El sueño llama a las puertas del lacrimal. Y mañana estaré lejos de aquí, de vuelta a casa en la UT446 habitual. Aunque desperté como a las 5:30 (que es una hora estupenda para despertar teniendo en cuenta mi época de sueño complicado desde hace X2 meses y sumando), sigo teniendo sueño. Pero la calma avanza, es una marea de arroz con leche y yogur griego con stracciatella, capaz de alisar los días menos buenos, como el enlucido de las paredes, yeso aplicado con habilidad y una llana.
XB parece cancelado. Sinceramente, era igual un poco pronto. Todavía sigo midiendo mis meses, mi tiempo, por las citas con la psiquiatra. Ésta vez no es distinto, pero si diferente. Han sido 5 semanas convulsas. La primera y la última, de las mas tranquilas. Pero he sabido gestionar mejor mis emociones. Sinceramente no se por qué volví a dormir mal en Noviembre (después de casi 6 meses durmiendo bien). Y no se por qué ahora me siento un poco mejor.
Ayer y hoy me molestaron un poco las rodillas. Total, la espalda me empezó a molestar un poco a principios de diciembre y no ha progresado de molestia a dolor. Creo que es por el frío. Pero no es molestia grande.
Conversaciones captadas al vuelo. Conversaciones surrealistas y morbosas que, al menos, no me afectan apenas. Cambio de ubicación. Infinitamente mejor que hace dos cambios. Aunque entonces tenía más horas de sueño bajo la piel.
Nuevos talleres, nuevos pequeños retos. Escalones del grosor de una moneda de dos céntimos de euro en los que antes me enganchaba. Escalones o escaleras que ahora puedo subir con cierta agilidad. Aunque no estoy libre de volver a tropezar. Pero si eso pasara tengo más llaves o herramientas para poder sobrellevar los momentos menos buenos.
Todavía echo de menos charlar contigo. Aunque sé que no tienes tiempo.
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