Todavía mi mente y mis emociones se disparan de vez en cuando. Pero siento que soy un poco más suave, un poco más dulce. Cuando eso sucede, en unas pocas horas me calmo.
Revisando nóminas y cosas parecidas. A pesar del triángulo de las bermudas conservo muchos recuerdos, muchos correos. El día del trueno. Si, el 17 de enero. Recuerdo todo eso en parte por mis recuerdos y en parte por el blog, que a veces es una especie de diario.
Entonces fui brusco contigo, y con algunas personas, y vosotros no tenéis la culpa de nada ni de como me siento. Es la segunda vez que me siento así, cuando vuelve la calma y pienso en mi brusquedad y mis ladridos, me siento fatal.
Contigo he hablado de islas a las que mudarnos, de paraguas químicos (a veces imprescindibles). De desembarcos (otro día del trueno que acabó en agua de borrajas literalmente te dije: mañana tengo dos desembarcos). En realidad lo que realmente importa es mejorar y sacar sonrisas, con pequeñas conversaciones absurdas o con una barrita de chocolate negro.
No puedo llevarte a una isla desierta en hidroavión, pero puedo escucharte y entenderte.

Hola Dragonfly! Te he devuelto la visita y he estado leyendo tus posts. La verdad es que enganchan :D Me alegro mucho de que hayas conseguido la calma. Y desde luego has luchado por ella, te la mereces! La calma, el silencio y el hacer cosas que nos gustan en esta vida... ¿qué más necesitamos? Poco!! Un beso y hasta pronto!
ResponderEliminarHola Pau! Muchas gracias por tu visita a ti también. Poco a poco voy consiguiendo la calma y es precioso.
EliminarNunca pensé que mis post pudieran enganchar a nadie.
Que tengas un buen dia.