Lo digo bajito. Temiendo despertar antiguos demonios internos y nuevos dolores físicos. Un poquito mejor cada semana. Casi sin dolores físicos y con una calma preciosa. Durmiendo bien. Disfrutando de cosas sencillas. A veces de no hacer nada. De pasear, de ir al gimnasio. De terminar una ñapa ideada en noviembre de 2016: duplicar el número de marchas de mi bici híbrida.
El placer de las pequeñas cosas. Todavía analizado a cada poco como me siento. Si me duele la espalda o no. Si me vuelve la tristeza o la ansiedad o el insomnio.
Ya no ando de puntillas sino que me enfrento a mis miedos. Buenas tardes y buena suerte.
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