jueves, 8 de noviembre de 2018

Agridulce

Sensación un poco agridulce.  Desde ayer he tenido algún momento de pequeña tristeza. Porque quiero estar bien del todo ya de una vez, sin ansiedad, sin tristeza, sin medicación, sin psiquiatra. Pero comprendo que es un proceso largo y no debo tener prisa. Y que tenga momentos puntuales de tristeza no invalida lo mucho que he avanzado en todos estos meses (es normal tener malos momentos, todo el mundo los tiene, el cambio de tiempo no ayuda). Cómo consigo calmarme. Y dormir bien. Que me quiera más. Y que sea un poco más sociable. El domingo tengo un taller y el lunes otro.


Hoy cambio el plato de mi bici virtual por uno más pequeño, de 28 dientes, para subir las cuestas, para conseguir remontar la parte baja de la ola.

Gracias a los que me apoyáis con pequeños gestos.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Ilusión

*

La consulta.

Ese lugar físico pero que a la vez parece alejado del tiempo y el espacio. Una dimensión a parte. Una puerta a otro mundo que la primera vez da miedo atravesar.

Donde puedo ser completamente sincero sin temor a hacer daño, a preocupar. Donde los pudores, el miedo a que piensen que lo que te preocupa es una estupidez, desaparecen a cada minuto. Con cada nueva cita. Donde desnudar mi alma, desnudarme anímicamente, es a la vez, poco a poco más sencillo, necesario y, reconfortante.

Allí he hablado de mis miedos (infundados), de mi miedo a la locura y a la soledad, de mi temor a llegar incluso a hacerme daño. La llamada del vacío. Literalmente "el vacío me llama". Mis muchísimas dificultades para relacionarme con la gente. La ansiedad desbocada, el insomnio. Pensar que soy un desastre. Tener una idea muy negativa de mi mismo, de mis capacidades.

(Se que no me voy a volver loco, se que no me voy a hacer daño)

Pero también hay lugar para la ilusión, para la motivación. Para ver los frutos de mi trabajo de superación personal y de arañar la pura calma. Espacio para la alegría y para estar satisfecho de mis progresos. Más calmado. Un poco más sociable. Y más confianza en mi mismo y más autoestima.

No hay pastillas ni fórmulas mágicas para la alegría, para no sentir (y quién diga lo contrario miente). Pero si hay espacio para la esperanza. Una vez dada la voz de alarma (que es un acto de valentía y humildad enorme), con trabajo diario se puede avanzar, lograr gestionar mejor mis emociones, que la ansiedad no me pueda, saber o poder calmarme y poder dormir.

Saber que mi amistad reconforta a alguien es muy gratificante. Gracias.

Hoy le hablé a la psiquiatra de mi famosa metáfora de el coche atascado en la arena del desierto que necesita de un tirón de eslinga para poder salir del atolladero. Ella ha sido en parte quién estaba al otro lado de la eslinga para tirar de mi (ella y la medicación). Pero yo primero tuve que reconocer que no podía seguir adelante por mis propios medios. Liberar las ruedas de la arena con una pala. Poner las planchas, bajar presiones de los neumáticos. Parar a un coche y ofrecer la eslinga. Sin mi pequeño o grande esfuerzo, siento un peso muerto, sin constancia, no habría salido de la arena. No estaría en el camino de salir.

Muchas gracias por tu profesionalidad, por ese tirón de eslinga virtual.

Y ahora, a seguir adelante. Hoy con el ánimo un poco revuelto, pero con una pequeña sonrisa en mis labios. Y emocionado, emoción positiva que casi no duele. A pensar en los próximos talleres, en ejercicio físico, series, relatos y mil cosas pequeñas y bonitas de las que disfruto cada día más.

Medicación. En parte ha sido una pequeña decepción saber que la mirtazapina seguirá siendo mi compañera diaria (antes de dormir). En parte lo esperaba. El cambio de tiempo, los días más cortos, la falta de luz, los cambios bruscos de temperatura, el cambio de hora, me han afectado un poco.

Si, ahora tengo una sensación un poco agridulce, pero se que podré dormir muchas horas y de nuevo autoequilibrarme. Yo puedo. Yo soy grande.

*Arriba aunque duela pensé en Marzo. Y sigo cada día avanzando e intentando ascender. Y ya casi no duele.

lunes, 5 de noviembre de 2018

El límite entre realidad y ficción

Que la protagonista de uno de mis relatos viva una situación que yo imaginé y en parte viví, pero desde otro punto de vista:

Oscuridad

El hospital era enorme y tenía varios edificios. Desde su atalaya en una planta alta, lo que ocurría a sus pies se le antojaba una maqueta. Un mundo de juguete. A lo lejos, un tren de cercanías se deslizaba en la oscuridad. Coches recorrían una calle. Y, frente al hospital, distinguió otro edificio enorme, con grandes ventanales, que se le antojó un hotel. Distinguió una luz tenue en una de las ventanas. Quizás alguien contemplaba la noche insomne como ella.

