jueves, 4 de enero de 2018

Nissan 370z*

Quiero que llegue ya mañana y todo vuelva a empezar. Y sobre todo quiero dormir.

*La z es la última letra del abecedario. El final y el principio se dan la mano. Z.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 3 de enero de 2018

Arena


De nuevo en un mar de arena. Contar cada grano de arena a la vez sería eterno y doloroso. Porque éstos días vivir duele. Pero la arena nunca dura eternamente. Y si una vez pude salir de su agobiante abrazo, lo voy a volver a hacer.

Buenas noches y buena suerte.

domingo, 31 de diciembre de 2017

Reflexiones en un día de empanada mental (DDEM)

Siguiendo con las reflexiones propias del 31 de diciembre y de la empanada mental que llevo:

-Los objetos se poseen, las personas NO
-Con una persona compartes o tienes una relación, un vínculo. Eso no implica que el uno pertenezca al otro.
-Esas relaciones o vínculos se rompen

No soy el más indicado para hablar de esto por mi escasa experiencia en ese sentido, pero cuando te dejan de querer pero tu sigues queriendo a esa persona duele. Echo de menos esa complicidad, el cariño, que se preocupen por mi ... Y todo eso creo era recíproco. Creo. No lo puedo asegurar al 100% porque no leo mentes, solo escucho palabras e interpreto hechos y gestos. Echo de menos acariciar y ser acariciado. Los besos. Compartir placer.

Pero sigo aquí, en pie. (Aunque hay días que me cuesta mucho y temo caer y no volver a levantarme, hundirme en el barro para siempre).

Y hay gente que me quiere y se preocupa por mi.

Feliz 2018.

Mi principal deseo es DORMIR BIEN y recuperar la calma. Con eso me basta.

Tirando de la baliza (2)

A veces, incluso para un piloto cabezota e independiente (o solitario) como yo, llega el momento de tirar de la baliza.

Volver al punto de partida. Siento que es un paso atrás, volver a caer, volver a tropezar. Que todo lo vivido y aprendido en ese año largo imposible de olvidar no ha servido de nada. Se que no es verdad, o no por completo. Se que me conozco mejor y que puedo llegar a controlar mejor mis emociones. Pero vuelvo a dormir medio mal o mal directamente. Y la ansiedad, compañera durante la mayor parte de mi vida (aunque no supiera que eso que sentía fuera ansiedad) vuelve a llamar a mi puerta. A la tripa, a los ojos y a la mente. Y los muchos meses, incluso años, de calma y sueño estable, se me escurren entre los dedos como arena. Como si no hubiera existido nunca y sólo las noches infinitas sin apenas dormir fueran la única realidad.

Volver a iniciar el proceso (médico de cabecera, posible medicación, derivar al psicólogo etc) me da una tremenda pereza. Quiero decir, no me resulta agradable. Nada agradable. No me gusta sentirme vulnerable y no ser capaz de dormir. No me gusta tener que contarselo a un extraño, aunque sea un médico con el que tengo algo de confianza y cuyo trabajo es ese, curar.

Todo me resulta algo o mucho más sencillo que entonces, pero aun así es complicado. No hacer nada no soluciona nada. Así que, de nuevo, al borde de la pista, roto por dentro, tiro de la baliza.

(Como entonces una de las cosas que me alivia es pensar en motos ... preciosas motos del Dakar. Ahora ha salido una nueva versión de la KTM Rallye 450. Todavía no he leído una prueba de ella, pero supongo será una versión mejorada. Así a primera vista veo bastantes diferencias: chasis, depósitos de gasolina, cúpula. De igual manera yo soy una versión mejorada de mi mismo, aunque me quede mucho por aprender y mejorar. Por lo menos ahora me cuesta menos pedir ayuda).

Es una forma cuando menos curiosa de acabar el año. Pero ahora me conozco más o soy más fuerte, no sé cuánto, es muy difícil para mi cuantificar lo que siento.

Ahora, a intentar dormir. Buenas noches y buena suerte.



