precisos como los de un gato, pero la claridad de lejanas farolas le basta para adivinar el suelo de baldosas blancas que pisa. Un camino de sobra conocido.
Al llegar a un tramo de camino iluminado, la luz de las farolas hace brillar diminutas partículas en el aire. Nieva. Copos pequeños, invisibles en la oscuridad, que apenas humedecen el suelo. Nieva. Se le antoja una señal. Una metáfora. Continuar avanzando en la oscuridad. Ser capaz de caminar cuando apenas distingue el suelo que pisa. Y al ganar la claridad de la luz, percibir la nieve. Fría, pero bella.
Buenas noches y buena suerte.
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