martes, 28 de abril de 2020

Alegría

(Escrito en otro blog en Marzo de 2011)

Y alguien a quien apenas conoces pero con quién compartes algunas horas cada día atiende una llamada de su móvil y puedes escuchar la alegría y el alivio en su voz. Y mientras el resto de la ofi protesta porque quizás ha hablado en voz demasiado alta tu sonríes en silencio, porque sabes que algo importante ha salido bien (por otras conversaciones captadas al vuelo) y te alegras por ella y te emocionas y al pasar junto a su puesto al dejar la ofi sonríes de nuevo y le deseas un buen fin de semana ...

lunes, 27 de abril de 2020

Speedfight 125

En uno de mis relatos aparecía una Peugeot Speedfight 100. Cuando la mayoría de scooters eran de 2 tiempos (salvo los de 250, la Vespa ET4 y alguno más). Entonces era 1997 y yo un joven en el primer año de universidad. Básicamente igual a ahora, pero básicamente distinto. Me siento menos pequeño y me abruma menos todo. Pero me sigue gustando el deporte, los relatos, los libros, las motos.

Incertidumbre.

Aunque sé que estar bien (físicamenente y anímicamente, dormir 4 h y tener ideas feas mes y medio hubiera sido un horror) es lo principal me da un poco de vértigo la posible situación laboral, que debe concretarse en pocos días. Bueno, lo que tenga que ser será.

He releído viejos relatos, en los que se mezcla magia, irrealidad, ver cosas que nadie cree y, la verdad, me gusta como escribo, como escribía. Y puedo continuar relatos escritos hace unas semanas o hace años.

Hoy me encantaría dar un paseo en una Speedfight 125, creo que es la 4. Tiene un motor muy sencillo "de aire" pero  Pues, si, es la 4 y tiene un motor "bueno" con refrigeración líquida y la estética es preciosa y seguro que es muy agradable de conducir. Y echo de menos ir en bici o pasear sin rumbo fijo, pero el tiempo no se me hace largo y soy capaz hasta de cocinar.


sábado, 25 de abril de 2020

X2 (Bonus)

Podría buscar la entrada de ese momento, hace dos años. Pero prefiero confiar en mis recuerdos. Era un día luminoso. Miércoles. Tenía 4 días de descanso por delante. En la consulta de la psiquiatra me di cuenta de lo mucho que había avanzado. Y que mis espectativas eran irreales. Sólo intentarlo hubiera estado bien. Pero fui capaz de ir a un par de clases del taller de novela. A pesar de que el primer día me encontraba francamente mal. A pesar del dolor de espalda del segundo día. Gracias a su visión objetiva me di cuenta de mis avances. Surgió la idea de la montaña artificial. Y, unos días después, esperando para entrar en el fisio, en una conocida tienda de deportes vi un pequeño refugio azul que imaginé en lo alto de mi montaña artificial. Donde descansar junto a Marco, el gato pirata. Esa montaña llena de caminos y senderos, tapizada de hierba, que quizás exista en la Alcarria y que existe dentro de mí.

Y, desde entonces, aprendizaje, altibajos, momentos de calma y de paz que ya duran años, dejar la medicación, amistad, confidencias. Un camino a veces agotador pero precioso.


jueves, 23 de abril de 2020

Relatos y vida

Desde el domingo he releído viejos relatos, de 1997, 1998 y 2000. Me resulta curioso que en como un año fuera capaz de hacer 4 versiones distintas (sutil o no sutilmente) del mismo relato. También me resulta curioso ver como en 2 año evolucionó mi letra, más pequeña y fluida. Hace mucho tiempo que no escribo a mano, salvo los pequeños textos del  taller anterior. El ordenador es un poco más lento (no demasiado) pero permite copiar, pegar, buscar, corregir ... Además ahora veo muy práctico escribir directamente en un post o en la pequeña web de relatos que tengo. En cualquier punto con acceso a Internet puedes ir actualizando los relatos.

