*Es una canción de Explosions in the sky.
Recuerdo el verano pasado. Si, estaba tomando el doble de medicación, pero llevaba meses sin ideaciones y sin tomar lorazepam, sin ganas de llorar casi todos los días, con buen descanso. Y tenía esperanza en el futuro inmediato. En el futuro cercano. Igual que en 2021 soñaba con un trabajo como asesor de servicio o como mecánico de coches o en recambios, en el verano de 2022. Hace dos años, hace un año, soñaba con ser un buen técnico de mantenimiento de material rodante ferroviario. Ese sueño se rompió en mayo.
También tenía dudas, hace un año. Hice unas practicas, se me antoja correctas, en realidad muy buenas. Me pude acostumbrar a la nueva rutina, pero a un coste de ansiedad que todavía estoy pagando. Y ahora ¿qué?
Me han hecho un electro, quizás a lo largo del día o de mañana, o de unas semanas, tendré el resultado, que sé será dentro de lo normal. No he colapsado. El personal sanitario, quizás era una enfermera, ha sido muy profesional y educado. He ido en bici, ha sido agradable a pesar del calor, jugar con la bici, le falta gama de desarrollos pero con el manillar plano y ancho, se gana confianza, se traza mejor. Si, me quiero matar casi todas las semanas pero se apretar el "freno", con el índice y el corazón de la mano izquierda. He aprendido y me han enseñado: la resiliencia natural ha encontrado nuevas herramientas, gracias al seguimiento en psiquiatría, a la psicoterapia, a la medicación, aunque no me guste tomarla, a la madurez de un hombre maduro que dejó de ser un niño el siglo pasado.
Yo no sé que más hacer para encontrar mi camino. ¿Serán las máquinas de volar la respuesta? ¿Será ese extra de ayuda de mi primera copiloto, mi psiquiatra, el que marque la diferencia? ¿Ese puntito más de gas para poder coronar la duna?
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