martes, 5 de febrero de 2019

Némesis: El rastro (Parte 2)

Parte 1 aquí. Resto del relato aquí.

Transferencia.

El primer impulso fue entrar en el piso. Puerta B. Pero Marcos supo o pudo reprimirse. La campana mágica vibró. Tembló. Pudo sentirlo. Giró sobre sus talones, esquivó a Silvia, buscó a Paula. Buscó sus manos. Tomó su mano derecha entre las suyas. Sus rostros quedaron muy cerca, a unos centímetros el uno del otro. De haber estado en un lugar más íntimo la habría besado. Pero no era ni el momento ni el lugar.

Parte de su energía vital fue transferida a Paula, con ese simple gesto y su voluntad. Bastó para fortalecer lo suficiente la campana de protección.

-Aguantará ... -Murmuró Silvia

-¡Irene!

Silvia nunca gritaba. Era demasiado educada para gritar. Y dominaba de forma forma esquisita sus emociones. El pánico de Marcos creció. Sintió como Irene dibujaba un hechizo. A veces sentía los hechizos, la magia, como burbujas de colores. La amenaza a la que se enfrentaban era una enorme burbuja de color magenta. Más grande que un caballo. El hechizo que dibujaba Irene, una burbuja de un precioso color oro envejecido. La lucha fue breve e intensa. La burbuja de color oro envolvió a la burbuja de color magenta.

Tres sombras grises escaparon del piso. Pudo sentir la estela que dejaban a su paso. Estela de aire, estela de magia. Magia que se agotaba. El sutil cambio en el continuo espacio/temporal que sólo puede crear la magia.

-¡Se escapan!

-No importa. Ya no pueden hacer ningún mal.

Y después llegó ... La calma.

El piso estaba vacío e increiblemente sucio. Paredes, suelos y techos, llenos de runas.

-¿Todos bien?-Preguntó Silvia.

Una pregunta retórica.

-Casi me hago pis encima. Y no es una forma de hablar- Susurró Marcos.

Rompieron a reír.

-Vuestra primera caza. Vuestra primera gran caza. Irene ¿Cual fue la última vez que viste algo así?

-Hace mucho tiempo -Bufó- Más de diez años. No tenía ni la mitad de canas que tengo ahora.

-Marcos ¿Qué sensación te deja todo lo que ha pasado ahora? A parte de ganas de orinar ...

-Tu tienes más experiencia que yo. No veo cómo te puede ayudar lo que yo sienta.

-Tu encontraste el rastro. Responde, por favor.

-Algo ha cambiado.

-¿En tí?

-En todo. En el mundo. En la realidad.

-¿Estás seguro?

-No.

-Pero, lo sientes. Con eso me basta. Volvamos a .... casa. Estoy agotada. Todos lo estamos.

-Y sedientos. Nos hemos ganado una buena ronda de cervezas. Conozco un pub no lejos de aquí donde si cierras los ojos parece que estés en Escocia- Añadió Irene.

Silvia miró a Irene con gesto de reprobación.

-Lo sé Silvia, lo sé. El alcohol está estrictamente prohibido para los alumnos. Pero yo ya no soy ni alumna ni tampoco vidente. Por una ronda de cervezas no va a pasar nada. Que los alumnos y los videntes tomen refrescos, si quieren. Y si no, que corra la cerveza para todos. Antes de que ...

-No digas eso.

-¿Ahora me lees la mente?

-No

-Silvia, negar la realidad no hará que cambie.

-Irene, no es el momento.

-¿Cuando lo será? Está bien, volvamos a casa. Conduces tu, por hablar.

El grupo de seis volvió sobre sus pasos, bajó por las escaleras y regresó a la aparente seguridad de la calle.

-¿Qué ha querido decir Irene? -Preguntó en voz baja Paula a Marcos.

-Que algo malo está a punto de ocurrir.

XJ6 Diversion

Desviación.

Literalmente.

Ha sido un día bastante bueno. Esto se empieza a parecer a un diario. Bueno, en realidad es mi blog y hago y escribo aquí lo que quiero. Menos frío, menos ¿nervios? (¿Por qué? ¿Por qué ayer fue un poco diferente? ¿Por empezar la semana?). Las rodillas creo que están un poco mejor. El ánimo, "my mood goes up and down". Con altibajos, pero menos que hace un mes y, sobre todo, menos que hace 2 meses.

Además como andar me puede resultar un poco incómodo, he ido en bici un poquito. Desde la primavera pasada no iba en bici con ropa de calle.

Interactuar, escribir, soñar, trabajar.

Personas hacia fuera y personas hacia adentro.

Humanos "hacia fuera": expresan sus esperanzas y temores con palabras a otros humanos.

Humanos "hacia dentro": piensan sus esperanzas y temores.  Sólo los expresan a personas con las que tienen mucha confianza.

