No me gusta ir al médico. Pero cada vez me resulta menos desagradable. Hoy tocaba revisar mis (bellos) ojos de gato. Al menos recordaba el año pasado y me pude hacer una idea de cuál iba a ser el proceso, los tiempos y las esperas. Es algo que me ayuda. Recordaba la sala de espera. Que es infinitamente más tranquila y silenciosa que la de otro hospital que conozco bien.
No me he puesto apenas nervioso. El año pasado nevaba y creo que X2 días después tenía otra cita, en apariencia importante y que luego resultó desastrosa e inútil. Éste año, aún con la persistencia de la memoria, estaba más calmado.
Todo está bien. Simplemente el año que viene habrá que repetir la cita, y los siguientes.
Mañana es un día medio importante. Lo único claro es que empiezo otro taller. Y tengo ganas. Lo demás no depende de mí.
Poco a poco me encuentro mejor, de mediados de Noviembre hasta ahora (menos de dos meses) vuelvo a encontrarme mejor y eso me da paz y confianza.
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