jueves, 28 de febrero de 2019

Explicaciones

Si algo odio es dar explicaciones. En general. A unas pocas personas se las doy encantado. No más allá de 3 o 4, incluyendo la psiquiatra que me trata (a ella se que le tengo que explicar todo porque de lo sé contrario no podrá ayudarme).

Ayer tuve que dar explicaciones. Más de las que me hubiera gustado. Y a resultas de esas explicaciones tendré que pedir más cosas y dar más explicaciones.

Si no tenía la mejor semana del mundo (así en general, por lo que pasó, por DREAM IS COLLAPSING) todo eso me enfadó un poco. El enfado se va reduciendo poco a poco, aún así, no tengo ganas de ver ni oír a nadie hoy, lo que es imposible en una oficina llena de gente. De hecho el comedor se está llenando mientras escribo esto y voy a tener que hacer un glorioso mutis por el foro.

(Y eso hice).

La mañana avanza poco a poco y no es demasiado desagradable. Todo lo que no es desagradable, que es neutro, se acaba convirtiendo por contraste en algo casi agradable o placentero.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Nombres

Hoy me preguntaron tu nombre. Lo dije. Tus dos nombres y tus dos apellidos. Me parece increíble la facilidad de la gente para olvidar, incluso personas con memoria precisa y casi fotográfica, tal y como lo es mi memoria.

Nuestros nombres. Todavía me acuerdo de tí. Sobre todo, a finales de Febrero, cuando todo empezó.

En cambio ahora, casi un año y dos meses después, en realidad nada ha cambiado. Supongo que lo que siento/pienso ahora no es real y es sólo una visión parcial condicionada por mi estado de ánimo y por las últimas semanas, cansadas y, en parte, desastrosas.

No es verdad. El cambio es tangible, evidente e importante. Quizás también sutil, hecho de pequeños cambios, casi insignificantes pero, igualmente, importantes.

El poder de la música y la memoria.



Escuchaba HK4 de Hybrid en 2004 pero también en octubre o noviembre (o ambos) de 2005. Han pasado 13 años desde entonces. Y en esa década larga si que percibo un cambio grande en mi. Incluso en sólo 10 años. Incluso en 5 años.


Como un sofisticado amortiguador de un coche de rallyes o de una bici de descenso. Que se comprime y extiende miles de veces. Pero que a veces se fatiga y necesita de una revisión. Quizás cambio de retenes, de casquillos de fricción, o de aceite. Para poder volver a rendir al 100 %. Y de las manos expertas de un mecánico o de un ingeniero para ponerlo a punto. Junto con las sensaciones del piloto, por puesto.



Almendros en flor.

A través de la diminuta y ovalada ventana del avión Myriam contempla un universo blanco. La aeronave gana altura en un suspiro y se aleja de campos cubiertos de nieve hasta donde le alcanza la vista. Parece imposible que la vida pueda abrirse paso en aquel reino de hielo y nieve. De inviernos interminables y oscuros. Suspira y juguetea con su pelo largo y cobrizo, recogido en una trenza. A pesar de volar a velocidades difíciles de concebir para un ser humano, se le antoja que el tiempo transcurre lento. Que cada segundo se alarga. Segundos de chicles, gominolas y regaliz rojo y dulce.

Una eternidad después, el avión aterrizó en lo que se le antojó un mundo diferente. En la aproximación al aeropuerto, una paleta infinita de colores se despliega ante sus ojos: el azul del mar, el verde de los campos de frutales, el naranja de la arena y el gris de las montañas afiladas. La ciudad en la que había crecido parecía distinta. Más grande. Llena de edificios enormes, altísimos, monstruosos, pegados al mar. Quizás, como los árboles, necesitaban humedad y calor para poder crecer. Quizás ella también necesitaba luz y calor para poder seguir viviendo.

El empleado de la empresa de alquiler de coches se dirigió a ella en inglés y, por costumbre, ella continuó la conversación también en inglés. En el interior del coche, blanco, pequeño y muy moderno, pensó que, a pesar de haber nacido a menos de cien kilómetros de allí, se sentía extranjera. Antes de arrancar el motor, rebuscó en el interior de su bolso. En el fondo encontró unas gafas de sol en su funda. Regalo de su marido. "En España siempre luce el sol" le dijo al despedirse de ella en el aeropuerto. No quiso contradecirle. Pero recordaba otoños de lluvias torrenciales e inundaciones. La fuerza del agua, imposible de contener. La fuerza de emociones desbocadas en su interior, imposibles de encauzar. El poder destructor de avenidas y emociones.

Buceó en sus recuerdos. Confiaba más en su mente que en la memoria informática del navegador del coche. Le costó un triunfo salir del aeropuerto, cruzar la ciudad y adentrarse en la autopista de peaje. A ras de tierra pudo contemplar con más detalle el paisaje visto desde las alturas. A la derecha de la autopista, el mar. A la izquierda, la montaña. Hasta donde alcanzaba la vista, más allá de los guardarrailes que delimitaban el asfalto, naturaleza desbordante y preciosa.

Almendros en flor. Tan pronto como salió de la autopista, se topó con el primer campo de almendros en flor. Flores de tonos entre blancos y rosados, distintos según la variedad del almendro. Un eón después, llegó a un diminuto pueblo de calles estrechas y empinadas, de casas encaladas de blanco. Detuvo el vehículo frente a una de ellas. Bajo la luz de la tarde, a la sombra de un almendro, distingió a un anciano sentado en una silla de anea. Bajó del coche y fue incapaz de contener las lágrimas.