Aunque apenas salgo de casa, no me siento sólo. Entre el trabajo, los mensajes diversos, el teléfono, las redes sociales y que me entretengo con facilidad, el tiempo se me pasa rápido. Series, películas, canales de youtube, revistas, viejos relatos. Ahora voy a intentar hacer un poco más de ejercicio.

Ayer dormí regular. Me dormí pronto, pero me desperté como a las 3 yme costó como 3 h volver a dormirme, algo que no me ocurría desde hace más de un año. Hoy he dormido mucho mejor. Y seguro que hoy también duermo mejor.

Gracias por ser mi amiga y mi hermana, si no de sangre, de efectividad. Echo de menos tus abrazo y tus besos. Pero tus mensajes son preciosos. Gracias por estar ahí.

Y los días pasan, la primavera avanza, es una pausa extraña, el horrible número de fallecidos me estremece, y a veces siento que estar bien mientras el mundo se derrumba es un contrasentido, pero he de cuidar de mi mismo. Y todas estas semanas teniendo mucha ansiedad hubieran sido horribles, sin poder hacer ejercicio ni salir a andar ni nada parecido.

lunes, 20 de abril de 2020

Mayo será el nuevo abril

De momento lo esperado que se materializó el miércoles pasado (ese día que hablaba de ansiedad anticipatoria, curioso) no se ha concretado. Ni cuándo, ni cómo, ni cuantos ... Pero llegará. De momento teletrabajando, la verdad, con un volumen muy bajo, lógico teniendo en cuenta todo lo que ha pasado. Será un mal menor. Lo importante es estar bien. Todos. Y seguir hablando cada día con mi familia.

Como hace ocho años (parece que ha pasado un siglo desde entonces), mayo, o al menos finales de Abril, será el nuevo Abril, cuando todo se confirmó y el paso temporal por el SEPE se hará real.

Poco a poco.

Ayer tuve náuseas y algo de dolor de cabeza y creo que es por el cuello. Voy a intentar hacer ejercicios. También ando algo peleado con el Señor Roca, pero hoy conseguí cagar algo, que es bueno y necesario.

Hoy he dormido regular. Me acosté más tarde lo que debería mientras releía viejos relatos en papel. Escritos a mano, en 1997 o 1998. Y me costó un poco dormirme y me desperté varias veces. Pero al final siempre me dormí. Y hoy dormiré mejor. Y estoy animado y no tengo apenas ansiedad ni ganas de llorar.

jueves, 16 de abril de 2020

Pausa

Y lo esperado se confirma. No sé cuando, pero va a llegar en breve. Quizás por las emociones de ayer, entre tener un poquitito más de ansiedad, la teleconsulta (siempre son intensas) y las malas noticias (aunque esperadas) dormí algo peor. Me costó un poquito dormirme, me desperté como a la 1:50 y luego a las 5:00. A partir de ahí no pude volver a dormirme. Creo que igual dormí un poquito desde las 05:00 hasta que sonó el despertador (un poco más tarde de lo habitual gracias al teletrabajo). Pero me da miedo volver a Noviembre 2018, o a algunos días de Marzo 2019, que fue la última vez que dormía mal.

De todas maneras, puede ser algo puntual, seguro que hoy duermo mejor, y el fin de semana también. Y si se confirma el ERTE, pues mantener la calma, y dedicarme a ver series, películas, leer revistas ...

En fin, lo importante es que mi familia esté bien y que yo esté bien, tanto físicamente, como anímicamente. El mes de confinamiento sin apenas salir de casa, pues sería mucho más complicado durmiendo apenas nada, con mucha ansiedad. Hoy puedo probar a tomar una tila cuando me vaya a dormir.

Me apetece que todo esto pase, sobre todo por los afectados. Y por mí para poder salir a la calle y pasear sin prisas. No soy una persona que salga mucho o que necesite salir, pero en las últimas semanas, apenas a tirar la basura y a la compra.

