miércoles, 8 de febrero de 2017

Arena


Hoy tenía pensado escribir otra cosa. Pero es de noche y estoy cansado. Está demasiado oscuro para hablar de cosas oscuras. Aunque haya dormido bastante bien (por tercer día consecutivo).

Hay días en que la arena o el barro ganan la batalla. En esos días menos buenos, seguir adelante es la prioridad. Esos días en que necesitas una grúa industrial para salir de la cama (donde te quedarías a vivir, total, el la cama se puede dormir, comer, leer, cosas básicas, sólo hace falta un baño cerca). O en los que dormir más de 2 o 3 horas es imposible.

Todavía me emociono con muchísima facilidad. Lo que es precioso para admirar el cielo del atardecer, o escuchar música preciosa o quizás recorrer las lineas precisas de una bici chulísima. Pero no tan bonito cuando todo te afecta: el ruido, comentarios desafortunados. Hasta las cosas más pequeñas.

Si bien todavía no soy completamente dueño de mis emociones (si lo fuera no estaría escribiendo esto ni pensaría con temor en pasar una noche medio en blanco) si al menos me conozco mejor y se interpretar cuando estoy en un día menos bueno. No puedo evitar los días menos buenos, pero al menos si que los reconozco e intento que sean los menos posibles y lo menos menos-buenos posibles.



Al final la arena no dura eternamente. Romper la cresta de la duna y seguir adelante.


No hay comentarios:

Publicar un comentario