-Buenas tardes, padre-

martes, 26 de febrero de 2019

Cansancio

Empecé escribiendo con el móvil. Escribo desde la cama, mi refugio desde que llegué a casa, cansado y con molestias en las rodillas progresando a dolor. Pero mucho menos intenso que hace dos semanas (un día un poco desastroso).

He hecho el esfuerzo de ir a buscar el portátil. Que, aunque pequeño, tiene un teclado de verdad, con el que escribir es más rápido y cómodo. Es un placer escribir sin nadie a mi alrederor. El silencio también es agradable. En el patio contiguo juegan y gritan niños. Para crear de nuevo la burbuja de silencio tan necesaria, música. Where dirt meets water. Que me recuerda a Julio de 2018. A otra nueva cita con la psiquiatra.

Perder los nervios, ser incapaz de gestionar mis emociones, enfadarme, gritar, hacer daño a quién más quiero, me ha resultado muy doloroso, frustrante, desesperante.

Todo ésto te lo diré en cuanto sea posible.

Llegar a casa, los mimos de Marco, una cena deliciosa, hablar por teléfono, me calmaron y aliviarion. Hace una semana fue justo al contrario.

En unos días, de viaje. Me apetece pero a la vez tengo miedo de agobiarme de nuevo o de que mis rodillas me impidan andar mucho rato. Bueno, para eso hay transportes públicos y ademàs siempre puedo alejarme de la manada y desconectar.

lunes, 25 de febrero de 2019

Luz

La luz ha cambiado. Al cruzar la familiar cancha de baloncesto y de fútbol sala, con la silueta de los rascacielos al fondo, el cielo tenía un color ligeramente distinto. Más suave. Cercano al azul suave, anaranjado o púrpura, del amanecer.

Estaba entrando de nuevo un poco en bucle. Pensando en el examen quizás, o en lo que pasó o en como me siento, o en lo que le contaré a la psiquiatra. Pero me di la vuelta y me encantó el color del cielo. Busqué un trípode improvisado para el móvil. Una verja metálica. Atrapé el instante.

Ahora mismo pienso en lo que escribiré para los dos talleres. Tengo dos ideas en mente. Nunca he tenido que escribir 2 relatos (bueno, un relato y una escena, o una secuencia, parte de un acto) en dos semanas. Es precioso. Que sea fluido y fácil. Los talleres en sí. Escribir a veces no me resulta tan fácil, sobre todo cuando se que será leído o escuchado por alguien. Antes sólo me leía una amiga bloguera.

El fin de semana fue mejor que el anterior, a pesar de alguna visita de mi eterna compañera de viaje. La ansiedad. Todavía me despierto pronto, pero al menos los fines de semana me sirven para descansar y desconectar. Para ver cosas  bonitas, almendros en flor e incluso compartir momentos con otros humanos. Aunque incluso eso me resultó un poco agotador.

Agotadora, convulsa, desesperante, dolorosa. Pero también, esperanzadora, bella, con la energía y la luz de la quasi-primavera. Así fue la semana pasada.

El pasado no se puede cambiar. El futuro si. El presente si.

Compartir tren y conversación con una compañera/amiga. Buscar su interacción alterando el recorrido. Son pocas las personas cuya conversación no le satura. Pero cada vez son más.

domingo, 24 de febrero de 2019

Dimensión desconocida. (6) Un plan

-No tengas miedo. Todo va a salir bien.

-¿Lo crees, lo deseas o lo repites para aumentar tu confianza?

-El miedo es lógico en una situación como ésta, pero no ayuda en nada. Impide pensar con claridad, impide reaccionar con rapidez.

-Sé lo que es el miedo. Lo he leído miles de veces en otras mentes y lo he sentido muchas veces más en mi interior.

-Se me olvida que puedes leer mi mente. Es ...

-¿Desconcertante? ¿Da miedo? Si te resulta violento, no lo haré. Si pudiera, habría pedido permiso cada vez que me pidieron leer las mentes de los demás. Pero no podía. Tampoco me pidieron permiso a mí para convertirme en una simple herramienta.

-Yo también fui una herramienta. Un soldado. Y obedecí órdenes. Entiendo lo que quieres decir. Al menos yo me alisté por mi propia voluntad. Igual tú no tuviste otra opción.

-No la tuve. A mí me obligaron. Ni elegí tener la capacidad de leer mentes ni elegí usarla cada día. Pero tú no tienes la culpa. Eres amable conmigo. Gracias.

-Nunca me habían dado las gracias por ser amable. Me han felicitado después de una misión, incluso después de follar, pero no por ser amable. Gracias a ti.

-De nada. Estoy acostumbrada a percibir aspectos de otras personas de los que ni siquiera ellas mismas son conscientes.

-Si estás preparada, vamos allá. En 10 minutos aterrizaremos en la prisión. Es la primera toma de contacto. No hay que salvar a nadie ni salvar el mundo hoy. Sólo obtener la mayor información posible.

-Entendido. Mantendré mis sentidos alerta. Todos.