La verdad, lo que pasó en Enero y Febrero, incluso la primera semana de Marzo, parece a cien años luz. Las consultas, los talleres, las alegrías, los viajes, todo. Estoy, estamos, en una burbuja muy extraña que a veces angustia.

Pero estoy muy orgulloso de mí, de cómo gestiono todo esto ...

Hoy justo se cumplen los 6 meses sin medicación. Casi lo había olvidado. Y como un año en el que me encuentro bastante bien.

miércoles, 15 de abril de 2020

Sankar

Sonaba Sankar, aquella vieja cinta de 1996 que no escuchaba desde hace años. Hasta tuve que aflojar los tornillos que sujetan las dos mitades de la estructura para que sonara bien y no a trompicones. La llamada me sobresalta. La esperaba por la tarde, que es cuando estaba concertada la cita.

Camino mientras hablo con ella. Estoy tranquilo pero a veces tiemblo. Me pongo delante del balcón, camino, me tumbo en el sofá y el gato se tumba encima.

Le doy las gracias por su ayuda, antes que nada. A pesar de todo lo que está pasando, me encuentro bien. Y, como me ha dicho, tengo herramientas para gestionar lo que me pasa. Intento no ver muchas noticias ni ponerme en lo peor. Me comenta que sé lo que es mejor para mí, si me va mejor no informarme en exceso genial. También le pregunto si ella y su familia se encuentran bien, cosa que agradece.

Le hablo de lo que supone para mí una consulta. Ese desnudarme que supone a la vez, vergüenza, alivio, orientación y ver cosas de mí que no había descubierto hasta ahora. Cosas bellas. Lo mucho que me imponía la palabra psiquiatra. Del miedo a que no me entendiera, a que sólo fuera medicación. A que no fuera capaz de contarle mis miedos grandes, las veces que he tenido ideación suicida y que he querido desaparecer. Le he contado casi todo lo que tenía previsto y ha sido casi como estar en la consulta.

Me ha hablado de la incertidumbre, de intentar no anticipar. Centrarse en el momento. Lo que tenga que ser será. También le he hablado de que veo mis puntos negativos pero no los positivos. Y estoy cambiado eso. Mucho.

Le he hablado de los muchos médicos visitados, y que, a pesar de tener que operarme con láser, y de marearme, lo llevé razonablemente bien. Sin que se me alterara el sueño.

Y del taller precioso de escritura, en el que fui capaz de desnudarme y uf, pero fue bonito.

El confinamiento, el sólo salir a la compra. Intento mantener mis rutinas. Aunque a veces estoy todo el día en pijama. Pero tampoco pasa nada.  Que todavía tengo trabajo pero no se para cuanto. No anticipar. Lo que tenga que ser será. Y que sigo durmiendo bien, pero no tengo ganas de dormir todo el rato.

Acaba la consulta, nos vemos en unos meses, espero que de forma física.

Y puedo leer cosas que igual no estaban destinadas a que las leyera, ver el otro lado del espejo, y consultas que fueron súper importantes para mi se reflejan en unas pocas líneas, pero otras son más largas, y me identifico en muchísimas frases, preciosas, de conseguir lo que no esperaba, de avanzar, de conectar con alguien y expresar mis miedos.

Sensación rara, pero agradable.

Rutina

Todo empezó hace aproximádamente hace un mes, quizás un mes y un par de días. Esa segunda semana de Marzo tan extraña y hasta que dio miedo. Parece que ha pasado un siglo.

La rutina en casa la llevo bien. Hoy llueve y siento algunas ganas de llorar y algo de inquietud y no sé por qué. Seguro que logro calmarme. Si que echo de menos ver a mi familia, salir a la calle más a menudo, andar, ir en bici, incluso los famosos talleres literarios (que parecen a años luz). Hace un año y hace dos años estaba empezando tertulias. Hasta ir en el metro o en el cercanías, sin el miedo al contagio claro.

