jueves, 4 de abril de 2019
Onda vital ilimitada (Mermelada y grasa, parte 2)
Sin apartar la vista de la pista, ni sus manos y pies del volante y los pedales, murmuró esas palabras.
-¿Qué has dicho?- Preguntó Marina.
-No importa. Recordaba una serie de televisión. De animación.
-¿Cómo puedes pensar en eso ahora?
Marina ocupaba el asiento del copiloto. A Marcos, que conducía el coche, le hubiera gustado sentir cómo se encontraba, pero ese don le había sido arrebatado hacía demasiado tiempo. El sudor bañaba su rostro y respiraba pesadamente. Eso le bastaba para intuir su enorme agotamiento.
El pequeño Suzuki color cobre volaba literalmente por la pista embarrada. El barro salpicaba los cristales. Los limpiaparabrisas apenas daban a basto para contener la avalancha de barro.
-Tienes que correr. Como tu sabes. Hoy .... es preciso.
Marina nunca se alteraba. Conservaba esa mezcla de serenidad e ironía tan suya en las peores circunstancias. El miedo que percibió en sus palabras alimentó su propio temor.
Conducir tan rápido como pudiera. No era tan difícil. Mentira. Si que podía llegar a serlo. Dependiendo de las circunstancias. Intento olvidar su miedo y concentrar su mente y su cuerpo en lo que tenía entre manos. Nunca mejor dicho. El volante, los pedales, el cambio. Incluso la palanca de la caja de transferencia requirió de sus atenciones.
-Tu puedes pequeño, me cago en la puta- Susurró Marcos.
-¿Ahora hablas con los coches?
Escuchaba y notaba las cuatro ruedas patinando sobre el barro mientras subían aquella empinada rampa, de primera con reductora.
-¿Por qué no? Ahora dependemos de él. ¿Todavía nos siguen?
-No lo sé. Me duele mucho la cabeza. Me cuesta pensar. Me encuentro mal.
No lo sé. Marina parecía o podía persentirlo casi todo. El pequeño Suzuki acabó por coronar la rampa. Quitó la reductora y se esforzó en hacer volar el coche sobre un terreno que tornaba ahora un poco más favorable.
miércoles, 3 de abril de 2019
Trinity
Todavía te echo de menos. Pero es diferente. Es un recuerdo dulce. Los mil y un momentos compartidos. Vínculos que se rompen. Nuevos vínculos que se crean.
Aprendizaje.
Los mares del placer, de la sensualidad, del deseo, del placer, de la consecución del placer.
Los mares de angustia y el dolor físico y anímico.
Mareas de calma. Bicis de azul intenso y algo de dolor de espalda.
Alivio.
El mundo es un lugar mejor porque tú estás en él.
El más dulce de los despertares (2019)
-Sabes que no me debes nada. Lo sabes ¿Verdad?
-El pasado no se puede cambiar. Estoy orgullosa de lo que fui pero también de lo que soy. Muy orgullosa. Sabes que no me debes nada, pero necesito tu ayuda.
Una madeja. A veces se le antojaba que su vida, que cada vida era una enorme madeja de lana, tejida y a la vez enredada por una mezcla de azar, destino y libre albedrío. El comienzo de aquel enredo fue un SMS.
Necesito hablar contigo cuando antes.
Unos pocos caracteres en aquella pequeña pantalla de cristal líquido. Primero la obligación, luego la devoción. Cuando leyó el mensaje de texto estaba a punto de iniciar su turno. Los pájaros de metal requerían de sus cuidados. Como un ave que hace una pausa en mitad de una migración.
Un avión. Y otro más. Una hora. Otra hora. Así hasta el final de su jornada. Todavía le fascinaban los despegues. Desde un rincón de la rampa, siempre que tenía un instante de respiro, contemplaba aquellas moles de metal dejando el suelo.
Positive climb.
El vacío.
Era demasiado pequeño. No va a acordarse de nada.
Mentira. Lo recordaba cada día.
Antes de volver a casa, a punto de montarse en su vieja Vespa Primavera, Miguel decidió llamarla.
-¿Paula?
-Ha pasado mucho tiempo.
-¿Cómo va todo? ¿Cómo está Esther?
-No has perdido un ápice de intuición. Sabes que no me debes nada. Lo sabes ¿Verdad?
-Eso no es cierto del todo.
-Tu habrías hecho lo mismo por mi.
-Por supuesto.
-El pasado no se puede cambiar. Estoy orgullosa de lo que fui pero también de lo que soy. Muy orgullosa. Sabes que no me debes nada, pero necesito tu ayuda.
-Será un placer. Y un honor.
-Todavía no te he dicho lo que quiero pedirte.
-Intuición. Tu misma lo has dicho.
-No quiero hablar de esto por teléfono. Es demasiado frío.
-Las máquinas no dan abrazos.
-Echo de menos tus abrazos.
-Y yo los tuyos.