Los coches de rallyes llevan unos botones, pulsadores o tiradores, duplicados en salpicadero y capó, para el desconectador de batería (un interruptor que corta todo el sistema eléctrico y para el motor) y la extinción de incencios. En días como hoy me gustaría tener un interruptor para dejar de pensar y de sentir y dormir.


viernes, 29 de diciembre de 2017

Susurrando

Mi voz es profunda y puede ser potente. Como el ladrido de un pastor alemán. ¿Bonita? No soy yo quién puede juzgarlo, pero como el resto de mi cuerpo físico, no está mal. Muchas veces, si estoy alterado, tiendo a hablar demasiado alto. Susurrar es algo complicado para mí. Igual que hacer algo despacio, como caminar. Pasos largos, rápidos, con un punto de agresividad, pero también de determinación.

En días como el de hoy, en que no he dormido mucho, y me siento más sensible de lo habitual, frágil, vulnerable y con el ánimo desbocado, intento, como un jinete, tirar de la riendas, calmar mi tormenta interior. Ese vendaval cálido y húmedo, de lágrimas a punto de brotar. Respirar. Intentar calmar la ansiedad. Como un experto piloto de rallyes dosificando la salvaje potencia de un viejo grupo B.



En ello estoy.

Piedras y paredes. El primer impulso es pisar todas las piedras, intentar ser más fuerte que ellas, más resistente que la más dura roca. Pero ni mi mente ni mi cuerpo son de piedra, y sé que pueden dañarse o que yo mismo puedo dañarme. Paredes. En lugar de saltarlas o esquivarlas, de nuevo, ir a chocar contra ellas. Derribarlas a cabezazos. Pero, de nuevo, no soy un bulldozer. No tengo orugas ni una pala de acero.

Aprender a esquivar esas piedras o paredes (las piedras o se esquivan o se saltan, no se pisan) y a ignorar cantos de sirena o aullidos de sirenas que amenazan con acabar con mi poca concentración y frágil ánimo.

Gracias, buenos días.

jueves, 28 de diciembre de 2017

YZE 850


Desiertos de infinita arena. Noches infinitas de arena e insomnio. Pero la luz tímida de los amaneceres de invierno siempre acaba por estallar.

El azul es mi color preferido y me fascinan las motos del Dakar. Incluso en días menos buenos de muchos nervios y menos horas dormidas de las necesarias, intento buscar lo positivo, arañar la calma y sonreír.

Hoy sonrío pensando en esa preciosa Yamaha Azul y en su piloto, Stéphane PeterhanselMonsieur Dakar.

Hoy estoy blandito, un poco con las emociones a flor de piel. A veces este mundo es un lugar horrible. A veces los humanos también se me antojan seres horribles. Capaces de lo peor. Y de lo mejor. No soy perfecto, ni tampoco un desastre. Pero dentro de mis pequeñas posibilidades, y a pesar de mi carácter un poco volcánico y abrupto, intento ayudar y sacar sonrisas. Sé que no soy un ángel y mis fuerzas son limitadas.

Buenas noches y buena suerte.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Sueño

El día de nuevo empezó muy pronto (o muy tarde). No se si es lo habitual o no, pero las emociones las noto sobre todo en los ojos y en la tripa. Y ha sido una noche y un día de cansancio y a veces lágrimas llamando a los ojos y nervios en la tripa. Ahora, a pesar de todo, en mi refugio cálido y amable, con la compañía del gato pirata, un amor atigrado, todo es diferente. Durante todo el día el objetivo era llegar a la cama y dormir (algo tan sencillo y tan complicado a veces). Ahora estoy aguantando un poco, para no dormirme demasiado pronto y acabar de nuevo despierto de madrugada.

Éste blog comenzó en mi más larga época de insomnio y a la vez, ha vivido mi época más larga durmiendo estupendamente (cerca de año y medio, o puede que más). Ni la época del año, ni situaciones varias me ayudan a dormir. Pero una vez más he de intentar vaciar la mente, y descansar.

Lo que tenga que ser será. Yo tengo la conciencia muy tranquila. La incertidumbre me puede, como a todos, pero al final, arrieros somos y en el camino nos encontraremos.

martes, 26 de diciembre de 2017

Right here, right now

Concentrarse en el aquí y ahora. Lo que puede ser, lo que no puede ser, el mañana, el pasado mañana, llegarán a su debido tiempo.