Hoy tengo la primera teleconsulta (por teléfono) en mi vida. La verdad, mucho mejor que cualquiera de las dos alternativas, ir a un hospital o quedarme sin consulta de forma indefinida. Me encuentro bien pero agradezco hablar con la psiquiatra. He repetido muchas veces en mi mente lo que tengo que decirle. Hasta lo tengo en un guión. Aunque lo vivido en Enero-Febrero y principios de Marzo ... ¡Parece tal lejano, tan poco importante! Pero lo es. Es importante para mi

  1. Gracias
  2. Médicos
  3. Trabajo
  4. Taller
  5. Coronavirus

No hay mucho teletrabajo y no se por cuanto tiempo seguiremos trabajando. El paro sería un mal menor, la verdad, visto lo visto. Lo fundamental es que mi familia y yo estemos bien. Lo repito casi como un mantra. Y dormir bien es maravilloso. Ya hace casi un mes del primer post desde el confinamiento.

Bueno, lo que tenga que ser será.

viernes, 10 de abril de 2020

Vacaciones

Estoy leyendo "Un infierno donde hace frío" y me da vértigo. Me recuerda a mis días más horribles de ansiedad, de no dormir, de ganas de llorar, de ideación suicida, de querer desaparecer. A la vez, releo mi antiguo blog discreto, y revivo la última vez que estuve en paro, la rutina-no rutina y los días no demasiado animados. Aunque por lo menos dormía bien.

Me encantaría poder hablar con la psiquiatra la semana que viene, no sé si será posible. Tengo miedo de empeorar pero mantengo la calma. Llevo un año durmiendo bien. Sin apenas ansiedad, sin ganas de llorar, sin ideación suicida, sin discusiones.

Con ganas de hace cosas. Con talleres preciosos. Con viajes. Ver a Ágata, que es un verdadero amor de mujer.

Ya que no sé si podré ver a la psiquiatra (cosa que no sería un drama, me encuentro bien), voy a escribir lo que tenía pensado decirle.

Cada consulta supone sensaciones opuestas. De vergüenza, de vulnerabilidad, pero a la vez, alivio y confianza. Es como desnudarme anímicamente delante de ella. Cosa que me daba más vergüenza que si fuera un médico del cuerpo y tuviera que desnudarme para que me exporara. He mostrado mis miedos. Mi oscuridad. Eso me ha supuesto alivio, abrir compuertas. Soltar lastre. Encontrar una guía. Un camino. Y desnudo metafóricamente frente a ella, me he sentido atractivo por dentro. Mis avances. Mi constancia.

Mis interacciones físicas con otras personas las últimas cuatro semanas han sido con el oftalmólogo, y con el personal del supermercado. Me encuentro a gusto en casa y me da miedo que se me olvide cómo relacionarme con personas y la sensación de estar rodeado de gente cada día. En el transporte, en la oficina, en la calle, en los talleres. Pero no es así.

Mientras el mundo se derrumba a mi alrededor. Han fallecido decenas de miles de personas. No sé cómo ni cuando acabará todo esto. Mi familia está bien y yo también.

Hacía meses que no estaba despierto tan tarde leyendo y escribiendo.

Vacaciones. El año pasado estaba en un lugar precioso en buena compañía. Los anteriores, en ese pueblo diminuto donde me siento a gusto. Algunas veces con más ánimo que otras. Son las vacaciones más extrañas que recuerdo.

Buenas noches y bunes suerte.

lunes, 6 de abril de 2020

Abril

Todo esto me recuerda mucho a Abril de 2012. Salvando las distancias. Entonces me encontraba anìmicamente peor y en paro. Crisis digamos que global, pero no pandemia. No decenas de miles de personas muriendo. Podía salir de casa, ir en bici, a un salón de la moto muy bonito, pensar en buscar trabajo, estudiar, muchas cosas. Ahora (todavía) tengo trabajo, pero apenas puedo salir de casa. Tirar la basura y hacer la compra han sido mis tareas profundas la semana pasada y la anterior. Me voy acostumbrando a salir de casa una o dos veces a la semana.