Adivinad a que grupo pertenezco.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 4 de febrero de 2019

Nemesis: El rastro (Parte 1)

(Avertencia: éste post es un trozo de relato. Relato que NO está terminado. Ni es coherente. Lo escrito hasta ahora AQUÍ.)

El pastor alemán levanta el hocico y husmea el aire. Mueve la cabeza y la cola. Gira sobre sí mismo, intranquilo. Avanza y retrocede. Ha perdido el rastro. Araña el suelo con las patas delanteras mientras husmea de nuevo el aire. La maleza roza su cuerpo. Levanta las orejas, atento a cualquier sonido por pequeño que sea. Duda.

-¿Cómo estás? ¿Quieres que conduzca yo un rato? Así podrías concentrarte en lo que sientes.

Él negó con apenas un gesto, sin apartar las manos del volante ni desviar la vista del tráfico. El gesto mitad preocupado mitad aterrado seguía instalado en su rostro, los ojos muy abiertos, clavados en el asfalto, respirando deprisa, pesadamente. Silvia le observaba, también preocupada., desde el asiento del copiloto, una banqueta corrida de dos plazas donde se apretaban Irene y ella. Alargó el brazo izquierdo y le acarició el hombro.

-Lo estás haciendo muy bien. Ni siquiera puedo sentir nada todavía.

-Puedo estar equivocado. Llevamos mucho tiempo dando vueltas.

-No, no lo creo. Y tú lo sabes.

Rodaban por una de aquellas enormes autopistas de circunvalación, un poco por debajo de la velocidad máxima permitida. Su primer impulso fue conducir lo más rápido que sabía -que no era demasiado, puesto que apenas tenía el carnet desde hacía un par de meses- por suerte sus acompañantes supieron calmarle en parte y frenar su prisa. Llevaban más de una hora dando vueltas, de un extremo al otro de la ciudad. Miraba los carteles indicadores azules sin acertar a comprender nada, mientras aquella sensación de malestar y terror continuaba creciendo en su tripa, agotándole.

Mecánicamente, accionó el intermitente y tomó un desvío. Un barrio del extrarradio. Calles con nombres anónimos y edificios construidos en los ’70, quizás antes. Algunos les recordaban a colmenas. Calles irregulares, a veces estrechas, a veces anchas. Coches aparcados encima de las aceras.

Minutos antes compartian una animada charla en una pizzeria. Los seis. Quién les observara pudiera pensar que eran un grupo de profesores y alumnos, quizás. O una pareja, comiendo con unos amigos, y con sus hijos. En parte tenían razón. Los mayores en edad y sabiduría, Silvia, Irene, Martín y Carlos, les enseñaban y evaluaban a la vez que cuidaban de ellos, Paula y Marcos.

Charlaban animadamente. Los más jóvenes se interrumpian constantemente, rememorando lo ocurrido durante la mañana. Sus ojos brillan de entusiasmo. Los mayores intercambian sonrisas y miradas de complicidad, recordando, años antes, situaciones similares con ellos de protagonistas.

Un par de pizzas, coca-cola, agua, según gustos. Hasta que ….

Marcos levanto la cabeza y su mirada se cruzó con la de Silvia. Torció la boca en una mueca de desconcierto y desasosiego.

-¿Qué te pasa?

-No es nada.

Se levantó atropelladamente, y buscó los servicios con pasos apresurados. A la vuelta, diez minutos después, tenía peor cara: blanco y tembloroso.

-¿Has sentido algo?

-Si. Pero no puedo precisarlo. Solo se que me siento fatal. ¿Sientes algo? Deberías poder sentirlo ... Tu ... Sabes más que yo.

-Debería pero ...

Silvia miró a Martín.

-¿Nada?

Negó con la cabeza. Suspiró.

-Igual estoy equivocado … -

-Solo hay una manera de averiguarlo. Buscar. Como siempre.

En la calle les esperaba una Fiat Scudo de la organización, suficiente para acomodarles a los seis. Irene le lanzó las llaves a Marcos.

-Conduces tu.

-¿Por qué?

-Tengo la impresión de que sigues un rastro muy tenue … Sigue tu instinto.

Un instante. Volvió a sentir ese vértigo en la tripa. Sivia sintió un escalofrío. Ahora podía percibirlo: débil, desconcertante. Una pequeña llama brillando en la oscuridad. Una luz roja destelleando en el cielo. Suspiró.

Giró a la derecha y luego a la izquierda. Al final de la calle arrancaba una especie de descampado: tierra, hierba, charcos y grava. Algunos coches aparcados desordenadamente. Y, un poco más allá, la silueta de varios edificios. Una mirada más precisa podría advertir los puntales en los soportales y algunas ventanas tapiadas.

Detuvo la furgoneta en un extremo del descampado, paró el motor y abrió la puerta con manos temblorosas. El primer impulso fue salir corriendo, pero Silvia le tomó por la muñeca derecha y le detuvo.

-Espera. No tengas tanta prisa. Ahora iremos todos juntos. Y despacito.