Conseguir que todo fluya de nuevo, que sea fácil, que los minutos no se alarguen.

He conseguido dormir lo que debería por fin (aunque me desperté prontísimo) y el día no ha sido demasiado cansado. De nuevo intentando arañar la calma.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Suspiro

COME ON, PUSH.

Grito y sé que nadie me oye gritar. Los cristales y el resto del coche me aíslan del exterior. Una coraza. Una protección contra el frío y el aire. Casi una burbuja. Una burbuja que proporciona una falsa sensación de ser invulnerable, porque de sobra se que un impacto lo suficientemente fuerte puede deformar la carrocería de acero estampado como si de una lata de refresco se tratara. Grito tan fuerte que las palabras salen rotas, estridentes. Respiro profundo, recoloco las manos en el volante más o menos a las 10 y 10 y me concentro en conducir: lo que hay delante, pedales, volante, espejos, cambio, intermitentes.

La luz es escasa pero bonita. Luz tenue de tarde de invierno y cielo completamente cubierto, cielo plomizo y opresivo. Ha llovido o medio llovido, el suelo está húmedo y hay gotas en la carrocería y cristales del coche. Un barrido de los limpias ha sido suficiente para permitirme ver a través de ellos. Me fascina ver cómo, al coger velocidad, el aire hace temblar y moverse las gotas que hay sobre el capó.

El deseo de salir corriendo y volver al caparazón. Un lugar cálido y silencioso, de luz tenue. Y sobre todo sin nadie. No querer, no apetecerte ver a nadie.

Me cuesta mucho expresar mis sentimientos cara a cara a otro humano. Soy pudoroso dentro y fuera de la red. A veces la tristeza todavía me puede. A veces no soy más que capaz de dormir a ratos y a saltos. Una noche así puede antojarse muy larga, aunque su duración real sea idéntica a cualquier otra noche.

A quién le podría decir esto. Sin dañarle, sin hacerle sentir mal y que yo a la vez me sintiera un completo desastre de persona y completamente avergonzado por sentirme no-bien sin motivo aparente.

COME ON, PUSH!

Alba

Esta noche en que no puedo dormir, 
que las canciones me despiertan la piel 
en la balsa de náufrago que es mi cama 
y que un agujero negro es mi mente desbocada, 
me estremezco en las palabras que oigo, 
que agazapado en mi grieta me encuentran. 
Quiero huir como a veces huimos 
De nosotros mismos hacia otros. 

Y quiero ser aquel que aún no desertó, 
que aún sigue buscando la luz. 
Como todo aquel que vuelve a querer 
olvidada toda traición. 

(Manolo García / Todos amamos desesperadamente)

Hay canciones de Manolo García que describen de forma bastante precisa cómo me siento. Supongo que por eso me fascinaron sus canciones, primero en EUDLF y más tarde en solitario.

Me dormí, me desvelé abundantemente pero logré volver a dormirme. Ahora estoy despierto de nuevo. La claridad empieza a filtrarse por la ventana. Y una vez más, el alba trae esperanza.

Buenos días y buena suerte.

domingo, 24 de diciembre de 2017

Rebotando

Una vez más rebotando. La intensidad ... es difícil de precisar (como todo sentimiento y/o estado de ánimo es subjetivo). Desde luego no es con mucho el momento en que peor me he sentido. Pero volver a dormir medio mal (que es algo intermedio entre dormir bien y dormir no-bien) no me agrada nada y me hace comenzar los días más cansado de lo que debería. Al final todo se puede resumir en 3 + 10 + 5 + 5 (que son las horas dormidas en los últimos días, a lo que hay que sumar alguna deliciosa siesta o pseudosiesta).



(Para los no iniciados, las imágenes son una horquilla y un amortiguador de bici de montaña. Horquilla de enduro y amortiguador de descenso. Es decir, diseñados para comerse los baches y rebotes más grandes).

Supongo que todo lo que pasó ésta semana y lo que puede pasar de aquí en adelante, tiene que ver en cómo me siento. Los cambios no me gustan. Los cambios me desagradan. Pero a veces son inevitables para seguir avanzando, aunque sea en la arena o en el barro.