-Por lo demás será fácil. Entramos, recogemos los residuos y nos vamos. Es fácil. Dejamos los contenedores autopropulsados vacíos que llevamos en la nave en la prisión y nos llevamos los contenedores llenos. Tenemos autorización, la documentación en regla. No va a pasar nada, si no nos ponemos nerviosos. La guardia de la prisión huele el miedo, por así decirlo. Están acostumbrados a sospechar de todo y de todos. Pero te repito que no tiene por qué pasar nada.

-De acuerdo. Creo que recordaré como funcionan los contenedores, como hacer que se muevan hacia donde yo quiero.

-Y si no te acuerdas me lo preguntas ¿Vale? Nadie nace sabiendo. Son casi autónomos. Llevan unos sensores en la parte de abajo, en la panza, que siguen unas líneas negras que hay a lo largo del suelo de la base.

-Lo recuedo. Es sólo que ... Nunca he hecho algo así.

-Lo se. Es tu primera misión real, por así decirlo. Te diré lo que me dijeron la primera vez que entre en combate: sigue al jefe de escuadrón y mantén la calma y los ojos abiertos.

-Lo intentaré.

-Se que puedes hacerlo. Me hubiera gustado tener a alguien como tú en mi escuadrón.

Myriam murmuró "gracias" de forma apenas audible. Se sonrojó. El piloto le imponía. Pero a la vez le proporcionaba una extraña sensación de seguridad y confianza.

-Markus, no sé cómo podré agradecerte lo que estás haciendo por nosotros.

-Ya lo haces. Me has llamado por mi nombre. No suelen llamarme así. Me llaman el Piloto o el basurero. Y me gusta recordar que soy un ser humano y que tengo nombre.


sábado, 23 de febrero de 2019

Unimog

Un pabellón lleno de coches y motos clásicos, coches de carreras, recambios, miniaturas, revistas. En 2001 estuve en ese mismo lugar. Y, de entre todas esas preciosas máquinas, me llamaron la atención sobre todo las furgonetas y un Unimog de carreras. Enorme, no muy rápido, pero capaz de rodar por cualquier terreno. Un poco como soy yo.


Buenas noches y buena suerte.

viernes, 22 de febrero de 2019

SOMETHING HAS CHANGED*



Aunque en los auriculares suena Broken patterns, siento que algo ha cambiado. *Something has changed es la canción anterior de ese precioso disco de Peter Broderick. Float 2013.

Ha sido una semana muy complicada. (Acabaré de escribir esto después porque me acaban de interrumplir. No es culpa suya, pero es que no puedo escribir con alguien al lado que creo puede ver lo que escribo.)

Fuera de Matrix. Cómo bien dice Mazda. nosotros estamos en Matrix pero sabemos que pertenecemos a ella. No sé si me explico. En algún momento de nuestra vida nos enfrentamos a alguna situación vital que nos hizo replantearnos la vida por completo. Yo aún estoy en esa situación vital. Pero avanzo.

Algo ha cambiado del sábado a hoy. Ayer o antes-de-ayer. En parte ha sido una semana de mierda con ansiedad, culpa, lágrimas y más cosas desagradables pero también ha sido preciosa. Me equivoco muchas veces pero se admitir mis errores, pedir disculpas, buscar soluciones. A grandes rasgos eso soy yo.

Días y noches imposibles de olvidad. De dolor, de culpa, de desconcierto, de desesperación. Un trayecto de sobra conocido por un precioso parque (aunque oscuro) llorando mientras sonaba Limp Bizikit en los auriculares.

De nuevo me he conseguido calmar, en parte. Y he disfrutado de momentos preciosos, en el taller de literatura de viajes o charlando con Mazda. Su compañía y conversación me resultan agradables incluso en días reguleros.

Ayer y hoy estaba nervioso, más bien ansioso, en la primera parte de la jornada laboral. No tanto como el martes (en general un día bastante desastroso pero que fue mejorando poco a poco) en que tuve que recurrir al alivio de último recurso, que es el lorazepam. Me calmó aunque me dio mucho sueño. Soy sensible a los ruidos y a los movimientos. Me hubiera resultado más fácil trabajar y estar lo más tranquilo posible en un lugar más silencioso y más apartado. Como aquella vez el año pasado en el que soñaba con ser una especie de hacker que probara la seguridad de los sistemas de importantes empresas. Me imaginaba con un poderoso portátil en Alexanderplatz, tirando lineas de código y ataques DoS con música en los oídos (quizás unos sofisticados auriculares inalámbricos o un casi arcaico mp3 como el que uso cada día). Y con una bici al lado. Una Canyon Torque. O quizás alguna bici de dirt jump de NS Bikes. Y llamando a mis jefes: Esto, que mañana os paso el informe completo pero que sepáis que los sistemas son un puto desastre, estooo que hay mucho trabajo que realizar. Me voy a dar una vuelta en bici que hackear cansa mucho. Y metería el portátil en una mochila, me quitaría los auriculares, me pondría el casco y subiría a la bici, camino de alguna estación de tren -hay una en esa misma plaza-, camino de algún tren que me llevara a algún bello paraje alemán con senderos chulos.

Ayer y hoy estaba nervioso, pero con todas las herramientas de las que dispongo, música, tila y respiración diafragmática entre otras, me pude calmar. El fin de semana se presenta mucho menos desastroso que el anterior, y con actividades interesantes como un salón de coches clásicos y un taller precioso.