07 - 08.11.2014


"Como en la canción de Manolo García; miraba cuadros que eran puertas cerradas recostado en un divan de hotel, de una ciudad del sur. En mi caso, no podía dormir, y estaba viendo llover desde una planta alta, una cuarta planta o así, sentado en una silla al lado de la ventana. A mis pies se extendía un enorme complejo hospitalario. Lo que más me llamaban la atención eran los pequeños camiones aparcados allá abajo. Por las mañanas resultaba muy entretenido contemplar el trasiego de vehículos. Pero de noche y desvelado, todo estaba demasiado en calma. Me vino un pensamiento muy negativo. Pensé que mi mal iba a empeorar tanto que acabaría en un hospital, en la planta de psiquiatría y sedado."

"Twitter y ver bicis en la tablet consigió que dejara a un lado esos pensamientos negaticos (como me dijo mi médico, no son tus pensamientos, son los pensamientos de la angustia)."



Ahora se que no me voy a volver loco, ahora lo se de nuevo, he vuelto a recorrer un camino tan precioso como duro. Y recuerdo un día muy feo, una semana muy fea en la que, a pesar de todo, supe seguir adelante. Con la ayuda de una personita. Bueno, de varias.

Puedo jugar con esos recuerdos dolorosos. Que formen parte de un relato. Contemplar un recuerdo imposible, mirarme en mi propio reflejo, en los miedos más grandes, en la oscuridad más profunda. Resurgir, hacerme más fuerte. Volver a ras de suelo. Soñar con cosas que me parecen bonitas como camiones. Si. Pensar en cosas bonitas aunque sean viejos camiones Nissan al caer la tarde de un día de noviembre.


Y me siento bien. Emocionado y blandito, pero bien. Y de nuevo me siento vivo, muy vivo y es precioso y os quiero.



Luz (v2)


El resto del relato aquí.

-Si te salvo ¿Me ayudarás?-

En el camino que le separaba desde el piso donde vivía a la parada del autobus solía toparse con gatos callejeros. Le fascinaban. Gatos de diversos colores: grises, naranjas, blancos y negros, negros. Pensó en si tendrían dueño. Parecían bien cuidados y alimentados, aunque desconfiados. La mayor parte corría nada más verle. Algunos, más atrevidos, le observaban con descaro desde un rincón de la acera o desde lo alto de una tapia. Los menos se dejaban acariciar. La colonia de gatos se concentraban en la porción de barrio donde algún día le gustaría vivir. En lugar de edificios de decenas de plantas, todos iguales, todos feos y asépticos, semejantes a colmenas, pequeñas casas unifamiliares, con jardín. Se imaginaba viviendo en una casa así, rodeada de gatos. Quizás en compañía de alguien que le quisiera. Sólo era un sueño. De momento, su espacio vital se reducía a una habitación en un piso compartido. Pero al menos sus compañeros eran amables y ordenados. Y discretos. Ni escándalo, ni música, ni tampoco gritos de madrugada.

Un amanecer más, del piso al autobús, del autobús al trabajo. Pero la luz de la primavera era suave y delicada. Los almendros florecían, tiñendo las calles grises con una marea entre blanca y rosada. Un pequeño gato negro le maulló tímidamente. Se acercó a él, intento acariciarlo. Pero cuando sus dedos estaban a punto de rozar su pelo negro y brillante salió corriendo y se deslizó bajo una oxidada verja, del mismo color que el gato. Curiosa, no pudo evitar ir tras él. Dudó un instante. Estaba a punto de entrar en una propiedad privada. Pero la casa parecía abandonada. Empujó la puerta de la verja, y, con un chirrido, ésta se abrió. Un paraíso de hierba y plantas exuberantes. Un jardín olvidado, descuidado, salvaje. El gato negro le miraba, curioso, desde el borde de una fuente de piedra, cubierta de musgo. Quiso acercarse de nuevo a él para intentar acariciarlo.

Entonces el suelo se abrió bajo sus pies. Durante un instante infinito se deslizó en el vacío y en la oscuridad. Hasta que su cuerpo chocó contra el agua y se hundió en ella. Debía ser un pozo, acertó a pensar mientras su conciencia se desdibujaba. No sabía nadar. El agua era gélida y oscura. No sabía nadar. Que manera más estúpida de morir.