No le hizo caso. Salió corriendo.

-Maldita sea.

Silvia corrió tras él.

El corazón le martilleaba desbocado en las sienes cuando detuvo su carrera frente aquel portal. El edificio parecía ocupado: la fachada, llena de pintadas. Las ventanas, cegadas con yeso y rasillas.
Silvia alcanzó su posición apenas treinta segundos después.

-Te he dicho que no corras. ¿No me has oído?

-Lo siento Silvia. Todo está mal. ¿Puedes sentirlo?

-Ahora si. Y por eso te he dicho que no corrieras. Has dejado atrás a tu mago. Has dejado atrás a tus profesores. Estamos aquí para que nada malo os ocurra. Además de como profesores.

-Lo siento. No quería perder el rastro.

-Lo se.

-¿Puedes sentirlo?

-Si. ¿Qué emoción provoca en tí ese rastro?

-Estoy cagado de miedo. Esto ... Me hace sentir miedo.

-No debería decirlo, pero a mí también me asusta.

-¿Qué vamos a hacer?

-¿Qué harías tú? Si yo no estuviera aquí. Si no estuviéramos aquí.

El resto del grupo llegó gastado donde estaban ellos dos.

-No lo sé. Una parte de mí quiere seguir adelante. Otra me grita que me dé media vuelta y salga corriendo.

-Si esto fuera un ejercicio teórico ¿Cómo resolverías esa duda?

-Lo primero sería ... Intentar saber cómo es de mala la sensación.

-Evaluar la amenaza. Correcto. ¿Cómo es de grande la amenaza?

-Muy grande.

-¿Más grande que la magia de tu mago? ¿Más grande que las habilidades de Paula?

-No lo sé. Creo que sí.

-Dudabas sobre si avanzar o retroceder. Si estuvierais los dos solos ¿Qué harías?

-Retroceder. Buscar ayuda.

-Pero has salido corriendo tu solo.

-Lo siento. Yo solo ...

-No querías perder el rastro. Te entiendo. Pero no ha sido lo más inteligente. Intenta tenerlo en cuenta la próxima vez. Además de Paula, cuentas con dos magos más. Dos magos expertos. ¿Cambiarías tu decisión?

-Si. Entraría en el edificio.

-¿Tu solo?

-No. Los seis.

-¿En qué orden?

-No lo sé.

-Es una pregunta difícil. En mi opinión, lo más adecuado sería ir tú y yo delante. Los tres magos en medio. Y el otro vidente detrás. Cubriendo las espaldas. ¿Alguien tiene otra idea? Hablad sin miedo.
Intercambiaron miradas. Algunas serenas,     otras llenas de nervios y miedo. Asintieron. Parecía la opción más sensata.

-Si todos estamos de acuerdo, adelante. Pero con cuidado. En el momento que alguien no lo vea claro, retrocedemos y pedimos más ayuda.

-¿Más ayuda? ¿Tan mal lo ves?

-No lo veo ni mal ni bien. Mi prioridad es la seguridad de todos. Adelante.

Marcos miró a Silvia. Ella le sonrió y asintió.

Vamos allá.

Marcos intentó abrir la puerta del portal. Estaba cerrada con llave.

-Has tocado una puerta que no conoces sin guantes. ¿Crees que has hecho lo correcto? -Preguntó Silvia.

-La puerta no me asusta. Me asusta lo que hay dentro.

-¿La puerta es una amenaza para nosotros?

-Creo que no.

-Pero está cerrada con llave. ¿Qué te dice eso?

-Que no quieren que entremos.

-Puede ser. Pero, si fuera un portal cualquiera ¿Qué sería lo más habitual? ¿Que la puerta estuviera cerrada o abierta?

-Cerrada. Y más en un barrio como éste.

-¿Percibes magia en la puerta?

-No. ¿Tú ...?

-Tampoco. ¿Cómo abrirías la puerta?

-Sin hacer ruido ...

Buscó en el bolsillo trasero del pantalón vaquero. Sacó una lámina de plástico transparente semirrígido. De un tamaño algo mayor a una tarjeta de crédito o un carnet. En menos de 20 segundos, la puerta estaba abierta.

-¿Quién te ha enseñado a hacer eso?

-Mi abuelo. Es mecánico pero también sabe un poco de cerrajería.

-Has sabido resolver la situación de forma rápida. Pero recuerda que cuentas con más recursos. Cuentas con tres magos. No lo olvides.

El interior del portal estaba en penumbra. Marcos pensó en buscar el interruptor, pero quizás no fuera una buena idea. La luz podría alertar a alguien dentro de la casa. Silvia pareció leer sus pensamientos. Volvió la cabeza y susurró: "luz tenue". Una diminuta bola de luz anaranjada, del tamaño de una canica, se materializó en la nada, flotando a media altura, delante de Marcos. Hubiera preferido seguir en penumbra. Las paredes estaban repletas de signos. La pintura roja destacaba sobre el blanco del yeso.