Lo mejor es que duermo bien. He recordado pasajes de mi diario y el insomnio es horrible. Es mejor dormir algo que no dormir nada, pero despertarse muy pronto los fines de semana (como hasta hace algo más de un año) también lo es.

Me aislo de la información sobre el coronavirus. Escucho un poco la radio y veo algo de tele y ya. Luego me refugio en canales de youtube, películas (preciosas de Studio Ghibli), series, revistas, hasta viejos programas de radio en cinta.

Lo único que no hago es escribir. Creo que twitter y poco más. Y algunos post en el blog.

No sé que va a pasar con la cita de la semana que viene, si me llamarán por teléfono o la retrasarán o que. Salvo que me digan lo contrario no me voy a acercar al hospital, que estará muy saturado.

Echo de menos pasar la Semana Santa en un pequeño lugar muy tranquilo y salir a andar o en bici. Como hace un par de años por ejemplo. Aunque entonces la sensación fuera muy rara

lunes, 30 de marzo de 2020

Marzo

Se acaba uno de los marzos más surrealistas que recuerdo. Me recuerda mucho a 2012. Pero la situación global es aterradoramente peor. Hago lo posible por no ver las noticias. En lugar de eso, videos de youtube, películas, series y hasta viejos VHS de rallyes.

Situación sanitaria y económica complicada. Algo real que parece irreal.

Mientras tanto estoy de pseudovacaciones, las más raras que recuerdo. Así que es una especie de festivo raro, en el que no puedo rodar en bici, ni pasear, ni ir al gimnasio ni nada parecido. Pero eso es lo de menos. Si todo dependiera de que yo me quedara en casa. Ahora todo lo que puedo hacer es eso, quedarme en casa, mantener la calma, teletrabajar cuando se acaban mis pseudovacaciones.

Mis salidas a la calle son cada vez más espaciadas: a tirar la basura y a la compra. Eso fue el jueves y me hizo sentir bien. El mundo seguía existiendo. Volver a pisar la calle, conducir, pisar un supermercado. Había de todo, poca gente y mantenían las distancias. Di las gracias a la cajera. Su trabajo es muy importante aunque hasta ahora nadie se hubiera dado cuenta.

Cuando se aproxime la cita (con la psiquiatra), que es en un par de semanas, tengo que confirmar si será presencial o por teléfono. De cualquiera de las dos formas me vendría bien.

Situación general surrealista. Me recuerda al 11M y a los atentados de Londres de 2005.

Y lo mejor de todo es que me encuentro bien. Todo esto me preocupa, me entristece, pero soy capaz de dormir y de no entrar en bucle.

martes, 24 de marzo de 2020

Rutina deslavazada

Poco a poco la no-rutina se va asentando. Menos mal que me encuentro bien, sin mucha ansiedad, sin apenas ansiedad. Mi casa es acogedora, es un lugar donde resulta muy agradable pasar muchas horas. El escritorio es cómodo, globalmente el puesto de trabajo es más cómodo que en la oficina. Hay menos ruido, menos gente diciendo tonterías de fondo. Desde luego, con trayectos en transporte público y gente diciendo tonterías en vivo, habría sido a la vez más peligroso y mucho más desagradable. El año pasado, cuando la situación podía ser mala solo en el ámbito laboral, la gente ya entró en pánico bastante más.

Intento cada día hacer lo mismo: me levanto, me ducho, me visto, desayuno. Y luego los días laborables a teletrabajar. Hay bastante incertidumbre y no mucho trabajo, pero lo que tenga que ser será.

Mis salidas de casa son muy espaciadas. La semana pasada básicamente para poder teletrabajar, al médico y a tirar la basura. Ayer poco menos que igual.