Como me dijo ayer @Mama_psicologa, La vida es aprender que nos movemos a modo de "picos de sierra" y que las líneas planas y rectas solo indican que ya no hay nada.

Sigo adelante. Todavía puedo mantenerme en pie. Buscar soluciones. Aprender, mejorar, crecer, compartir. Y es tremendamente bello (aunque a veces agotador y doloroso) ese aprendizaje. Yo mismo me siento tremendamente bello.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 20 de febrero de 2019

Sensación

Muchas entradas con el mismo título. Lo que siento, básicamente.

Las emociones se van asentando. Me voy calmando. He utilizado por primera vez la frecuencia 121.5, todavía sin respuesta cierta y concreta en el tiempo. Lo que en parte me da que pensar. Aunque quizás sea algo completamente diferente a lo que pienso. De todas maneras, ahora me siento con fuerzas suficientes para llegar en condiciones más o menos razonables.

(Aunque estoy de sobra acostumbrado a usar el teclado del móvil, hoy se me antoja demasiado pequeño y que escribo muy lento. El portátil está a unos cuantos kms y, aunque ligero, sería otro bulto más dentro de la mochila.)

Lo que pasó, pasó. Tengo las cosas más   claras. Lo uno y lo otro fue producto de nuestra vieja y no deseada compañera vital. La respuesta de la respuesta, aunque me hiciera daño (he escrito daño y no es una exageración), también era previsible. Lo que escribo ahora no es al 100% racional ni ajustado a la realidad. Pero es lo que siento. Ahora sé que comprensión sólo puedo esperarla de muy pocos seres humanos. Básicamente de 3. Y la compresión de uno de ellos es profesional. Vamos, que es la psiquiatra que me trata. El resto de seres humanos, o no tengo la confianza suficiente, o sé que no me van a entender. Y cuando digo sé es porque ya lo he intentado y la respuesta obtenida han sido reproches y palabras vacías. Las mismas que diría un cuasi desconocido ante una situación similar. Pero ya no les culpo. O por lo menos las emociones que despiertan en mi sus reacciones han pasado de dolorosas a neutras.

Hoy te dije donde iba y no me supuso ni esfuerzo ni dolor. Sé que tú tampoco ibas a entender el qué y el por qué último. Pero fui capaz de explicártelo más o menos. La vez anterior también. La vez anterior de la anterior, me generó dolor e ideación suicida.

Estoy esperando para entrar en el parque cerrado con mi viejo Subaru azul eléctrico. Los colores. Y los matices. Los neurotípicos o extrovertidos acostumbran a hacer juicios de valor sobre los demás (sobre mí, también), demasiado apresurados. Y usan la ley del embudo. Las cosas son distintas si les afectan a ellos que a otros. Supongo que a mí también me pasa. Por eso suelo empatizar con personas más bien sensibles e introvertidas. Parecidas a mí en cierto modo.

A veces es distinto. Somos distintos, pero tenemos puntos de vista similares en algún aspecto. Y por eso nos entendemos. Y es bonito. Hoy busqué tu contacto a propósito. Y fue agradable.

Todavía pienso en cómo me siento, en si he avanzado / aprendido lo suficiente en todo este tiempo, más de un año ya. Supongo que sí. Por eso quería hablar contigo antes del próximo hito.

Me queda casi una hora libre. Tengo sueño y no hay ningún lugar para tumbarme. Ninguna camilla ni ninguna cama. Ni el asiento trasero de un coche o la caja de una furgoneta. Poco a poco me va pudiendo el sueño y eso indica que estoy más tranquilo. En otras ocasiones la ansiedad sería superior al sueño. Supongo que el efecto en parte será parecido al de algún estimulante químico, sea legal, como las bebidas energéticas, o ilegal, como las anfetaminas.

Podría hacer más largo mi relato de viajes pero no tengo ganas. Al final los viajes parten de experiencias vividas y a mi no me sobran. Pero eso tiene solución. Éste mismo año.

Lograr que el regusto sea agradable no depende sólo de mi. Supongo que será una primera prueba. Al menos, uno de los caminos lo haré en solitario.

Hoy no tengo ni atenciones ni calor en las rodillas. Parte de lo que pasó tiene que ver con la semana pasada. Se van acumulando cosas. Las cosas y las emociones.

El sueño me va pudiendo. Quizás deba salir a que me dé el aire (aunque eso implica andar). Y a comer algo. Que supongo tengo algo en la mochila.

Salí a comer una barrita de cereales, y me dio el aire. Vi una Keeway RKF muy bonita. Estoy autorizado legalmente a conducirla y creo que sería capaz de volver a casa a sus mandos. No llevo una moto de marchas creo que desde 2002, pero creo sería capaz. Tardaría menos que en transporte público. Aunque no sabría cómo ir. Aquí sólo he venido en Renfe y en bici. Creo que sería capaz de encontrar el camino y si no fuera capaz tengo un móvil inteligente en las manos.

Personal de seguridad recorre lenta y metódicamente la biblioteca. Si, estoy en una biblioteca. En una silla de color rojo.

Buenas tardes y buena suerte.

lunes, 18 de febrero de 2019

DREAM IS COLLAPSING



Escribiendo entre el ruido. De hecho alguien me ha interrumpido, pero no se lo tengo en cuenta. Es un ángel y los ángeles tampoco tienen hélices.