De sus labios escapó una maldición apenas audible.

-Me cago en ...-

-Habla bien. ¿Sabes que significa?

-Una invocación.

-¿De qué nivel?

-Cinco.

-Es correcto. Hace años que no veía una invocación de un nivel tan elevado.

-¿Podemos seguir?

-¿Qué harías tú? ¿Afecta a la decisión que tomamos hace cinco minutos?

-No lo sé.

-¿Qué te dice tu instinto?

-El mal se puede revertir todavía. Ahora. Cada minuto que pase será peor.

Silvia asintió.

-Pero te asusta avanzar. Te da miedo. Yo también tengo miedo. Intento que el miedo no me impida pensar. Eso que te asusta, ese mal, es poderoso. Pero nosotros también. ¿Sabes a qué me refiero?

-Una campana de protección.

-Eso es.

-Invisible.

-Perfecto. Paula, es tu turno.

Marcos clavó sus ojos en los labios de Paula.  Apenas en un susurro, pronunció las palabras precisas. Pudo sentir como esa burbuja protectora les envolvía a los seis.

-Irene ¿cómo lo ves?

-Impecable. Ejecutar un hechizo aquí no es lo mismo que en clase. Ni el entorno ni los nervios ayudan. Buen trabajo, Paula.

-Adelante, Marcos. Puedes ir un paso por delante de mí, si lo prefieres. Pero sólo un paso ¿Vale?

Marcos asintió. Avanzó apenas unos centímetros por delante de Silvia. Buscó las escaleras. Se movía con esa mezcla de agilidad y silencio tan suya. Como un gato. Cuidaba donde ponía los pies, esquivando basura y cascotes. Las escaleras parecían sólidas.

-Están en el último piso -Susurró Marcos.

Silvia asintió. Ascendieron sin apresurarse pero tampoco despacio.

-Puerta B.

-¿Estás seguro?

-¿Tu no?

El grupo se detuvo un instante ante la puerta que Marcos había señalado. Esta vez Irene tomó la palabra. Con ese marcado acento escocés que le caracterizaba.

-Paula, continúa con la campana. Yo abriré la puerta. Martín y Carlos nos cubrirán las espaldas. Silvia ¿que opinas de la puerta?

-Que no es una puerta.

-Marcos ¿Estás de acuerdo?

-Es una trampa.

-Irene ¿Podrás abrirla?

-Dame un minuto.

Un minuto. Sesenta eternos segundos hilvanando el hechizo adecuado para abrir la puerta.

-Todos atentos. Allá va.

La puerta se deshizo ante sus ojos. Sin ruido. Ni un fogonazo. Ni una explosión

domingo, 3 de febrero de 2019

No soy un desastre

Estoy leyendo un blog que borré y cada pocos post repito "Me voy a quedar sólo para siempre". Y también "Soy un desastre". Y no era verdad y ahora menos que nunca.

"A veces me pregunto que estoy haciendo con mi vida."
VIVIRLA. Sólo eso. Y me gusta. ¡Me gusto yo!


No tengo un físico deslumbrante pero puedo resultar atractivo. Mi voz es preciosa, también mis ojos. Además soy sensible, educado (aunque algo brusco). Soy hábil con herramientas. La tecnología se me da bastante bien. Me oriento bien incluso en ciudades que apenas conozco. Me gusta escribir. Me gusta la literatura. Pero también cosas más mundanas, como los coches y las bicis.

Un desconectador de batería para mi mente, para los días realmente malos. Ya lo he encontrado. Herramientras como el ejercicio, música relajante, audios de relajación y, si todo eso falla, cierta benzodiazepina.



sábado, 2 de febrero de 2019

Descanso

Un pequeño descanso. Después de todo lo que pasó y ha pasado, necesario. Descansar mi cuerpo, un poco maltrecho y mi mente. Disfrutar de cosas sencillas. Tumbarme en el sofá. Ver series y documentales. Leer sobre coches clásicos y coches modernos. Fuera hace frío. Creo que haré ejercico sólo bajo techo.

viernes, 1 de febrero de 2019

Días de arroz con leche

No he dormido todo lo que debería, pero estoy en calma. De nuevo en mi refugio. Con esa sensación desconcertante de alivio y molestia en mis piernas (largas y más bien delgadas).
Estoy satisfecho conmigo mismo. Por buscar soluciones, por no dejar pasar los días sin actuar. Por saber calmarme.

De vuelta a casa en la máquina roja (no es una Ducati sino un pequeño utilitario) sonó Flor rara. Muchas veces he pensado que mi vida no tenía sentido y que estaba desperdiciando el tiempo que me había sido concedido. Mi magia. El año pasado volví a sentirme dentro del laberinto. Pero poco a poco me voy recuperando.

Hoy es un paréntesis. Tiempo para descansar, leer. Para recuperarme en compañía del gato pirata.