-Ven a pasar el fin de semana a casa. Siempre será la tuya.
-Allí estaré.
-Te quiero.
-Y yo a tí.
martes, 2 de abril de 2019
Recuerdos
Recuerdos de hace un año y como mes y 1/2. Asomarme a mi propio vacío. Es que he sentido bajo mis pies alguna vez más. Pero me releo y ya no duele tanto. Porque soy diferente. Pienso diferente, siento diferente, escribo diferente. No sabría precisar cuánto. En que grado, en que porcentaje. Eso irrita a mi parte racional y analítica. Mi parte creativa y emocional, por el contrario, percibe esas pequeñas pero importantes diferencias. Mi yo nuevo me hace sentir orgulloso de mi.
Éste blog es parte de mi refugio. Mi montaña artificial. Donde me siento a descansar al caer la tarde. A veces, bajo la lluvia. Azul oscuro casi negro. La lluvia nunca va a poder conmigo. He de luchar por mi y no contra mi. Y es lo que hago, con la ayuda de la psiquiatra y de unas cuantas personitas que me acompañan en el camino.
Gracias a todos.
Jeannine
Jeannine comenzó a correr a través del campo, en dirección a la alambrada que se adivinaba unos cientos de metros más allá. En el límite de la pradera de hierba, donde comenzaba el bosque, la malla metálica coronada de alambre de espino brillaba bajo la luz de la mañana.
A los pocos metros Jeannine volvió la cabeza. Myriam seguía donde la dejó unos instantes antes. En cuclillas sobre la hierba, junto al cuerpo inerte del guardia. Incapaz de moverse.
-¿No me has oído? ¡Me cago en la puta! ¡Corre de una vez!
"No voy a ir a buscarla. Que haga lo que le salga del coño".
lunes, 1 de abril de 2019
Interludio
domingo, 31 de marzo de 2019
Tempest Blue
Azul tempestad. Me resultó un poco agobiante incluso elegir el color. Pensé en azul aguamarina, verde lima, rojo o violeta. Pero recordé los días de lluvia. El azul oscuro casi negro que precede a la tempestad. Han sido días de lágrimas a punto de salir y de ansiedad y de enfados. Pero detrás de las nubes siempre está el sol. Y a veces es necesario que llueva.
La última vez que pasé por algo parecido, después de ver a un psicólogo (al que le mando un abrazo enorme y agradezco infinitamente su ayuda) acabé en cierta cadena de tiendas comprando una nueva bici (es lo que tiene el insomnio y las ofertas). Ésta vez ha sido un regalo y una cantidad indecente de euros para estar a punto de quedarme en paro otra vez. Pero sobre la azulita preciosa por la Gran Vía, con todo el desarrollo metido, se me olvidó todo lo ocurrido la semana anterior y la anterior de la anterior.
viernes, 29 de marzo de 2019
De nuevo bajo la lluvia
Vuelvo a estar bajo la lluvia. Pero llueve diferente. Siempre llueve distinto. La lluvia me permite descubrir reflejos preciosos en el suelo. Reflejos de mi mismo. De un yo hermoso y resiliente. Imagino preciosas trazadas sobre un circuito encharcado, con ruedas de agua.
Hoy es un interludio. Un puente entre ayer y mañana.
jueves, 28 de marzo de 2019
Tajamatas, susceptibilidades, morteros y pensamiento lateral
He reflexionado sobre lo que pasó ayer y entiendo que me he tomado todo demasiado a pecho por el nivel de ansiedad que tengo desde las últimas 2 semanas o así. No respondí de forma demasiado brusca e irracional, de todas formas. Y tomé la mejor decisión, que es descansar.
martes, 26 de marzo de 2019
Asfalto sucio (Sensación parte 2)
Igual que el freno nuevo (que, curisamente, funcionaba mejor con una maneta más antigua y sencilla, quizás porque el tiro del cable es diferente, y porque la palanca es más grande) me aporta más confianza a la hora de frenar fuerte. Para mi mente no hay actualizaciones o mejoras como en los ordenadores o en los coches de rallyes. Pero si posibilidad de crecer.
(Ayer pensaba en convertir mi vieja bici de carretera en una especie de híbrida. Con cubiertas de 28 mm. Así sería más cómoda en asfaltos bacheados e incluso en pistas.)
Ayer me enfadé un poco y hoy ha sido un día sólo regular en cuanto a la ansiedad. Me gustaría que ya fuera viernes pero al menos es martes. No me apetece ir a nadar ni nada parecido. Mi refugio, rallyes en red bull tv (como el año pasado) y poco más.
Buenas tardes y buena suerte.
lunes, 25 de marzo de 2019
Andenes (versión 2)
¿Recuerdas cuando nos besamos aquella
noche detrás del silo?
¿A qué viene esa pregunta?
A que te quiero. Siempre te he
querido. Por eso he venido.
rostro de ROSA. Coge la mano derecha de ROSA entre las
suyas. Después la suelta y sale corriendo en dirección al
edificio de la estación.