En parte, antes-de-ayer, parte de mi sueño se rompió. No es que se rompiera, es que por no tener toda la información (y por estar demasiado cansado o ansioso o ambas cosas) no supe reaccionar de una forma lógica, sensata y serena (yo actuando de forma lógica y siensata, JAJEJIJOJU ESO ES IMPOSIBLE, BUENO, IGUAL NO, PERO ME QUEDA MUCHO TRABAJO PARA ELLO).

Siendo una PAS debería saber que otros PAS son igualmente sensibles (Y OTRA PERSONA ME PASA POR DETRAS, IROS O IDOS A TOMAR POR EL CULO). De todas maneras creo que a pesar de la sobrerreación (que no se si existe esa palabra) el daño colateral es reversible y, lo ocurrido antes-de-ayer y ayer me sirvió para reflexionar y para poder hablar claro con X2 personas.

El fin-de-semana sirvió para descansar el cuerpo más o menos pero no para descansar la mente. Ahora se que si es necesario puedo dar un paso para atrás y volver a la base (esta vez sin la compañia de ninguna guapa soldado), donde podré, al menos en parte, autoequilibrarme y autorrepararme, como un terminator.

Ahora x1 de x5 está a punto de acabarse y, a pesar de algún momento un poco surrealista, no ha ido mal. Buenas noches y buena suerte.

Estación Central de Milán


Todas las ciudades tienen decenas de lugares bellos. Incluso el más aséptico de los barrios dormitorio de una gran urbe como Madrid pueden tener rincones con encanto. Un parque, una fuente, una estatua, una avenida.  Sólo hay que saber buscarlos, mantener ojos y mente abiertos.

En cada nueva ciudad que visito, acostumbro a ir al menos a una estación de tren. A veces por necesidad, porque de camino a algún otro lugar he de tomar un tren. Otras, a propósito. Algunas estaciones tienen edificios realmente preciosos, y cargados de historia. Ahora me viene a la mente la preciosa Estación de Francia y sus inconfundibles andenes lévemente curvos.  Otras, parecen museos de arte contemporáneo por su arquitectura vanguardista. Un ejemplo de ello es Berlin Hauptbahnhof, la Estación dentral de Berlín, un palacio de cristal, acero y hormigón.

La historia que os voy a narrar tuvo lugar en Milán. En la Stazione di Milano Centrale. Es un edificio, construido a finales del Siglo Veinte, de proporciones enormes, ante el que uno se siente pequeño, casi insignificante. Su fachada principal, llena de columnas, parece más propia de un templo griego o romano que de una estación.

Me gustan las estaciones, pero también los trenes. Así que me aparté un poco del grupo con el que estaba visitando Milán y me dejé llevar por entre los andenes. Perdido entre viajeros, turistas y ciudadanos de Milán. De vez en cuando, ayudado por una, entonces moderna, cámara digital, capturaba un instante. Congelaba el tiempo en la tarjeta de memoria de la cámara. Una locomotora, que estaba a la cabeza de un interminable tren de viajeros, llamó mi atención. Enorme, cuadrada, maciza. Azul, verde y blanca. Se me antojaba un dinosaurio escapado de otro tiempo y otro lugar. No encajaba con el resto de trenes, sobre todo los afilados modelos de alta velocidad. Como no podía ser de otra manera, le hice una foto. Pendiente de la pantalla de la cámara no me percaté que alguien se acercaba a mí y llamaba mi atención en italiano. Pensé que se trataba de alguien que trabajaba en la estación. Quizás estaba prohibido hacer fotos dentro de la estación, por seguridad.

Levanté la mirada y me topé con un tipo vestido con un mono azul, y botas de trabajo. Era menudo, no más allá de un metro sesenta. Los ojos, azules y vivos. La barba y el pelo, escasos y blancos. Debía rondar los sesenta años, quizás más. No hablaba inglés y yo apenas unas pocas palabras en italiano, pero supimos entendernos. Me dijo llamarse Giovanni y ser maquinista. Me preguntó si me gustaba la locomotora. Le dije que sí. Se sorprendió que alguien tan joven -aunque yo ya no era un adolescente, precisamente- se fijara en una locomotora tan antigua. Me dijo que estaban a punto de retirarla del servicio. Como a él. Que estaba a punto de jubilarse. Me habló de cómo los trenes y el mundo habían cambiado desde los años sesenta del siglo pasado, cuando comenzó a trabajar como ayudante de maquinista. Que se sentía viejo y arcaico, una pieza de museo ante tanta modernidad. No supe que decirle. Porque yo también me sentía a veces así, a pesar de no haber cumplido los treinta.

Por desgracia no pudimos hablar mucho rato. El tren estaba a punto de partir y él era el maquinista. Antes de irse, nos estrechamos la mano. Y me dijo cómo llamaban cariñósamente a aquella serie de locomotoras: Caimano, caimán en italiano. Le vi alejarse camino de la locomotora con sus pasos pequeños y rápidos y me pregunté si, alguna vez, volveríamos a encontraros y podría contarme más a cerca de su historia como maquinista en los ferrocarriles italianos.


viernes, 15 de febrero de 2019

El ejército de los serafines (Viernes parte 2)

Cambios en el tablero. Piezas de ajedrez que intercambian sus posiciones. Desde mi atalaya, con mi fiel ametralladora de palabras al alcance de las yemas de mis dedos y de mis ojos. Con los prismáticos al cuello. Guardando las espaldas. Manteniendo los ojos y los oidos abiertos. De nuevo bajo a la tierra. Abandono mi querida posición de francotirador de palabras, mi atalaya. La azotea de un edificio que apenas se tiene en pie tras muchos impactos de morteros y obuses.