Hoy es un día de claroscuros. He visto gotas de lluvia en el parabrisas del coche y he sentido lágrimas en mis ojos, esa sensacion de ganas de llorar tan familiar.
Pero a la vez es un día precioso de calma y de alivio.

Volver a verte.

Éste blog nació, en parte, por ti. Por cómo me sentía y por ti. Y te deseo lo mejor. Calidez, sensualidad, complicidad. Un día, en parte extraño, en parte inolvidable.

Calor y atenciones para mis rodillas, nuevas herramientas para seguir adelante.

Gracias a los que están en el mundo para hacer de él un lugar mejor.

Siento que soy como una pequeña moto de carreras japonesa, en parte moderna, en parte arcaica. Una Honda NSF 100. Sigo viviendo en el mndo real pero puedo imaginar o soñar que monto un kit de 125 cc a esa moto. En compañia del gato pirtata.





Calma

Estoy en una pequeña burbuja de calor y silencio hecha de metal, cristal y plástico. Ser capaz de conducir un coche me produce satisfacción. Me queda esperar un buen rato pero estoy tranquilo. Eso es lo importante.

El aire frío y húmedo me golpeó en la cara. Esa sensación de enfado y lágrimas a punto de salir tan familiar. Me pude calmar. Andar me sentó bien.

En el futuro las cosas me afectarán menos. En otras ocasiones no habría dormido apenas nada. Hoy me desperté algunas veces y he dormido menos que ayer. Pero en cuanto salga de la sesión de cuidados para mis rodillas (que son a la vez robustas y delicadas, como todo yo), tengo un día entero para mí. Para descansar e ir a la piscina por la tarde.

Se que voy avanzando. Que me centro en buscar soluciones en lugar de recrearme en lo que está mal. Hoy es una buena muestra de ello.

La luz va cambiando poco a poco. Será un  amanecer de luz tenue, detrás de las nubes. Sobre las nubes siempre está el sol, aunque no podamos verlo. Pero mi techo de vuelo es cada vez más alto. Y puedo volar a muchos pies del suelo, sobre las nubes.

La espera me hace recordar cuando comía los viernes en el interior de un coche. O bajo la sombra de un árbol en una silla azul. Música, soledad y lectura. Casi como entonces. Ahora soy un poco más sociable. Han pasado 13 años desde entonces.

jueves, 31 de enero de 2019

Aire

Hace aire. Mueve las contraventanas. Un día de medio tormenta. No puedo pretender que llueva hacia arriba. Otra oportunidad para poder intentar calmarme. Lo he conseguido. Al menos en parte.

Furano. Un viento del adriático. Una exótica Bimota. Incluso una poderosa superbike de 164 cv puede acelerar dulcemente, siempre que su piloto gire con suavidad el puño de gas.

De nuevo en casa, en mi refugio. En compañia del gato pirata.

Mañana será un día mucho más relajado.

miércoles, 30 de enero de 2019

EVOlución 2019*

Una evolución de mi mismo. Como los coches de rallyes o las bicis, que cambian cada año. He montado en mi mente un nuevo paquete, una evolución, que me hace un poco más sociable, más sereno, más tranquilo y con más confianza en mí mismo. A base de pequeños cambios, si, pequeños pero muy importantes. Incluso el mejor coche de carreras ha de ser puesto a punto. Incluso una sofisticada y ligera bici de carbono de 9.000 € ha de ser ajustada al ciclista que va encima de ella. Desde la altura del sillín (que además puede ajustarse en inclinación y desplazarse adelante y atrás en la tija) posición de las manetas de freno, presiones de ruedas ...

(Hace más de 4 años, titulaba un post con una Ducati de carreras. Una evolución de la Ducati 888. Escribía sobre un libro que me ayudó en un fin de semana complicado con zolpidem de por medio.)

Para mi mente no hay evoluciones de M-Sport ni de ningún otro fabricante de coches de carreras. (Yo más que un WRC o un R5 sería un N5. Amarillo). Ni puedo montar un freno de disco hidráulico de mejor tacto como en mi bici híbrida. He de trabajarme cada día, con la ayuda de la psiquiatra. En un año he avanzado muchísimo. He aprendido muchas cosas en esos doce meses y 1/2. Me resulta difícil recordar, aunque mi memoria sea precisa y casi dolorosa, todo lo vivido no ya en un año sino en el último mes y medio. Convulso, agridulce, amargo, pero bonito.

La sensación poco a poco se va desvaneciendo. La vibración que deja en el aire una nota grave de piano. Satisfacción, alivio, calma. Cada vez es distinta. Cada cita es distinta. Entra dentro de lo posible que salga de la consulta con una sensación muy amarga. Que tenga que volver a autoequilibrarme. Hoy no ha sido así. Todavía en el camino a casa. Hoy hasta con ánimo y paciencia para esperar a un autobús. Ya estoy en él pero no ha salido todavía. Ahora sale. Las rodillas molestan. Pero en menos de X2 días tengo cita para el fisio.

