Se el suelo que piso. Mojado, con parches de arena y grava desperdigados sobre el asfalto. Se que debo dosificar la presión de mis manos sobre las manetas de freno. Bloquear la rueda trasera frenando a veces es hasta divertido. Si es voluntario. Además si tienes la técnica adecuada (un poco por encima de mi nivel de pilotaje) se puede utilizar para ayudar a girar la bici en las curvas más cerradas. Como el freno de mano en un coche de rallyes. Pero bloquear la rueda delantera frenando, sobre todo en curva, suele implicar una caída segura. A veces se puede salvar sacando el pie. Pero es más sensato intentar frenar fuerte con la bici recta, no frenar tumbado.
Un día para pasar inadvertido. Ser dulce con los frenos y con la presión de los pies sobre los pedales, para no perder tracción. Concentrarse en los precisos cambios de mi actualizada transmisión 2x11 virtual y dejar correr la bici. Sin brusquedades. Trazando fino y suave. Sin malgastar fuerzas que de sobra se son limitadas.
Muchos días importantes o en que mi estado de ánimo es un poco bajo, me imagino rodando al manillar de mi bici. O al manillar de alguna bici soñada. Hoy se me antoja una doble 29 de carbono tipo XC, rápida pero cómoda en largas distancias. Otras veces me imagino al manillar de una moto del Dakar, una KTM rallye 450. Hoy he de estar pendiente más que nunca del libro de ruta, de los posibles peligros de nivel 3 (señalados con tres signos de admiración !!!).



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