Mientras hacía alguna tarea doméstica tan intrascendente como necesaria recordaba una canción, parte de la letra de una canción. Y claro, me acordaba de Venus.

NA

NA estará en su tierra. Le deseo lo mejor. Quisiera poder calmar sus nervios, pero ni siquiera soy capaz de calmar los míos. Al final,sólo palabras, palabras que siento vacías y sin sentido. Pero la palabra es la herramienta que mejor domino. Aunque también sea meridianamente hábil con una llave allen en las manos, o mis manos desnudas puedan ser a la vez, hábiles y muy torpes. A NA sólo puedo darle palabras de cariño y apoyo, y enseñarle lo poco que se. Ella sabe mucho más de la vida que yo (siempre se me antoja que no sé nada o que todo lo que sé es equivocado, pero no es verdad) pero si le puedo ayudar, le ayudare.

En la cama pensaba en las emociones. Para mi es mucho más sencillo odiar y volcar mis frustraciones y desencantos en una persona o personas, en plan chivo expiatorio, que reconocer que parte de la culpa de cómo me siento la tengo yo mismo y que a la vez en mi está la posible solución. El odio, el amor. Al final el amor es el arma más poderosa de mundo. Sin un poco de amor, yo no estaría aquí. Yo no sería. Igual otro humanos sería en mi lugar y puede que fuera una persona mucho mejor que yo, quizás un científico, un médico.

Rebotando. No es una caída (con la consiguiente subida o al revés), muy grande, pero me preocupa volver a caer, volver a tropezar. Me ha costado mucho llegar a este equilibrio precario e inestable, como para perderlo.

Yo no creo particularmente en la navidad. Como muchos en éste País, fui bautizado, hice la primera comunión (el siglo pasado, literalmente). Soy católico no practicante. Puedo llegar a creer en Dios, pero no en la iglesia. También en la cama, especialmente en una fecha como la de hoy pensaba que me gustaría haber conocido o conocer a Jesús. Recibir su mensaje, seguramente muy interesante y enriquecedor, de primera mano. Porque seguro que su mensaje se ha tergiversado y manipulado en todo éste tiempo.

El Amor. El amor universal. Quiero creer que ese fue su principal mensaje.

Buenos días y feliz navidad.


viernes, 22 de diciembre de 2017

This is zero hour



... and there's no way back.

En éste esperpento perpetuo una nueva escena, esperable y esperada. Ahora no hay vuelta atrás y ONLY TIME WILL TELL. Tengo la conciencia perfectamente tranquila y después de DORMIR DIEZ HORAZAS, la tripa tranquila y cuerpo y mente descansados. El día fue más tranquilo anímicamente, a pesar del ruido, de lo esperado. Mordí todas las cunetas que tenía que morder, con mi estilo habitual, algo anárquico pero efectivo. Corrí todo lo que el coche, el ruido y mi propio cansancio me dejaron. Los rios de BETADINE habituales me afectaron lo menos posible y fue un auténtico honor y placer explicar algunas técnicas de conducción a jóvenes pilotas (mi especialidad es tirar del freno de mano en las horquillas). Pero claro, todo eso son segundos que se pierden.

Ya fuera del TC una conversación inesperada con un compi ciclista en la UT 446 habitual me sacó una sonrisa. Soy demasiado tímido como para preguntarle nada a un desconocido sobre su preciosa Orbea (no se si de 29 o de 27.5), pero una vez iniciada la conversación, sobre espacio en los trenes para llevar bicis, luces -mis reelight le llamaron la atención-, deporte y bicis, fue muy agradable. Aunque me llamaba de usted ... es que igual yo era bastante más mayor que él. Me sigo sintiendo un adolescente o un joven en cierta medida pero tengo 38 años.

Los mimos de marco y un poco de DFN y muchas horas dormidas han bastado para que todos los chivatos naranjas se apaguen ...

En otro blog escribí sobre un Suzuki Samurai Long Body que corrió el dakar, a finales de los 80 o principios de los 90. Es un coche duro y robusto, pero comparado con otras potentes mecánicas del desierto, muy escaso en potencia. Al prepararlo para África le pusieron un 1.3 16v de 100 cv que llevaba el Swift de la época. Aun así se me antojan pocos caballos -mi coche de calle tiene 100 cv y el par bestial de un 1.9 diesel, pesa menos y no tiene que ir cargado de combustible por la arena-.


