La médico técnico que me ha hecho la ecografía ha conseguido que no me pusiera nervioso. Me ha dicho de forma muy clara: ponte bocarriba, súbete la camiseta, ponte así, los brazos así, ponte de lado, del otro lado, coge aire, suéltalo. He conseguido no colapsar y todo está bien, en el informe me lo detallan más, pero es lo que necesitaba oír. Ha conseguido que no colapsara, lo hemos conseguido.
Apretaba el cabezal del ecógrafo con fuerza, pero con delicadeza, no me ha hecho daño. Y no me suele gustar que me toquen. La prueba ha durado más de lo que esperaba, no ha sido molesta, solo un poco incómoda por la presión. No he sentido malestar, estaba realmente concentrado en el cabezal del ecógrafo en mi tripa, en notar la presión, en respirar y en la postura. Ha sido casi como si me tocara la tripa con sus manos, como si me explorara, mientras yo respiraba despacio.
Me recordaba al ecocardiograma de hace dos años, duró más y fue más incómodo la prueba actual, pero me generó menos ansiedad la prueba de hoy, porque estaba en un momento del proceso distinto. También me recordó a la radiografía de hace dos años, pero la postura era distinta y fue más rápido y más impersonal, más hostil. La ida, salvo el incidente del BMW, ir en bici siempre me hace generar endorfinas y me relaja. Hasta hace 10 años no usé la bici para ir a sitios y, siempre que no llueva o que haga calor o frío extremos, es ideal.
Recuerdo el electro de hace dos semanas y tampoco me generó apenas ansiedad y eso es genial. Incluso pude ir en bici y pedir disculpas porque estaba con sudor en la piel por el calor horrible. Y ella se disculpó hasta por un pequeño tirón, los electrodos son adhesivos y estaban sobre un poco de vello que había en mi pecho, al quitar los electrodos.
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