jueves, 28 de diciembre de 2017
YZE 850
Desiertos de infinita arena. Noches infinitas de arena e insomnio. Pero la luz tímida de los amaneceres de invierno siempre acaba por estallar.
El azul es mi color preferido y me fascinan las motos del Dakar. Incluso en días menos buenos de muchos nervios y menos horas dormidas de las necesarias, intento buscar lo positivo, arañar la calma y sonreír.
Hoy sonrío pensando en esa preciosa Yamaha Azul y en su piloto, Stéphane Peterhansel, Monsieur Dakar.
Hoy estoy blandito, un poco con las emociones a flor de piel. A veces este mundo es un lugar horrible. A veces los humanos también se me antojan seres horribles. Capaces de lo peor. Y de lo mejor. No soy perfecto, ni tampoco un desastre. Pero dentro de mis pequeñas posibilidades, y a pesar de mi carácter un poco volcánico y abrupto, intento ayudar y sacar sonrisas. Sé que no soy un ángel y mis fuerzas son limitadas.
Buenas noches y buena suerte.
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