En una prueba leida en la añorada biblioteca del instituto donde estudié, ya no recuerdo la revista, supongo que solo auto 4x4 o auto verde 4x4, comentaban que para subir dunas llegaban al corte de inyección. Y que a mitad del rallye se les encendió un chivato de la inyección. Uno de esos testigos rojos o naranjas que indican que algo va mal. Como no sabían que significaba y el motor funcionaba, lo taparon con cinta americana (para evitar que pudieran confundirlo con otro testigo importante como por ejemplo el de presión de aceite).



Muchas veces me he sentido así, con la mente en el corte de inyección y muchos chivatos rojos encendidos. Siguiendo a delante de cualquier manera, cansado, sin poder dormir, con oleadas de tristeza y ansiedad.

A veces no puedo dormir, y ayer me preocupaba no ser capaz de dormir la noche entera otra vez. A veces me siento triste o nervioso o ambas cosas a la vez. Pero he alcanzado un pequeño grado de autocontrol de mis emociones que antes no soñaba.

Ahora, para el día de hoy, ducha, desayuno, ejercicio y ver cochecitos lindos.

¡GRACIAS! ¡BUENOS DÍAS!

Heaven's open
The sun comes in
Heaven's open
Let that blue sky in!

jueves, 21 de diciembre de 2017

Entre dos tierras*


Te puedes vender
cualquier oferta es buena
si quieres poder
y qué fácil es
abrir tanto la boca para opinar,
y si te piensas echar atrás
tienes muchas huellas que borrar.

Déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer,
si yo no tengo la culpa de verte caer.

Pierdes la fe,
cualquier esperanza es vana
y no sé qué creer;
pero olvídame, que nadie te ha llamado
ya estás otra vez.

Déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer,
si yo no tengo la culpa de ver que

Entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar

Déjalo ya,
no seas membrillo y permite pasar,
y si no piensas echar atrás
tienes mucho barro que tragar.

déjame, que yo no tengo la culpa de verte caer,
si yo no tengo la culpa de ver que
Entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar,
entre dos tierras estás
y no dejas aire que respirar

*sincronicidad

Catastrophe and the cure*

Una de esas entradas que he dibujado varias veces en mi mente.

La sensación de volver a casa de noche, con el abrazo del frío del final del otoño. Tras un día más largo de lo esperado, pero en parte provechoso. Cansancio, incertidumbre y un punto de tristeza. Así acabó el día de ayer y empezó el de hoy. Porque no he logrado dormir demasiado, por primera vez en muchos dias. En meses. El último post de madrugada creo que fue en marzo, el día de ser THE ONE.

Imaginaba una partida de poker. No se jugar al poker ni casi a ningún juego de cartas, aun así me imaginaba sentado en una mesa tosca, de una taberna del oeste, vestido con mi forro polar de alta visibilidad de la suerte quizás.

Una partida. Un envido o envite.

Lo peor está claro. AgujeroSEPE.

Lo que pueda pasar no depende de mi. La otra opción es la inacción y su resultado es mucho más cierto: la nada, seguir igual. Como he pecado más veces de inacción que de exceso de acción, ésta vez, ésta jugada, ésta partida, ésta bola (XB, eXtra Ball) toca seguir adelante.

Mucho de lo sucedido era de esperar, por parte de todos. De nuevo la clave es alterarse lo menos posible. Ni por esto ni por el betadine usual, habitual y reiterado. Yo a lo mío y chimpún.

Cada uno valora su situación y lo que tiene que perder. Y todas las posturas son respetables. No debo juzgarles por decidir eso o aquello, porque no estoy en su piel ni en sus circunstancias.

Al final ... ONLY TIME WILL TELL.

*Catastrophe and the cure es una canción de Explosions in the sky, como no podía ser de otra manera.

