Cuento de invierno.
Hace 2 meses que no tengo ideación suicida. Y 13 días que no tomo medicación extra (AKA lorazepam y/o zolpidem). Igual no debería escribir eso pero sólo puedo ser sincero al 100% con la psiquiatra, en Twitter y por WhatsApp con 1 persona.
Estoy muy orgulloso de mi, de lo conseguido a lo largo de un año. Y tener algún día medio malo no borra todo lo anterior. Ni mucho menos.
Cuento de primavera.
Os voy a contar una historia:
La semana después del 14 de febrero de cierto año, a un ser humano le dijeron que no le querían. Así. Sin anestesia. Que no sentían nada por el, ni en lo sexual ni el lo afectivo. Menos de una semana después, aquello que había soñado tanto tiempo se hizo realidad.
Y a pesar de todo, pudo dar placer y recibir placer. Esa preciosa historia de amor, complicidad y sexo acabó meses después. Pero fue inolvidable. Y allá donde esté, ella seguirá derramando luz y haciendo la vida más fácil a quién tenga alrededor. Él, a su manera también lo hace. Siguen caminos distintos en la vida pero tienen un punto de vista en común: el de la empatía.
Ella quizás recuerde su olor. Él, recuerda su voz, sus ojos, su sabiduría. Quizás algún día sus caminos vuelvan a cruzarse
No hay comentarios:
Publicar un comentario