Subiendo las familiares escaleras que llevan del andén al vestíbulo de la estación (escalera mecánica a la izquierda, tradicional a la derecha) recordé una película (Leo). Una escena de esa película. Los protagonistas están bailando. Hay algún tipo de celebración, con gente y música. Una especie de baile. Los progagonistas bailan y se miran a los ojos. Y en un instante todo queda en silencio. La acción, el baile, continua, pero en silencio. Sin música.
Esos momentos en los que a pesar del ruido, de la música, de las conversaciones se hace el silencio y sólo te escuchas a ti mismo, lo que piensas, lo que sientes. Tu respiración y los latidos de tu corazón.
El silencio.
Cuando callan todas las voces y todos los ruidos.
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