martes, 29 de enero de 2019

Ruido y aprendizaje

Es curioso como cosas pequeñas pueden afectar al inicio de nuestros días. Por la mañana Twitter no me funciona en el móvil. Twitter es una especie de folio en blanco infinito, además de un lugar donde interactuar con seres humanos. Con otros humanos. El ambiente no es tan amable y limpio como antaño, pero aún así me gusta.

Mi rutina diaria además se vio un poco interrumpida por seres humanos con diarrea verbal. Había escogido a propósito el lugar más apartado del comedor, pero no contaba con que alguien se sentara en la mesa contigua. Humanos que hablan alto. Los auriculares fueron la mejor solución disponible. Pero de todas maneras, ese pequeño inconveniente me hizo sentir que me habían robado unos minutos de calma y silencio.

Aprendizaje. Casi x1 mes después lo dicho se hizo realidad. Como siempre ser de los primeros en aprender me hizo ilusión. Casi como en aquel lejano mes de Septiembre imposible de olvidar. Aún así, la novedad y el pequeño sobresalto me puso un poco nervioso. Me supe recuperar con un pequeño descanso, está vez si, en silencio, en soledad.

Las rodillas molestan más o menos como ayer. No es un dolor agudo pero si constante. Bueno, el alivio está cada vez más cerca.

Creo que el cambio de tiempo me ha podido afectar un poco. Me siento todavía frágil y volátil en parte. Pero también en constante aprendizaje.

Esto lo empecé a escribir antes de las 8 de la mañana en un comedor aséptico pero no desierto y lo he seguido dibujando (o desdibujando) con palabras horas después, en el trayecto de vuelta a casa.

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