martes, 12 de abril de 2011
La UT 450 avanzaba lamiendo los railes, impulsada por potentes motores eléctricos de miles de KW. En su interior, en el piso de arriba, como en las tripas de la ballena, estaba yo, con un forro polar doblado y la mochila en el regazo. Trasteando con el movil-smartphone-android, escuchando radio 5, mirando lor la ventana y pensando.
Soy tímido, introvertido y solitario. A la vez, anímicamente frágil, la tristeza me desarma con frecuencia y tengo el sueño flojo. ¿Qué fue lo primero? ¿Estoy solo porque a veces me siento mal o a veces me siento mal porque estoy solo? Retroalimentación, realimentación, feedback.
No se cuando me introduje en este círculo. Probablemente, con no más de 10-11 años, cuando las palabras hirientes de los demás empezaron a hacerme daño -soy sensible-. Desde siempre fui introvertido y "autosuficiente" hasta cierto punto, tenía o tengo gran imaginación, y me encantaba y me encanta leer, escribir, escuchar música. Con cualquier tontería podía entretenerme durante horas sin requerir la presencia de ningún otro humano. Y de esos polvos vinieron esos lodos.
Llevo solo prácticamente toda mi vida. Está la familia y algunos raros, rarísimos amigos, la mayor parte desde el mundo 2.0. También hay conocidos. Muchas veces no entiendo a la gente. No entiendo su sentido del humor. No entiendo su forma de ser. Me cuesta diferenciar bromas, ironías o frases dichas con toda intención. Es complicado el lenguaje humano, lleno de dobles interpretaciones, que lo hacen más rico si, pero que complican su comprensión. Si.
Creo que nunca he querido a nadie. Y ahora tampoco quiero a nadie. Simple cuestión de probabilidad. Como no me relaciono con muchas personas, es menos probable que alguien me llame la atención. Y es igualmente poco probable que alguien se fije en mi. No soy llamativo, me gusta pasar inadvertido. Me gusta andar de puntillas por la vida, como un gato, en silencio, mirando sin ser visto.
Me voy a quedar solo para siempre.
No quiero entrar en otro bucle de negatividad, no servirá para nada salvo para ponerme triste y quizás de propina tenga una noche en blanco. No quiero, no quiero, fuera todavía hay bastante claridad. Intentaré pensar en cosas bonitas, cenaré cuando tenga hambre y buscaré los brazos de Morfeo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario