Desde el martes, la nostalgia a veces me ha invadido. Lo que pudo ser y no fue. Las interminables reclamaciones y burocracia para HACER LA COMPRA SIN AURICULARES. El proceso de revisión de la discapacidad, que puede durar MÁS TIEMPO QUE LA VALIDEZ DE LA DISCAPACIDAD y que, a pesar de el aprendizaje y del informe extra, pues tampoco nadie me garantiza tener el 33%.
El trabajo, el calor, el recuerdo del cercano en el tiempo linchamiento, ser consciente de que ser ND en un mundo NT complica ligeramente las cosas.
Bandejas. Recuerdo la luz de los días de lluvia en uno de esos talleres ferroviarios. Pienso en trayectos in intinere, en combustible, en una luz de posición fundida. Y en el habitual no se hacer nada, que contrasta con poder hacer, por mis propios medios y útiles, la revisión básica de un coche sencillo y utilitario.
Y charlar en persona con una persona y por WSP con otra.
Es maravilloso estar vivo.
Hace 6 años que decidí volver a estudiar y se me hace raro no ir a clase en unos días. De hecho, la semana que viene sería la presentación. Y en 2020, 2022 y 2024 fui allí en trenbici.
Un paso cada vez. Semana de transición. La siguiente tengo psico y análisis y la siguiente psiquiatra. Yo no esperaba después de tanto tiempo continuar en seguimiento, pero han pasado mil cosas imprevistas.
En 1996, podría estar leyendo esto:
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