Día gris de invierno. Pero poco a poco alargan los días. Y logro dormir un poco más. Y es precioso.

He escrito la impresión general, pero he olvidado escribir alguna de las cosas que me has dicho.

Sin máscaras (como en El loco). Todavía me queda mucho trabajo en ese sentido. Pero voy avanzando.

El poder de los pequeños cambios (pero importantes).

Confianza en mí mismo. (Poco a poco la voy logrando).

La medicación es un primer paso para poder trabajar otros aspectos. En mi caso sobre todo lo social. 

La relación con otras personas. Que puede influir en otros aspectos de mi mismo. (Puede y lo hace.)

Vivir en el mundo real.

Ser capaz de expresar lo que siento incluso sin chuleta.

Gracias, buenas tardes y buena suerte.

*Mitsubishi Lancer Evolution X. El último de una saga de coches de rallyes.


martes, 29 de enero de 2019

Ruido y aprendizaje

Es curioso como cosas pequeñas pueden afectar al inicio de nuestros días. Por la mañana Twitter no me funciona en el móvil. Twitter es una especie de folio en blanco infinito, además de un lugar donde interactuar con seres humanos. Con otros humanos. El ambiente no es tan amable y limpio como antaño, pero aún así me gusta.

Mi rutina diaria además se vio un poco interrumpida por seres humanos con diarrea verbal. Había escogido a propósito el lugar más apartado del comedor, pero no contaba con que alguien se sentara en la mesa contigua. Humanos que hablan alto. Los auriculares fueron la mejor solución disponible. Pero de todas maneras, ese pequeño inconveniente me hizo sentir que me habían robado unos minutos de calma y silencio.

Aprendizaje. Casi x1 mes después lo dicho se hizo realidad. Como siempre ser de los primeros en aprender me hizo ilusión. Casi como en aquel lejano mes de Septiembre imposible de olvidar. Aún así, la novedad y el pequeño sobresalto me puso un poco nervioso. Me supe recuperar con un pequeño descanso, está vez si, en silencio, en soledad.

Las rodillas molestan más o menos como ayer. No es un dolor agudo pero si constante. Bueno, el alivio está cada vez más cerca.

Creo que el cambio de tiempo me ha podido afectar un poco. Me siento todavía frágil y volátil en parte. Pero también en constante aprendizaje.

Esto lo empecé a escribir antes de las 8 de la mañana en un comedor aséptico pero no desierto y lo he seguido dibujando (o desdibujando) con palabras horas después, en el trayecto de vuelta a casa.

lunes, 28 de enero de 2019

HKS

25.12.2018

Quiero estar solo pero se que no me va a hacer bien. No quiero ver a nadie, pero eso no es posible. Implica preocupar a la gente a la que quiero.

Madrugada en una cama que no me es extraña pero no es la habitual. Tengo música en el mp3 y un móvil inteligente. Un libro electrónico y alguna revista. Con semejante arsenal consigo sobrellevar las infinitas horas de madrugada e insomnio.

Recuerdo un video de Power Art sobre el Nissan GT-R. Recuerdo las piezas de cierto preparador japonés llamado HKS. Esa web, esos recuerdos, me hicieron un poco más dulce una madrugada y mañana amarga.

Acción - reacción

Las rodillas siguen molestando. Supongo que el frío tiene que ver. Pero ya tengo solución: dos citas. Fisio y traumatólogo. Hace dos años, desde que empezaron a molestarme las rodillas hasta que fui al fisio por primera vez pasaron dos meses largos. Ahora hace como una semana desde que empezaron las molestias.

Buscar soluciones en lugar de repetir pensamientos negativos que no llevan a ningún sitio.

El día no ha sido muy cansado, aunque los ruidos humanos me han molestado en algún momento. Mucho menos que en otras ocasiones.

De vuelta a mi refugio. Un video sobre coches deportivos japoneses de fondo, luz suave, silencio, un ordenador para escribir .... Sentado y a veces tumbado no me molestan las rodillas. Y me siento en calma y en paz.



sábado, 26 de enero de 2019

Sábado

A veces vivir es esperar. Pero hoy tengo más ánimos para esperar. Más calma. He buscado un sitio tranquilo y mullido. Una cama. Que es uno de los mejores lugares que conozco para esperar.

Al final la espera se hizo más corta. Interactuar con otros seres humanos a veces me hace bien.

La luz es preciosa. Luz de los días despejados de invierno. Salí en bici, ya que caminar me resultaba un poco molesto. Espero que las rodillas molesten menos. El frío no ayuda. Si no mejoro, fisio. Por lo menos ya conozco el camino para sentirme mejor, en todos los sentidos.

Fin de semana. Descanso, ejercicio, ya sea en piscina o sobre la bici. Tiempo para ver series y películas, rallyes y para escribir. Y dormir. Ya logro dormir 8 horas, que son 3-4 más de lo que dormía en Noviembre, incluso con medicación extra.