Es un compás de espera que me recuerda mucho a Marzo de 2012, incluso al descorazonador Marzo de 2004. De todo eso han pasado 8 y 16 años, un siglo parece.

Mientras tanto a seguir manteniendo la calma. Durmiendo bien y con la compañía del gato pirata. La primera vez que me acompaña tanto tiempo, quitando vacaciones y demás. Esto no son unas vacaciones, es una sensación muy rara semejante al inicio de la primavera de 2012.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Mascarillas (World in my eyes X4)

Llego a la recepción con como 8 minutos de adelanto. Me hubiera gustado llegar TODAVÍA antes, pero el trayecto desde el metro hasta la clínica no lo conocía (solo lo hice una vez en 2015). La recepcionista, a parte del uniforme blanco lleva mascarilla, guantes azules y cubre bata. La bata y la mascarilla verde pálido.

Me indica que vaya a una sala de espera y enseguida una enfermera o auxiliar me indica que vaya a otra sala de espera en otra planta, A partir de ahí el conocido ritual de gotas -que escuecen un huevo- para dilatar la pupila. Las auxiliares van y vienen por el pasillo y también el oftalmólogo, vestido de astronauta.

Y al final mi bello ojo derecho estaba bien, la retina había cicatrizado bien. Vuelven a atenderme las enfermeras o auxiliares (¿quizás hayan estudiado ótpica?). Firmar la autorización para el seguro y el justificante. Le había dado las gracias al médico, se las doy a ella y a la persona de recepción. El día es oscuro, pero de temperatura suave. Aun así llevo las gafas de sol más oscuras que tengo, porque las fotocromáticas no fueron suficientes hace dos semanas. Y la vuelta a casa es sencilla. El metro está casi desierto, también el autobús. Me cruzo con gente con mascarilla y guantes.

Recordé aquella vez a finales de los '90 o principios de la década de 2000, al lado de una de mis bibliotecas preferidas, cuando vi a una mujer a la puerta de una clínica dental. Copio lo escrito en otro post como en 2010:

Esto fue hace ocho o nueve años. No recuerdo un montón de detalles, ni siquiera la estación de año. Supongo que la temperatura era agradable, tipo primavera-otoño, porque cuando hace mucho frio o mucho calor, no apetece quedarse hablando en la calle. Iba camino de mi biblioteca habitual para la habitual ración de libros. Estaba ya muy cerquita y, en una esquina, creo que a la puerta de una clínica dental, me topé con dos mujeres, charlando animadamente. La vestimenta de una de ellas me llamó la atención: bata, no se si blanca o verde y mascarilla en torno a su barbilla. Habría acabado alguna tarea delicada y en lugar de quitarsela, se la había bajado, casi como un pañuelo, hasta el cuello.

Es una de esas imágenes que, sin saber por que, se te quedan en la mente ....

Como esperaba, el coronavirus me coloca cerca del Paro, Pero lo que tenga que ser será. Lo importante es que estoy animado. Y más que todo eso, que mi familia está bien. Tengo como un año de paro y algunos recursos. Ahora mismo mi ojo está bien, mis rodillas también, llevo 5 meses sin mirtazapina y más de once sin apenas ansiedad y durmiendo bien. Así la cuarentena se pasará mejor. Puedo teletrabajar (me funciona todo desde ayer). Y la situación seguro será temporal.

Agradecí salir a la calle y la experiencia fue como hace dos semanas, no me sentí mal, no me mareé, lo que me hace confiar más en mi. La próxima cita es en Abril con la psiquiatra. Podría aplazarla casi sine die. Pero me gustaría contarle todo esto a la amable psiquiatra.

lunes, 16 de marzo de 2020

Cuarentena

Lo visto en documentales y películas se hace, tristemente, realidad. Estado de alarma, cuarentena y teletrabajo. No llevo mal el relativo aislamiento, porque soy introvertido. La incertidumbre si. Y me temo que esto acabará en las listas del SEPE como hace X8 años para estas fechas, final de marzo, principios de abril. Los blogs que tenía entonces están durmiendo el sueño de los justos.

