viernes, 10 de abril de 2020

Vacaciones

Estoy leyendo "Un infierno donde hace frío" y me da vértigo. Me recuerda a mis días más horribles de ansiedad, de no dormir, de ganas de llorar, de ideación suicida, de querer desaparecer. A la vez, releo mi antiguo blog discreto, y revivo la última vez que estuve en paro, la rutina-no rutina y los días no demasiado animados. Aunque por lo menos dormía bien.

Me encantaría poder hablar con la psiquiatra la semana que viene, no sé si será posible. Tengo miedo de empeorar pero mantengo la calma. Llevo un año durmiendo bien. Sin apenas ansiedad, sin ganas de llorar, sin ideación suicida, sin discusiones.

Con ganas de hace cosas. Con talleres preciosos. Con viajes. Ver a Ágata, que es un verdadero amor de mujer.

Ya que no sé si podré ver a la psiquiatra (cosa que no sería un drama, me encuentro bien), voy a escribir lo que tenía pensado decirle.

Cada consulta supone sensaciones opuestas. De vergüenza, de vulnerabilidad, pero a la vez, alivio y confianza. Es como desnudarme anímicamente delante de ella. Cosa que me daba más vergüenza que si fuera un médico del cuerpo y tuviera que desnudarme para que me exporara. He mostrado mis miedos. Mi oscuridad. Eso me ha supuesto alivio, abrir compuertas. Soltar lastre. Encontrar una guía. Un camino. Y desnudo metafóricamente frente a ella, me he sentido atractivo por dentro. Mis avances. Mi constancia.

Mis interacciones físicas con otras personas las últimas cuatro semanas han sido con el oftalmólogo, y con el personal del supermercado. Me encuentro a gusto en casa y me da miedo que se me olvide cómo relacionarme con personas y la sensación de estar rodeado de gente cada día. En el transporte, en la oficina, en la calle, en los talleres. Pero no es así.

Mientras el mundo se derrumba a mi alrededor. Han fallecido decenas de miles de personas. No sé cómo ni cuando acabará todo esto. Mi familia está bien y yo también.

Hacía meses que no estaba despierto tan tarde leyendo y escribiendo.

Vacaciones. El año pasado estaba en un lugar precioso en buena compañía. Los anteriores, en ese pueblo diminuto donde me siento a gusto. Algunas veces con más ánimo que otras. Son las vacaciones más extrañas que recuerdo.

Buenas noches y bunes suerte.

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