Como dice Bunbury: tantas cosas por decir, tanta charla por aquí, si fuera posible escapar de éste lugar ... (o algo así, no copio, escribo de memoria y es muy tarde o muy pronto)

lunes, 18 de diciembre de 2017

Freewheel

In mechanical or automotive engineering, a freewheel or overrunning clutch is a device in a transmission that disengages the driveshaft from the driven shaft when the driven shaft rotates faster than the driveshaft.



viernes, 15 de diciembre de 2017

Música

Hay muchas canciones que me definen. Canciones distintas para días distintos. Canciones para estados de ánimo distintos. Casi todas instrumentales -aunque hay letras que también me definen, el título del blog es un buen ejemplo-.

Desde ayer sonando, casi en bucle. Tiene un punto emotivo pero a la vez recurrente. Un poco como yo.  Relative Hysteria, de Mogwai.

 

Arenas movedizas y daños colaterales. Tambores de guerra. Lo que tenga que ser será.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

VK (Variante Kit)

Y leo otros blogs. El sufrimiento ajeno, de gente a la que aprecio además, lo siento como propio. Supongo que la gente aparentemente superficial y aparentemente feliz que ríe a todas horas y tiene muchos amigos y muchos planes también tendrá momentos de bajona.

Casi en una vida anterior y en un momento laboral y anímico mucho peor que ahora, divagando en otro blog entre mares de tristeza, recordaba el Ford Puma KC (Kit Car).

Ay.



Comentarios

En éste blog el nivel de comentarios es menos infinito, aunque me da un poco igual. Es un diario a la vista de unos pocos y accesible en cualquier lugar con acceso a internet.

Releyendo blogs que ya no existen, que están en el limbo, durmiendo el sueño de los justos, sabios comentarios. Cuando yo apenas sabía nada del amor (casi como ahora) y me aferraba a lo que pudo ser y no fue, a SMS de llenos de cariño. Igual que ahora me aferro a conversaciones pasadas. A lo que pudo ser y fue pero pasó y realmente ya no existe. A lo que pudo ser y no fue. A personas que dicen una cosa pero en realidad no quieren verte, ni siquiera mantener contacto, conversaciones por medios electrónicos e indirectos.

El barro queda lejos. Recordando momentos y sensaciones pasadas ...


martes, 12 de diciembre de 2017

Releyendome

Releyendo lo que escribía hace 12 años. Mucho más directo (completamente) y quizás, menos cuidado y elaborado. Las fotos son minúsculas. Entonces el espacio el los blogs estaba mucho más limitado. Y las conexiones (aun con ADSL de por medio), desesperantemente lentas. Música y videos ... una pequeña rareza.

(Ejemplo ... la primera foto puede ampliarse, la segunda, sacada de un post de hace 12 años, ya es tamaño original, 350x263 pixeles ....)



(Siguiendo con imágenes diminutas, una foto hecha con mi móvil de entonces de la máquina verde. Con la que volví a aprender a conducir. ¡Qué miedo pasaba en la M40 bajo la lluvia los primeros días! Una tarde de son en el aparcamiento de la Universidad Autónoma.)


Como entonces a veces tengo que revivir lo vivido un poco para entenderme. Aunque ahora todo parece más sencillo.

Trabajo. Manos, ojos y mente concentrados en el trabajo, en la pantalla. El ruido en la sala no ayuda, ni tampoco otras cosas, pero tengo unos cascos muy majos. Es una lata cuando algo no funciona y no entiendes por qué, y el esfuerzo, pequeño o grande no sirve de nada. De vuelta a casa, en el trayecto hasta la estación, todavía pensaba en esos últimos minutos, en la rabia de cuando algo no funciona, en el siguiente paso a dar mañana. En la posible solución -siempre anticipando- y en el posible tiempo perdido. En fin. También pensaba en lo que tardaría en olvidarme de todo eso. Hasta mañana. Saber desconectar y, sobre todo, calmarme. Recordaba las sabias palabras de algún compañero. En fin, mañana más.

Un pequeño Suzuki plateado expuesto en Atocha. Ver a Marta. Los andenes y los trenes. Reencuentros y despedidas. Principios y finales. Parece que ha pasado un siglo de todo eso.

Más años, más kilos, más canas y menos pelo. También más experiencia en todos los sentidos (aunque quizás no suficiente) y una leve pátina de calma.