En medio de la oscuridad que poco a poco se adueñaba de su mente le pareció escuchar una voz. Una pregunta:

-Si te salvo ¿Me ayudarás?-

-Si-

Sintió que unas manos cálidas y suaves tiraban de ella. Y que la oscuridad estallaba en un amasijo de luz dorada y cálida y dulce, como una marea extraña y, a la vez suave como un abrazo, capaz de borrar todo lo demás.

Despertó, volvió a tener conciencia de su cuerpo y de sus ojos y se atrevió a abrirlos. Estaba tumbada boca abajo al borde de la boca del pozo, esa boca a ras de suelo cubierta por maderas podridas a su vez cubiertas por hierba y hiedra, que no había visto. Estaba empapada y helada. Levantó la mirada y vio de nuevo al pequeño gato negro, que la miraba, curioso. Y acertó a ver una silueta semitransparente, brillante, de luz pura, tan bella que dolía mirarla, arrodillada junto al gato, acariciando al gato.

-No tengas miedo. Estás a salvo. Pero yo … he llegado tarde … Y ya no sé si tiene remedio-

No comprendió lo que quería decir aquel ¿ser? que acababa de salvarle la vida. Su voz era indescriptible, dulce como una caricia, pero a la vez con un matiz de tristeza y amargura infinita.

-Y ahora ella está sola y perdida y malherida. Nunca me lo podré perdonar. Pero quizás puedas ayudarme. Me lo prometiste.-

sábado, 3 de noviembre de 2018

Brusquedad

Todavía mi mente y mis emociones se disparan de vez en cuando. Pero siento que soy un poco más suave, un poco más dulce. Cuando eso sucede, en unas pocas horas me calmo.

Revisando nóminas y cosas parecidas. A pesar del triángulo de las bermudas conservo muchos recuerdos, muchos correos. El día del trueno. Si, el 17 de enero. Recuerdo todo eso en parte por mis recuerdos y en parte por el blog, que a veces es una especie de diario.

Entonces fui brusco contigo, y con algunas personas, y vosotros no tenéis la culpa de nada ni de como me siento. Es la segunda vez que me siento así, cuando vuelve la calma y pienso en mi brusquedad y mis ladridos, me siento fatal.

Contigo he hablado de islas a las que mudarnos, de paraguas químicos (a veces imprescindibles). De desembarcos (otro día del trueno que acabó en agua de borrajas literalmente te dije: mañana tengo dos desembarcos). En realidad lo que realmente importa es mejorar y sacar sonrisas, con pequeñas conversaciones absurdas o con una barrita de chocolate negro.

No puedo llevarte a una isla desierta en hidroavión, pero puedo escucharte y entenderte.


viernes, 2 de noviembre de 2018

Rallye Réplica

Una pequeña nueva versión de mi. Mejorada. Igual que KTM evoluciona sus motos de raids (van por la tercera versión de la rallye 450), yo evoluciono. Poco a poco. Despacio. A veces todavía siento el vacío infinito de la ansiedad.

A veces.

Estar a gusto en mi piel, dormir bien, ser un poco más sociable.

2011. La primera 450, desarrollada sobre la rally 690 de 2007. La 690 rally era un poco menos voluminosa que motos anteriores. Por ejemplo la capacidad de combustible bajaba de como 48 l (4 tanques de 12 l) a unos 33 l (un tanque trasero de 17 l y dos delanteros de 8 cada uno).


2014, una de mis preferidas.


2019 (Realmente 2018, el equipo oficial ya corrió el pasado Dakar con ella)


Motos y recuerdos. Cuando volví a tirar de la baliza también pensaba en la nueva KTM del Dakar. Fue el último día de 2017. Un pequeño desastre de día. Un pequeño desastre de día, si, pero en el que tuve la capacidad de empezar a pedir ayuda. Una semilla para el origen de algo precioso.

En 2014 viví un proceso parecido, y también me acordaba de preciosas motos de raidsl.

De vuelta

Volver a la rutina. Un pequeño giro de la rueda libre, ese click-clack tan habitual, y de vuelta a la rutina. Nada ha cambiado. La calma que habita en mi es grande, como una montaña. A seguir adelante, sin agobiarse, sin alterarse. Hoy es un pequeño contacto (casi como en AVRIL).

miércoles, 31 de octubre de 2018

Abismos

Me asomo a vuestros abismos. Me empapo en vuestros miedos. Recuerdo mis propios abismos y mis propios miedos, los días menos buenos o medio malos o más que media malos. Y os admiro. A todos. Por esa capacidad de seguir adelante. De intentar mejorar. De pedir ayuda. (Mientras escribo esto escucho a Chibimundo "pedir ayuda es de valientes" y ESTOY MUY DE ACUERDO).

