viernes, 4 de enero de 2019

La persistencia de la memoria

Ya no recuerdo si he usado antes ese precioso cuadro de Dalí como título de algún post más.

Lo que esperaba. La barca se hunde. Las ratas afloran. Los nervios también. Más o menos quien esperaba ha perdido los papeles. Más o menos con las mismas palabras que en situaciones anteriores que, gracias a la persistencia de la memoria, recuerdo con precisión. Afortunadamente los recuerdos vuelven a ser neutros, aunque nítidos. Antes eran dolorosos e intrusivos. Poco a poco, de nuevo, voy remontando. Lo vivido durante los últimos 8 días no me ayuda, pero lo voy gestionando lo mejor que puedo y que se y me siento muy orgulloso de mi mismo.

Tengo varias jornadas terrestres para recuperarme. Y para entonces espero estar un poco mejor (que seguro va a ser así). Y que el cerro Ceclín esté despejado para entonces. Que el viento no venga llovedor. Si vuelve a llover, me pondré el merlucero de PVC amarillo. Ah, no, que ahora es una cazadora chachipiruli de gore-tex naranja.

Para ti tampoco habrá sido un día fácil. Claro que no. Yo me puedo poner en tu piel aunque no lo merezcas. Yo no soy creyente pero pido por ti. Y no te lo mereces, pero mi enorme empatía puede más.

El autobús oruga está a punto de llegar al parque cerrado, donde los coches podrán descansar hasta la próxima jornada de carreras. El rallye de Montecarlo. El Dakar. Quizás todavía no tenga las ruedas de clavos más adecuadas para pasar el hielo y la nieve, pero puedo avanzar sin quedarme empanzado en alguna cuneta. Y si eso pasara, tengo todavía más recursos.

Para frenar la ansiedad tengo más herramientas (que casi darían para una lista). Aunque algunas no me guste tener que usarlas (pero que tampoco pasa nada). A mí las pastillas que realmente me gustan son las de freno. 



Pienso en poderosos frenos con pinzas de cuatro pistones o en otros mas sencillos como los Clarks M2, que tienen buen tacto y potencia suficiente.


Acabo de sacar un poco de grava. Quizás en 2019 pueda encontrar un nuevo trabajo, donde mi atención por el detalle y proactividad sean mejor recompensados. Mientras tanto, a pesar de todo, empiezo 2019 mucho mejor de lo que comenzó 2018.

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