El poder de los pequeños cambios, como cambiar la cabecera del blog o comprar fruta a granel.

En la calle la luz de la mañana avanza poco a poco. Un nuevo día con actividades interesantes y descanso.

viernes, 25 de enero de 2019

V

Pensar antes de actuar y de escribir. Blablablablablablabla.

En la televisión una serie con panorámicas preciosas de Berlín. Aunque es muy cruda. Como la vida misma. A veces. Me gustaría volver a Berlín.

La sensibilidad, esa cualidad tan mía, a veces es un auténtico latazo, pero otras me permite encontrar errores, descubrir lo que está mal. Centrarme en la solución, no en el problema.

Lo que a mi se me antoja sencillo a otras personas les parece difícil. Y viceversa. Luego, se hacer más cosas de las que creo. Y aquello que se me antoja difícil, lo intento. Lo he intentado a lo largo del último año. O durante los últimos 6.

El gato pirata cuida de mi. Cuidamos el uno del otro.

El circo cierra hasta el lunes. Las semanas son cada vez menos agotadoras. Tengo sueño, pero se que podré dormir. Creo que podré dormir. Además la semana que viene será más corta. Las rodillas me han molestado los últimos días, pero hoy me molestan menos.

Los días alargan. Logro dormir poco a poco un poquito más cada día.

V. De viernes. Buenas noches y buena suerte.

jueves, 24 de enero de 2019

Cuento de invierno / Cuento de primavera

Cuento de invierno.

Hace 2 meses que no tengo ideación suicida. Y 13 días que no tomo medicación extra (AKA lorazepam y/o zolpidem). Igual no debería escribir eso pero sólo puedo ser sincero al 100% con la psiquiatra, en Twitter y por WhatsApp con 1 persona.

Estoy muy orgulloso de mi, de lo conseguido a lo largo de un año. Y tener algún día medio malo no borra todo lo anterior. Ni mucho menos.

Cuento de primavera.

Os voy a contar una historia:

La semana después del 14 de febrero de cierto año, a un ser humano le dijeron que no le querían. Así. Sin anestesia. Que no sentían nada por el, ni en lo sexual ni el lo afectivo. Menos de una semana después, aquello que había soñado tanto tiempo se hizo realidad.

Y a pesar de todo, pudo dar placer y recibir placer. Esa preciosa historia de amor, complicidad y sexo acabó meses después. Pero fue inolvidable. Y allá donde esté, ella seguirá derramando luz y haciendo la vida más fácil a quién tenga alrededor. Él, a su manera también lo hace. Siguen caminos distintos en la vida pero tienen un punto de vista en común: el de la empatía.

Ella quizás recuerde su olor. Él, recuerda su voz, sus ojos, su sabiduría. Quizás algún día sus caminos vuelvan a cruzarse

miércoles, 23 de enero de 2019

Interrelación

(Contando mi vida desdibujada en Internet desde 2004)

La habitual ut recorre las vías. En la parada anterior se ha subido mucha gente, pero de todas formas el vagón (o coche) no se ha llenado del todo. Hay gente de pie y ya no quedan asientos libres. Pero no agobia el número de personas. Hace X2 semanas si que me agobió. Pero también estaba más nervioso e igual había dormido menos. Hoy el sueño llama a las puertas del lacrimal y supongo que seré capaz de dormir muchas horas.

Algún sobresalto. Pequeño. Las personas con ansiedad solemos querer controlarlo todo, y no es posible. Si eso me ocurre, pues lo que tenga que ser será.

NA me ha pedido ayuda. Lo que para mí es simple, para ella no lo es tanto. Llevo décadas literalmente revisando mis bicis. Lo que a ella se le antojará fácil para mí será algo complicado. Casi imposible. Porque somos personas muy diferentes. Es precioso que cuente conmigo. Yo ofrecí mi ayuda. Me gusta ayudar.

Queda menos para llegar a la gatera.

martes, 22 de enero de 2019

Sueño

El sueño llama a las puertas del lacrimal. Y mañana estaré lejos de aquí, de vuelta a casa en la UT446 habitual. Aunque desperté como a las 5:30 (que es una hora estupenda para despertar teniendo en cuenta mi época de sueño complicado desde hace X2 meses y sumando), sigo teniendo sueño. Pero la calma avanza, es una marea de arroz con leche y yogur griego con stracciatella, capaz de alisar los días menos buenos, como el enlucido de las paredes, yeso aplicado con habilidad y una llana.

XB parece cancelado. Sinceramente, era igual un poco pronto. Todavía sigo midiendo mis meses, mi tiempo, por las citas con la psiquiatra. Ésta vez no es distinto, pero si diferente. Han sido 5 semanas convulsas. La primera y la última, de las mas tranquilas. Pero he sabido gestionar mejor mis emociones. Sinceramente no se por qué volví a dormir mal en Noviembre (después de casi 6 meses durmiendo bien). Y no se por qué ahora me siento un poco mejor.