¿Qué haces aquí?
Una locura.
¿Y tu trabajo?
Seguro que en Madrid puedo encontrar algo mejor.
Pero, no has traído ni maleta.
En Madrid también habrá tiendas ¿no?
Lo importante es que estás aquí.
Tengo miedo.
Yo también.
¿Miedo tu?
Si.
¿De qué?
De lo que siento. De estropearlo todo.
Todo va a salir bien.
Más dulce que amargo (parte 2)
Tengo ganas de más días de descanso, que llegarán en AVRIL. AVRIL está a la vuelta de la esquina, el final de abril no tanto. Antes empezará otro intenso taller. El X7. Todo ésto empezó hace un año. Los talleres, quiero decir. Ésta mañana pensaba que no había avanzado nada en todos estos meses pero no es verdad.
(De fondo alguien golpea con los pies un reposapiés de plástico que, a su vez, golpea el suelo con estruendo.)
Si, si que he avanzado, muchísimo, pero siento que todavía me queda mucho por avanzar (y es así). Y los días menos buenos (por lo que pasó el miércoles y lo que pasó el viernes) sólo veo lo que me queda por hacer y no lo hecho, el camino recorrido.
Perder el tiempo con cambios de procedimiento e indecencias varias también me irrita.
Hoy de todas maneras no he buscado un atajo. Ayer alguien se fijó en mi bici. Otro ciclista se quedó mirando, en busca de los cambios. Mi híbrida es sencilla pero llamativa, con sus frenos de disco, cambio en el buje y esas vainas elevadas tan de los 90. Veremos el resultado de no escapar de las situaciones. Sinceramente preferiría salir de aquí, ponerme los cascos y leer durante en trayecto sin tener que mantener ninguna conversación o ningún silencio pesado con nadie.
Más difícil pensar que hacer. Si, la gente es un poco cotilla, pero es lo habitual entre los humanos. Al final, socializar requiere un aprendizaje en pequeñas dosis. Si me saturo, puedo recurrir a mi fiel compañera de fatigas negra.
sábado, 23 de marzo de 2019
Tierra
Recorrí lugares visitados decenas de veces. Secuencias de curvas enlazadas que recordaba con precisión. Dónde frenar, cómo trazar. Ese vértigo de la velocidad sobre dos ruedas. Escuchar el aire, sentirlo, el rumor de las cubiertas rozando el asfalto, el familiar tacto los puños y mandos de freno. Ir en bici todavía me hace sentir mejor.
Después de lo que pasó el miércoles y de lo que pasó ayer, no tenía demasiadas ganas de ver a nadie y éste lugar es ideal para eso. Descansar, leer, dormir, escuchar música.
viernes, 22 de marzo de 2019
Mas dulce que amargo
Porque todavía se me da mejor soñar que escribir y escribir que vivir.
Ya no es verdad. Cada vez escribo mejor. Si. Y cada vez vivo más en el mundo real y menos en el mundo de los sueños.
jueves, 21 de marzo de 2019
Flap 15
martes, 19 de marzo de 2019
Rage against de machine
Mejor que esto tuviera lugar ahora y no antes. Pero, de todas formas, hubiera sabido superarlo de igual forma.
Al final del día no tenía ganas de socializar ni ningún vh (patinete, bici) con el que acortar el camino así que opté por un nuevo camino, como en Noviembre, que resultó más lento pero nada cansado.
Mañana más.
Recuerdos de sol, aire y gasolina
lunes, 18 de marzo de 2019
Correcaminos
Me apetece hacer cosas. Pequeñas, pero agradables. Pasear en patinete, por ejemplo. Jugar con el equilibrio. Un tipo tan grande y tan adulto como yo en un pequeño patinete parecía un poco ridículo. Pero me sentí a gusto y feliz. El ocio solitario. Pero todo eso se lo pude contar a alguien.
Las aguas vuelven a su cauce. Matices. Prefiero ser ese pequeño matiz que hace a alguien sentir mejor en un momento complicado que al revés.
Nuevos talleres. Acabar los actuales, que han sido preciosos. Aprender. Enseñar. Escuchar.
Poco a poco los días fluyen, son neutros la mayoría, algunos incluso agradables.
Buenas noches y buena suerte.
viernes, 15 de marzo de 2019
El viento
Venus me dijo que aquel que ha conocido la tormenta (porque ha sido la propia tormenta) puede calmarla. Yo no estoy tan seguro. Me encantaría ser capaz de calmar a la gente. Tener un efecto similar en ellos al de cierta benzodiazepina, pero sin receta y sin reacciones adversas. Ni tampoco crear dependencia. Me gustaría ser un ángel .Un ángel sin alas, pero con bicis. O con alguna KTM de 450 para poder cruzar desiertos.
No soy un ángel. Ló unico que puedo hacer es intentar calmarme y no generar ruido.
Buenos días y buena suerte.