Voy a pensar con claridad, como hace un año, o dos o seis u ocho.

Tengo paro.
Y recursos.
Puedo estudiar.
Mi currículum está bien.

Y sobre todo tengo el estado de ánimo que me permite dormir estupendamente con todas las emociones vividas desde final de diciembre a ahora. Es que lo vivido hace un mes parece lejano y lo vivido en Enero también.

De momento, empezando el treletrabajo con algún problemita de conexión que seguro que se soluciona en breve.

Lo que se ha acabado, con mucha pena para mí, es el taller literario. Y en el cercano Abril no creo que empiece ninguno. Pero no pasa nada. Creo que todo ha llegado en el momento menos malo posible y, aunque hubiera sido el año pasado, pues seguro que hubiera salido adelante.

lunes, 9 de marzo de 2020

Semana

Después de dos semanas muy intensas (aunque no desagradables) de formas distintas, agradezco unos días un poco más relajados. Tiempo cambiante, pero más bien cálido y agradable. Me siento bien y a pesar de todo esto y de las emociones que se acumulan, puedo dormir bien. La bola de nieve sigue pequeñita, como una de esas pelotitas de goma diminutas de las que me encantaban de pequeño.

La gente entra en bucle. Habla y habla, aunque estés lejos te enteras de la conversación. Peor cuanto más cerca. Aunque no es difícil de entender porque entran en bucle con facilidad. Personas que hablan muy alto y muy rápido (como una ametralladora). Pero no me llega a saturar mucho. Me pongo los cascos y escucho (ya que no puedo ver mientras trabajo) vídeos de camperización de furgonetas muy chulas.

Y los días son sencillos y agradables y es precioso.

Y no estoy agotado.

jueves, 5 de marzo de 2020

World in my eyes (x3)

Después de la primera parte y de la segunda, llegó la tercera. Con más sobresaltos de los esperados pero una fluidez y aplomo que no conseguí en las dos ocasiones anteriores. Y me siento orgulloso de mí. No esperaba que me volvieran a hurgar en uno de mis bellos ojos, sólo que comprobaran que todo estaba bien. Pero no.

Conocer el proceso me ayudó (al final es un poco molesto nada más y son pocos minutos), la postura ... todo. Al final me sentía un poco raro o flojo, pero nada más. Y tenía mejor aspecto (en las dos últimas ocasiones debía estar muy pálido). Y todo eso sin ninguna amada benzodiacepina (aunque llevaba en la mochila).

La vuelta a casa, pues la luz me molestaba un poco, pero nada más. Aun así estaba cansado, cené en la cama. Como el año pasado pero sin molestias y más animado. Música, algunos mimitos vía telemática ... todo bastante agradable.

Y el día después no ha sido agotador, ni desagradable.

Sinceramente, con todo lo que ha pasado, los cambios, las molestias en las rodillas y el auténtico culebrón de mi ojito, entraba dentro de lo posible tener algún día regulero. Y dormir peor o tener que recurrir a algo para dormir o para calmarme. Tampoco ha sido así.

Semana pasada de muchas emociones y un poco cansada. Semana actual poco menos igual. Pero tampoco desastrosa.

martes, 3 de marzo de 2020

Diferente

Cada clase es diferente, pero preciosa. Con muchísimas emociones a flor de piel, si, y con detalles sobre los compañeros. A veces con nuevas incorporaciones.

Colores. Una compañera me dijo que mis textos le transmitían colores. Una especie de sinestesia, añadí yo. Azul, amarillo, gris. Aunque no los mencionara. En el la segunda clase si, hablaba de colores que estallaban. Como a veces las emociones después de apuntalarse. Como una marea de espuma dulce que todo lo cubre. Y soy capaz de transmitir sensaciones con mis pequeños textos. Me doy cuenta de mi evolución, no solo personal, sino dentro de éste taller. Abismos. Calma. Autorreparación. Y ayer tejer redes, que imagino gruesas, marrones y tejidas o remendadas con una aguja así mismo gruesa.

