La luz es distinta, muy de otoño. Pero sin embargo la temperatura es cálida, casi de primavera. Ayer salí en bici de nuevo después de muchos días sin ir en bici. Y fue muy bonito.
No pido felicidad continua ni fuegos artificiales, no pido no sentir.
Me sigo alterando (un compañero hablaba de la temperatura de la sangre como metáfora de alterarse, y sin duda soy de sangre caliente). Pero me calmo. Mejor pedir y explicar que rumiar ideas.
La calma es preciosa. Disfrutar de cosas sencillas como nadar, ir en bici, ver series, escuchar música, escribir, los talleres. Las conversaciones diarias con una amiga.
Mil y una cosas pequeñas que disfruto gracias a mi perseverancia (o cabezonería).
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