Y también me admiro a mi mismo, me quiero y me siento un poquito orgulloso de mi mismo. ¡YO PUEDO! ¡YO SOY GRANDE!

Poco a poco me voy superando. Gestiono mejor mis emociones. Hay muchas cosas o situaciones que me ponen nervioso o que me ponen triste, pero menos que antes, y me calmo antes, y pase lo que pasa se que voy a poder calmarme y dormir bien.

Y me quiero más. Si, hay cosas que hago mal, pero otras muchas que hago bien. No soy un desastre.

Y poco a poco soy más sociable. Los talleres, comer con mis compañeros en el trabajo o salir a desayunar con ellos.

Los males de la mente que sufro o sufrimos (ansiedad en mi caso) no se ven, pero eso no significa que no existan (demasiados noes en una misma frese): algo no se ve, pero existe. Y algunos pueden pensar que no nos pasa nada, que nos lo estamos inventando, que estamos mal poque queremos y un largo etc de cosas feas que no voy a decir. Todo eso no es verdad.

(Me empieza a sudar la polla lo que piensen o digan otras personas, sobre todo si son cosas como esas)

Y disfruto de pequeñas cosas, como éstos días de descanso, la clase de pilates de hoy, ver series, dormir muchas horas, leer libros y revistas.

En twitter dije que a veces expreso mis emociones con colores de bicis y el color de hoy sería un verde lima muy brillante. Porque, a pesar de que escribiendo esto, se me remueva todo, me siento en calma y alegre.




martes, 30 de octubre de 2018

Descanso

Descansar. Hacer ejercicio. Ir a talleres preciosos (aunque tengo que trabajar más mis relatos, el último me quedo muy confuso!). Ver películas y series.

Hace mucho frío y llueve y la luz es totalmente de invierno. Pero me siento bien.

viernes, 26 de octubre de 2018

Niebla

Poco a poco la niebla comenzó a desvanecerse de forma suave, casi mágica. Se entretuvo un instante abrazada a las ramas de los olivos. El sol por fin rozó la tierra y arrancó  destellos en los campos saturados de agua, en los charcos que pueblan cada recodo de los caminos, en las espigas de cereal recién espigadas.

Despertó de golpe. Alguien le zarandeaba suavemente. Se volvió en la cama para toparse con los ojos color miel de Sandra.

-¿Qué pasa? ¿Qué hora es?-

-Estabas hablando en sueños otra vez-

-Lo siento-

-No pasa nada-

-Y ¿qué decía?-

-Hablabas de niebla y de campos de olivos-

miércoles, 24 de octubre de 2018

Luz

La luz es distinta, muy de otoño. Pero sin embargo la temperatura es cálida, casi de primavera. Ayer salí en bici de nuevo después de muchos días sin ir en bici. Y fue muy bonito.

No pido felicidad continua ni fuegos artificiales, no pido no sentir.

Me sigo alterando (un compañero hablaba de la temperatura de la sangre como metáfora de alterarse, y sin duda soy de sangre caliente). Pero me calmo. Mejor pedir y explicar que rumiar ideas.

La calma es preciosa. Disfrutar de cosas sencillas como nadar, ir en bici, ver series, escuchar música, escribir, los talleres. Las conversaciones diarias con una amiga.

Mil y una cosas pequeñas que disfruto gracias a mi perseverancia (o cabezonería).

lunes, 22 de octubre de 2018

Barro

Ignora el barro. Las frases que no tienen sentido. La negatividad y las desigualdades manifiestas. Tu estás por encima de todo eso , muy por encima de todo eso. Y la capacidad de calmarte cada vez es más grande. Usa todos los recursos de los que dispones: ruedas de tacos, reductora, bloqueos de diferencial, cabrestante.



No pretendo ser insensible y que nada me afecte, pero si que consigo calmarme con más facilidad y relativizar lo que pasa y lo que siento. Y buscar el camino más difícil, sin responder de forma instintiva como un gato bufando (que tengo bastante de gato enfadado, pero menos).

Y empieza una nueva semana, que seguro será preciosa. Y he dormido muchas horas y pienso en talleres, en relatos ...

viernes, 19 de octubre de 2018

Lluvia

Ya no le tengo miedo a la lluvia.

Menos miedos, más sonrisas y más confianza.

