Una de esas entradas que he dibujado varias veces en mi mente.
La sensación de volver a casa de noche, con el abrazo del frío del final del otoño. Tras un día más largo de lo esperado, pero en parte provechoso. Cansancio, incertidumbre y un punto de tristeza. Así acabó el día de ayer y empezó el de hoy. Porque no he logrado dormir demasiado, por primera vez en muchos dias. En meses. El último post de madrugada creo que fue en marzo, el día de ser THE ONE.
Imaginaba una partida de poker. No se jugar al poker ni casi a ningún juego de cartas, aun así me imaginaba sentado en una mesa tosca, de una taberna del oeste, vestido con mi forro polar de alta visibilidad de la suerte quizás.
Una partida. Un envido o envite.
Lo peor está claro. AgujeroSEPE.
Lo que pueda pasar no depende de mi. La otra opción es la inacción y su resultado es mucho más cierto: la nada, seguir igual. Como he pecado más veces de inacción que de exceso de acción, ésta vez, ésta jugada, ésta partida, ésta bola (XB, eXtra Ball) toca seguir adelante.
Mucho de lo sucedido era de esperar, por parte de todos. De nuevo la clave es alterarse lo menos posible. Ni por esto ni por el betadine usual, habitual y reiterado. Yo a lo mío y chimpún.
Cada uno valora su situación y lo que tiene que perder. Y todas las posturas son respetables. No debo juzgarles por decidir eso o aquello, porque no estoy en su piel ni en sus circunstancias.
Al final ... ONLY TIME WILL TELL.
*Catastrophe and the cure es una canción de Explosions in the sky, como no podía ser de otra manera.
Como dice Bunbury: tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de éste lugar ... (o algo así, no copio, escribo de memoria y es muy tarde o muy pronto)
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