Se acaba uno de los marzos más surrealistas que recuerdo. Me recuerda mucho a 2012. Pero la situación global es aterradoramente peor. Hago lo posible por no ver las noticias. En lugar de eso, videos de youtube, películas, series y hasta viejos VHS de rallyes.
Situación sanitaria y económica complicada. Algo real que parece irreal.
Mientras tanto estoy de pseudovacaciones, las más raras que recuerdo. Así que es una especie de festivo raro, en el que no puedo rodar en bici, ni pasear, ni ir al gimnasio ni nada parecido. Pero eso es lo de menos. Si todo dependiera de que yo me quedara en casa. Ahora todo lo que puedo hacer es eso, quedarme en casa, mantener la calma, teletrabajar cuando se acaban mis pseudovacaciones.
Mis salidas a la calle son cada vez más espaciadas: a tirar la basura y a la compra. Eso fue el jueves y me hizo sentir bien. El mundo seguía existiendo. Volver a pisar la calle, conducir, pisar un supermercado. Había de todo, poca gente y mantenían las distancias. Di las gracias a la cajera. Su trabajo es muy importante aunque hasta ahora nadie se hubiera dado cuenta.
Cuando se aproxime la cita (con la psiquiatra), que es en un par de semanas, tengo que confirmar si será presencial o por teléfono. De cualquiera de las dos formas me vendría bien.
Situación general surrealista. Me recuerda al 11M y a los atentados de Londres de 2005.
Y lo mejor de todo es que me encuentro bien. Todo esto me preocupa, me entristece, pero soy capaz de dormir y de no entrar en bucle.
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