Mientras recorro la avenida de los francotiradores al volante de mi viejo Nissan Patrol militar suena Héroes del silencio en el radio cassette.

"La derrota no es una opción, y no hay excusas. Para siempre me parece mucho tiempo".



De copiloto llevo a otro miembro del ejército de los serafines. Ella es, en parte, como yo. He aprendido a buscar las cosas que tengo en común con el resto de seres humanos, en lugar de centrarme en las diferencias.

Me siento cómodo a ras de tierra, rodeado de seres humanos. De algunos de ellos. Tejiendo lazos y vínculos.

Ella me indica que ha agotado su munición. Yo le cedo un par de cargadores. Suficiente hasta que pueda retornar a la base y reabastecerse.

La batalla termina por ésta semana. Bunbury canta en los auriculares. Estoy cansado y tengo algunas ganas de llorar, pero sabré calmarme.

El lunes los engranajes volverán a girar. Fuera embrague y gas.

Viernes*

Que algo no funcione me puede llegar a irritar o enfadar bastante. Pero hoy no. Si yo pudiera influir en esa lentitud (con mis conocimientos, que son más grandes y profundos de lo que creo) lo haría. Como eso no es posible, lo único que puedo hacer es mantener la calma. Que no es poco.

Pensamiento lateral. Si no puedo conseguir un objetivo por el camino teóricamente establecido, busco otro camino.

Ahora hay silencio. Alguna conversación y risa de fondo. Prefiero las risas a otro tipo de conversaciones en un tono de voz mas enfadado, pero las risas frívolas, nerviosas, forzadas, tampoco me gustan.

Leer entre lineas.

La semana ha implicado un poco más de ansiedad de la que esperaba y un poco más de dolor del previsto, pero ambos se han reducido bastante en los últimos días.

Corto y cierro.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Mejor

Dolor físico: reducido.

Dolor anímico: menor que ayer.

En lugar de dejar la hormigonera mental dando vueltas un día más utilicé una herramienta que no me gusta demasiado: el teléfono. Me costó un poco, pero sin moverme del suelo del salón pude decirle lo que pensaba a quién quería. De forma demasiado directa, impulsiva, osea, muy yo.

Al menos tengo las cosas más claras y las espectativas son, aunque pequeñas, mejores que las de ayer.

Hablar con algún ser humano me hizo sentir mejor.

Que las máquinas vayan lentas me irrita.

He sabido calmarme con todas las herramientas disponibles (ayudas químicas, calor, reflexionar, expresar cómo me siento) en menos de 24h. Si hoy duermo bien sin más ayudas, vale. Si no es así, pues utilizaré ese comodín o JOKER, que para eso está.

REBOOT*

*(Reiniciar)

Las herramientas existen para ser usadas. En una realidad paralela, como Matrix. Donde habitan programas informáticos llamados agentes. Donde hay tardes de molestias, ansiedad, crema, calor, ibuprofeno y lorazepan. Las ayudas están para usarlas, con mesura, con supervisión médica, pero hasta cierto punto a mi discrección, ya que, al igual que un terminator, tengo conocimientos preciosos de mi cuerpo, de lo que siento. Y debo cuidar de mi mismo. Nadie puede hacerlo por mi.

Seres humanos, androides, replicantes. Molestias y nervios que fueron reales, pero que ahora se me antojan tan lejanos e irreales como la atmósfera de Blade Runner. Su banda sonora habría sido un buen fondo para ese martes y ese miércoles.

Bicis, cubos de rueda libre, motos de trial ...




lunes, 11 de febrero de 2019

Star 2*

No hacía éste trayecto desde Junio del año pasado. Hace como semana y X3 días sí que estuve en el mismo lugar, pero el trayecto fue distinto. Me noto dolorido y cansado, porque la gente que es incapaz de hablar bajo en el cercanías me irrita un poco. He buscado un lugar más tranquilo y ha mejorado un poco. La ut465 es más amplia que la habitual Ut7000 y eso hace más fácil el trayecto. Además no va llena del todo.

(¿De verdad hablan tan alto? ¿O es sólo una sensación? ¿Es imprescindible hacer tanto ruido para comunicarse con otros seres humanos? De hecho ¿es imprescindible comunicarse con otros humanos constantemente?).

Me quedan X5 + X5 estaciones. Ya queda menos. No tengo ninguna bici disponible ni un patinete eléctrico. La verdad es que el mismo trayecto con la bromptom al lado se saldría. No abulta nada y me ahorraría X2 estaciones.

Fuencarral paradise. Paraíso de trenes y bicis.

Echo de menos a Venus. Hoy me gustaría quedarme un rato entre sus brazos.

Una chica se ha cambiado de sitio para que dos chicos se sentaran juntos. Es un detalle bonito.

Fisio. Hoy ha sido quizás un poco más molesto pero seguro que pronto me siento mejor. Lo hecho la semana pasada dio sus frutos. Y ésta vez me llamaron a mi. Mañana empieza a contar el contador. He de buscar mallas piratas o pantalones cortos o ambos. Y dinero para la taquilla. Cómo en 2013 y 2018.