Mañana me ven los ojos otra vez, espero que sin los sobresaltos de hace 3 o 4 semanas.

lunes, 2 de marzo de 2020

Escribir

Solos. Sentirse solo rodeado de gente, en medio de una marea inabarcable de hombres y mujeres sin rostro. Sentirse acompañado en soledad. Tejiendo nuevas redes, nueva red. Pescando con redes a la orilla del mar con el agua en las rodillas. El sonido rítmico del mar me acuna.

Es diferente escribir para uno mismo que escribir para otros, para ser leído en voz alta y escuchado y analizado. Al contrario que hace una semana intento no ser tan directo y crudo. Recordaba el Mar Menor (en el que no me baño ni navego desde 1997). También recordaba los majestuosos hidroaviones amarillos y rojos.

Escribir sin esconderme pero sin mostrar más de lo debido. De todas maneras es una experiencia preciosa y que sirve de aprendizaje y de reto, y de interacción. Siempre con muchísimas emociones a flor de piel.

Ha cambiado el tiempo y hace muchísimo aire pero ahora mismo sol y la luz es muy bonita y las nubes también lo son. Hace casi cuatro dos años (x23 meses en concreto) empezaba en los talleres y éste es el número 10. Y de largo el más personal y emotivo. Avanzado. Siempre.

Me queda como una hora hasta entrar en el taller pero tengo lectura y un asiento cálido, aunque me encantaría poder tumbarme y que un fisio relajara mi cuerpo.

jueves, 27 de febrero de 2020

Semana

Semana intensa. La anterior menos, las dos anteriores parecidas ...

Me halagó (como hace 3 semanas). Aprender me gusta. Y si implicaba interacción con otros seres humanos, más. Un poco como el lunes en el taller. Aunque eso fue distinto y con un punto casi de desasosiego. Pero me supe calmar.

Al final esa es la clave, ser capaz de calmarme en el camino de vuelta a casa. Poder dormir. Ahora si duermo menos de lo que debo es porque me he entretenido a la hora de acostarme, no porque haya despertado 3 o 4 horas antes de lo que debo.

Lunares. Como los últimos años. No esperaba tener que desnudarme tanto, pero no me dio casi vergüenza o apuro. Otro punto positivo. Lo mejor es que todo estaba bien

Y los cambios se van asentando y hasta me gustan. Y me doy cuenta semana a semana de mi evolución y de que todo es un poco más sencillo y menos agotador.

Aun así, la interacción entre humanos a veces es una lata. Los pequeños grupos, los chismorreos, el no ir de cara y poner a parir a la gente.

Buenos días y buena suerte.

lunes, 24 de febrero de 2020

Encajando piezas

Al final, la sabia (aunque difícil) estrategia de obviar teorías de la conspiración y el tan habitual "todo está mal" de fondo, dio poco a poco sus frutos. Además, el necesario descanso después del agotador día de médicos y ojos, me hizo bien, tanto a los ojos como a la mente y creo que hasta las rodillas.

(Creo que la mesa vibra o tiembla mientras tecleo y es una sensación muy rara).

Al final lo que tenga que ser será y preocuparse era algo humano pero inútil. Además, igual el cambio es hasta para mejor. Desde luego, hace como dos meses que nadie ladra. Una vez pasada la incertidumbre, todo va encajando poco a poco.

Ahora a seguir adelante con muchas horas dormidas, disfrutar de pequeños momentos, de comidas en familia. Pensar en la próxima clase del taller, en nuevas formaciones.

Lo que leeré hoy:

Entero. No roto. Enlazando mis pedazos con cinta americana y resina de epoxi. Arañando la cordura con uñas retráctiles de gato negro. Entero. Completo. Incompleto. Saliendo del laberinto. El vacío queda atrás.