Incluso los días más grises tienen matices, reflejos, destellos.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Xchallenge / XB eXtra Ball

Un reto. Un nuevo reto. O el mismo reto, desde otro punto de vista, siendo ligeramente distinto. Una partida. Una bola extra (eXtra Ball). Como en aquel juego de pinball del ordenador.

Me quiero más. Me conozco. Sigo adelante. No me rindo. Y se calmarme. Verlo todo con cierta perspectiva. Y es precioso.

Los colores. La calma y la pureza del blanco.

martes, 16 de octubre de 2018

Alegría

Lee despacio, en voz baja. En un susurro. Hoy siento algo parecido a la alegría. Una emoción serena y preciosa. Siento que la imaginación por una vez me sirve para acercarme a otros humanos, además de para aislarme en mis propios mundos. Puedo seguir creando otros mundos y que ellos, que vosotros podáis leerlos. Y es precioso.

lunes, 15 de octubre de 2018

Luz y alivio

*"Te echo de menos tanto que me duele. Extraño tu voz, tu olor, el tacto de tus manos. Te recuerdo cada día y, me pregunto si ya me habrás olvidado. Somos planetas cuyas órbitas se encontraron una única vez para luego perderse en la inmensidad del universo. Pero allá donde estés seguirás derramando luz y alivio."

Volver a escribir. Lo bueno de la literatura es que nadie sabe si es verdad o es mentira lo que escribes. Si lo sientes, si lo has sentido o si sólo es producto de tu imaginación.

Y éste nuevo taller, éste nuevo comienzo, me recuerda a AVRIL**. Otros comienzos mucho más amargos y más difíciles. Pero lo volví a intentar. Más clases, más talleres. Desde entonces he tenido algún día malo o medio malo (lo que es totalmente normal) pero siempre he seguido adelante y he intentado mejorar y quererme más.

Poco a poco la calma va pudiendo con la ansiedad. El sueño con el insomnio. La confianza con los miedos. Y vivir ya no duele.

*Te echo de menos, pero ya no duele. Y se que regalas luz y alivio a cada paso.

**TALGO AVRIL: Alta Velocidad Rueda Independiente Ligero.

Spaghetti western


De nuevo. Como si de una película mala del oeste rodada el Almería. Como en 2016, el otoño de 2017 o incluso 2018. Los "malos" siguen siendo lo mismo. Si cosas así no me afectaran NADA, pues también me preocuparía. Me pone un poco triste, porque me encariño de todo el mundo y siento una gran empatía.

En fin, que no depende de mi. Y he dormido bien, y estoy tranquilo y tengo ganas de hacer cosas. Y mi mente, de nuevo está en otro lugar. Aunque aquí no me sienta fuera de lugar ni incómodo ni asqueado.

Son días en los que cambia la luz, la temperatura, llueve, hace frío. Pero poco a poco gestiono mejor mis emociones.

Y quizás pueda utilizar todo esto para un relato.

domingo, 14 de octubre de 2018

Origen

Cuatro años después, el blog cambia de nombre.

En septiembre de 2014 no estaba en mi mejor momento, es más, estaba en uno de los peores momentos de mi vida. Fue un punto de inflexión. Un año después, aunque básicamente era la misma persona, era diferente. A punto de dejar la medicación. Más calmado, más seguro de mi mismo.

Éste año la historia se ha repetido y la ansiedad, mi vieja compañera, me ha vuelto a visitar para ponerlo todo patas arriba. Pero poco a poco me siento mejor. Más calmado. Me quiero más. Muchos días durmiendo bien. Un poco más sociable.

En los peores momentos pensé que me iba a volver loco pero no es verdad. Igual que entonces creé un nuevo blog, ahora cambio el nombre. Origen. Que es una película que me encantó. Sobre la realidad y los sueños. Mis peores pesadillas coparon mis días. Pero la calma puede más.

Fin de semana

Ir al gimnasio. Hacer las tareas habituales de la casa. Comer con la familia. Ver series. Escribir un poco. Leer otro poco. Charlar con una amiga. Y dormir muchas horas.

¿Lo ves? No es nada especial. Pero calma y llena y hace sentir bien.

Y cambia el tiempo y la luz pero soy capaz de calmarme y relajarme.

viernes, 12 de octubre de 2018

Sensibilidad

Percibir instantes, colores, matices. Reflejos, cambios de luz. Lluvia tenue, delicada, esponjosa, casi irreal. La sensibilidad es parte de mi, de mi forma de percibir la realidad. No quiero dejar de ser sensible, ni vivir anestesiado, ni que todo me de igual. Quiero gestionar mejor mis emociones, poder calmarme y poder dormir los días menos buenos o malos directamente.

Y lo voy consiguiendo. Y es precioso.