Si, la chica de delante lleva un portátil HP muy chulo. Y grande. El Asus de 10 parece diminuto a su lado. ¿Será de 14" o de 15?

En el mostrador creo que tenían un portátil.

Me han explicado unos ejercicios y como estirar. Mola.

Si tuviera un portátil podría escribir más rápido. Pero con el móvil me apaño y pesa menos.

Un portátil, una bromptom y, en lugar de la mochila, una de esas bolsas que van en el frontal de la bromptom.

Todo eso se consigue con dinero. Los cambios pequeños pero importantes en mi, en parte si tienen dinero de por medio, para buscar el profesional más adecuado, pero en parte no.

Hoy estoy cansado y es probable que de aquí a que llegue a casa me entren ganas de llorar (las siento llegar). Pero en casa me calmaré.

3 + 2 estaciones. Bicis disponibles: 0

La lluvia nunca vuelve hacia arriba.

Los seres humanos pueden tener opciones inconsistentes.

¡La luz es preciosa! Mirando a la diminuta pantalla del móvil me he perdido los colores del atardecer.

La pestaña de las ruedas debe rozar en el carril. O igual no. El tren suena y vibra al pasar por los cambios de agujas.

Me han pinchado y no me he mareado. Y es algo que no tenía previsto. Soy menos aprensivo de lo que pensaba.

Me han visto varios médicos en 2019 y ha sido menos desagradable de lo que pensaba.

Las rodillas van mejor.

Una nueva versión de mi. Cambiar la vieja Mecatecno Dragonfly 326 por una moderna Dragonfly 2.0 eléctrica. 180 unidades. Si tengo sitio para guardarla, pero no soy trialero. Ni siquiera tengo el carnet de moto. Si fuera una trail matriculable tipo KTM Freeride E sería distinto. Me gustaría moverme con ella por Madrid. Le pondría ruedas mixtas. Supongo sería muy agradable rodar con ella. ¿Le cambiaría los frenos de lado? O mejor cambiaría los frenos en la bici. Aunque las bombas Shimano y Clarks no son reversibles.

Buenas tardes y buena suerte.

*Star 2 era una lml con base Vespa. Motor de 125 cc, válvula rotativa, 4v, motor lateral. Técnicamente desfasada, pero con mucho encanto. Quizás pudiera transformar esa vieja moto en un scooter eléctrico, pero con cambio y embrague, como las motos eléctricas de Trial.

A new day has come

Un sistema informático, un equipo que se inicia, o quizás algún tipo de organismo cibernético rollo terminator (I'LL BE BACK). Los parámetros parecen correctos. No hay ningun testigo rojo ni naranja iluminado. A parte de algunas pequeñas molestias en el tren infierior (Also Known As RODILLAS). Pero para eso tiene cita en un taller especializado en ANDROIDES donde no hacen preguntas y saben cuidar de los de su condición porque YA ESTAMOS ENTRE NOSOTROS.

Ha tenido un encuentro con un sistema sub-humano bastante mal educado, pero claro, qué se puede esperar de programas informáticos tan básicos y tan mal programados. Si pudiera corregiría sus lineas de código, pero eso podría ser contraproducente, o, algo peor, podría ser considerado como delito informático y acabar en Alcalá Meco.

¡GRACIAS!

¡BUENOS DÍAS!

sábado, 9 de febrero de 2019

Audio post

Os voy a contar mi historia

Voy a intentar leer un post hasta el final. Si no puedo tampoco pasa nada. Digamos que son todos mis miedos puestos en palabras y, aunque estoy acostumbrado a vivir con mis miedos, a veces todavía ... No se cómo expresarlo con palabras.

Hablando claro: de 2014 para acá alguna vez he pensado (unas cuantas) que podía acabar ingresado por motivos psiquiátricos. Se que es más una idea incorrecta de mi mente que algo fundado en hechos objetivos (en los últimos 4 años me han visto 1 psicólogo y 2 psiquiatras y NINGUNO me ha dicho "pues creo que lo mejor es un ingreso" ni mucho menos). Pero a mi me dan mucho miedo los hospitales y perder la razón.

Voy para allá.

LO HE PODIDO LEER ENTERO

Os voy a contar mi experiencia en salud mental como paciente con ansiedad: Desde que pisé un centro de salud mental por primera vez hace más de 4 años, me di cuenta de que los "pacientes" no son "locos", sino personas perfectamente normales como tu y como yo.

Mi primer contacto fue con una MAP cuyo nombre no voy a decir evidentemente pero a la que tengo muchísimo cariño y a la que le debo parte de lo que he conseguido hasta ahora. Después de como 2 meses con muchísima ansiedad e insomnio, llegué a una especie de punto de no retorno y dije, pues si estoy enfermo, voy al médico. Fue un lunes de octubre de 2014. Fue más facil hacerlo que pensarlo. Fui, le expliqué como me sentía. Me puso tratamiento (paroxetina y zolpidem). Me dio cita para un mes más tarde. Estaba un poquito mejor. Le dije que necesitaba más ayuda.  Me derivó a un psicólogo. Éste, a su vez, me recomendó terapia de grupo. La otra opción (todo esto por la SS) era VERME CADA DOS MESES. Por favor: MAS RECURSOS PARA SALUD MENTAL YA. ¡En dos meses te pueden haber pasado miles de cosas! A terapia de grupo fui como 3 meses cada viernes, el primer trimestre de 2015. Sinceramente esos meses fueron el gérmen de un cambio como persona. Al psicólogo y a los compañeros (mejor dicho, compañeras, eran abrumadoramente mayoría) no los voy a olvidar en la vida. CHICAS VA POR VOSOTROS MUCHA FUERZA ESPERO QUE ESTÉIS GENIAL.