Ayer y hoy me molestaron un poco las rodillas. Total, la espalda me empezó a molestar un poco a principios de diciembre y no ha progresado de molestia a dolor. Creo que es por el frío. Pero no es molestia grande.

Conversaciones captadas al vuelo. Conversaciones surrealistas y morbosas que, al menos, no me afectan apenas. Cambio de ubicación. Infinitamente mejor que hace dos cambios. Aunque entonces tenía más horas de sueño bajo la piel.

Nuevos talleres, nuevos pequeños retos. Escalones del grosor de una moneda de dos céntimos de euro en los que antes me enganchaba. Escalones o escaleras que ahora puedo subir con cierta agilidad. Aunque no estoy libre de volver a tropezar. Pero si eso pasara tengo más llaves o herramientas para poder sobrellevar los momentos menos buenos.

Todavía echo de menos charlar contigo. Aunque sé que no tienes tiempo.

lunes, 21 de enero de 2019

Sensación

La UT 7000 exprime sus miles de KW sobre los raíles. A cielo abierto. En lo que antes se denominaba ferrocarril suburbano.

La sensación en mi tripa es dulce. Entre satisfacción y calma. El día no ha sido muy cansado. Todo lo contrario. Y el fin de semana fue una "pausa". Me sirvió para desconectar y descansar.

Los viajeros salen y entran en cada parada. Un joven estudia inglés en el asiento contiguo al mío. Me gusta su ropa: zapatos negros, pantalón de vestir, camisa azul clara y abrigo negro. No lleva corbata. Quizás en unos meses yo vista así, algo más formal. Los zapatos son lo que más incómodo me resultan, pero supongo podría encontrar unos más cómodos.

La segunda parte de la despedida. Saber que pude hacer más fácil el trabajo a alguien me alegra. Le deseo lo mejor. Ser capaz de socializar mejor también me alegra.

Sin noticias de XB. Pero habrá más XB. Más oportunidades. Más partidas. Más sonrisas.

El metro da paso a un autobús. Adolescentes o pre-adolescentes charlan ruidosamente, en voz alta. Pero entre los auriculares y la calma no me desagrada apenas. Cada uno con su teléfono móvil. Cuando yo tenía su edad los móviles eran una rareza. Creo que fue allá por 1998 cuando empezaron a ser más habituales. De prepago. Los Alcatel One Touch Easy y similares. Y servían para llamar y para mandar sms. Los más avanzados, podías personalizad la pantalla con algún logo. Años después llegaron las cámaras, al principio muy básicas.

Uniformes de colegio privado o concertado. Quizás religioso. Falda gris y medias negras. Desde primaria no llevo uniforme. Han pasado más de 20 años de todo eso.

sábado, 19 de enero de 2019

Luz

La luz ha cambiado. Del sol de las últimas semanas, a cielo cubierto. Un poco de niebla. Por otra parte, tiempo y luz más acordes con el invierno. Los cambios de luz y de tiempo me pueden afectar. Espero que ésta vez me afecten lo menos posible.

No he dormido todas las horas que me gustaría pero si profundo. Ahora me viene otra vez el sueño, así que igual después de escribir esto me tumbo un rato. Aunque no creo que sea capaz de dormir. Al menos de día. Pero estoy tranquilo.

Estoy viendo un programa que se llama The Grand Tour.. Una especie de evolución de Top Gear. La verdad es que las plataformas para ver películas y series han cambiado mi forma de ver la televisión. Las páginas web de diversos canales en abierto (tipo rtve a la carta) fueron el primer paso. Ver lo que quieres cuando quieres, sobre todo si el programa de marras empieza tarde, es un avance. Mi tele no es "inteligente" pero hay cacharritos para hacerla "inteligente".


viernes, 18 de enero de 2019

Cauce

Poco a poco las aguas vuelven a su cauce. Han sido tres semanas complicadas y cansadas. Y las anteriores también lo fueron, pero de otra manera. Pero he gestionado todo esto lo mejor que he podido. Han pasado un montón de cosas, me han pasado un montón de cosas. Ambiente tenso, reuniones, oftalmólogo, desembarco, cambio de lugar, entrevista de trabajo. Una montaña rusa. He tenido días y noches un poco complicados, pero incluso tener que tomar medicación extra -ahora tengo de todo- tampoco me ha resultado tan difícil como en ocasiones anteriores. Y han sido sólo 2 noches.

Fin de semana. Me apetece descansar, dormir sin reloj. Todavía no soy capaz de dormir todas las horas que necesitaría y probablemente despierte de madrugada, cuando el amanecer queda lejano. Pero estaré tranquilo. Puedo escuchar música, o leer, o ver una serie o alguna película, o volver a ver el Dakar.

Ella está un poquito mejor y eso si que me hace sentir bien.

Buenas noches y buena suerte.