El último día de 2017 me di cuenta de que volvía a necesitar ayuda profesional, después de 2.5 años sin tomar medicación y durmiendo bien todos los días (que es ha hostia por cierto, lo de dormir bien todos los días). Le pedí consejo a una buena amiga y tiré para delante. MAP me da unos consejos super sensatos para gestionar la ansiedad y lorazepam. Cuando llego a casa me doy cuenta de que tengo un seguro médico privado. Con asesoramiento de alguien QUE NO VOY A DECIR QUIÉN ES decido pedir cita para un psiquiatra. El criterio fue: como no tengo experiencias ni buenas ni malas el que primero me den cita voy. ACERTÉ. Yo no quiero ni ganar la lotería ni nada parecido. Con acertar así escogiendo a una psiquiatra me vale. Mi cupo de suerte os lo cedo.

Un año y un mes después la sigo viendo cada mes, valga la redundancia. Los que lleváis leyendo mis tochazos infumables desde hace una década y me conocéis un poco, supongo que habréis visto un cambio en mi, y si no lo habéis visto yo os confirmo que he cambiado.

13 meses después puedo decir muy alto que:

CADA VEZ TENGO MENOS MIEDOS. 

Y si los tengo me intento enfrentar a ellos. No son cosas muy difíciles pero a mi se me hacen un mundo.

Me quiero mucho más.

La verdad es que por fuera no tengo un cuerpo de modelo, pero tampoco estoy mal.
Pero por dentro soy precioso: creativo, detallista, con gran capacidad de superación, con empatía. Y mil cosas más.

A todos los que de una u otra manera me habéis ayudado en éste camino, desde profesionales de la salud mental y médicos de atención primaria, a compis de twitter, pasando por mis pocos pero buenos amigos, y, sobre todo, a mi familia, OS DOY LAS GRACIAS DE CORAZÓN. Y ASÍ ACABO: GRACIAS A TODOS, BUENAS TARDES.

Mi grito de ánimo los días feos son 3 palabras en inglés:

COME ON, PUSH!

Y, gracias a Bergeronnette:

Il n'y a pas de problèmes, seulement des solutions

Mi próximo paso es tener más confianza en mí mismo, cosa que logro poco a poco. Hay una bici de Wethepeople que se llama TRUST y que va a ser mi bici virtual desde hoy hasta el 13 de Marzo. Es rosa porque el rosa para mi significa alegría y "lograr un reto".


En rojo también me gusta:


Y en AZUL.


PINBALL DREAMS CHRONICLES

Fecha estelar: 09 de Febrero de 2019.

Interior. Gatera. Dormitorio. Fuera amanece y la niebla es densa, pesada. Como en la novela de terror de Stephen King titulada así.

He descubierto que tengo una carpeta de google drive en el correo (de gmail) que uso para acceder al éste blog y que tiene cosas dentro. Incluso trozos de mi diario. Diario que no escribo desde 2014. Ahora el único diario que tengo es éste blog.

Miércoles 5 de Agosto de 2009
Pues eso, ayer calor y algo de ruido (la calle y el aire acondicionado) y bueno, no ha estado mal. Hoy es un día mucho más tranquilo, la verdad. Ojala todos fueran así.

Jueves, 14 de Marzo de 2013
Casi contando los días para que se, que digo los días, las horas para que sea viernes y llegar a casa, dormir escuchando viejos o no tan viejos programas de misterio, ir en bici, descansar ...

Si, todavía añoro los fines de semana pero el trabajo no me resulta tan desagradable como entonces (2013). Relacionarme con gente me resulta un poco más sencillo. Y me siento bien por ello.

La burrocracia me resulta cansada. Me resultó cansada el miércoles. Pero con mi voluntad, el saco de calma y capacidad para autoequilibrarme, que es cada vez mayor, no lo fue tanto. Con un móvil puedo hacer maravillas incluso en la calle. Me resultó aún más cansada el jueves. Pero el viernes lo que me preocupaba se solucionó. Ya tengo los siguientes pasos: el segundo, todavía sin fecha. El primero, el lunes. Fisio. Otro fisio.

Tengo algo parecido a gripe. Nada que no se pueda solucionar con medicación sin receta.

Las últimas semanas recordé conversaciones super profundas con una personita, que se ha convertido en una amiga, más que compañera en el Circo. Una aliada.

"Aquel que más noches de Circo tenga en su haber es el que primero entra en el Reino de los Cielos".
Alfredo Marqueríe

Los dos hemos tenido días y meses complicados. Los dos hemos compartido conversaciones muy profundas, cuando poco a poco nos encontrábamos mejor. Y es algo que valoro mucho. Volver a ayudarla me hizo sentir bien, al contrario que hace un año y 1/2 mes, cuando me generó un grado de ansiedad casi insoportable.

Ha sido una semana bonita. Me centro en las soluciones, no en los problemas. Tener molestias en las rodillas es eso, molesto, pero tampoco me genera mucha angustia.