martes, 28 de febrero de 2017

Noche

Silencio.

Una cama grande y cómoda.

Calor en las rodillas (bendita bolsa de gel).

Y un portátil donde escribir.

¿Qué más se puede pedir para terminar el día?

Sensación

En un recorrido conocido -sorteando rotondas y pasos de cebra elevados- pero no habitual, al volante de la cosita roja, la conversación (siempre con un punto de surrealismo) acabó derivando sobre medicaciones varias y sobre lo vivido y sentido allá por 2014/2015.

Los días menos buenos. O malos directamente. Los días en los que el único deseo era dejar de pensar y de sentir (de sufrir).

Se puede explicar pero es difícil de comprender por alguien que, por suerte, no ha vivido ni sentido nada parecido. Por eso la incomprensión es otro factor más que entristece a todo aquel que ha vivido un momento así. Que la mayor parte de las personas que te rodean no entiendan por qué te sientes así, porqué estas alterado y triste, por que pasas noches sin dormir, si (aparentemente) no te pasa nada. O directamente sugieran que no te pasa nada y como no te pasa nada te lo estás inventando.

Así de cruel.

Por no hablar de los cotilleos y chismorreos varios.

Comprensión. Es lo que pedimos los que sufrimos/hemos sufrido ansiedad/depresión. Un poco de empatía, comprensión y que no se nos juzgue.

Buenas noches y buena suerte.

lunes, 27 de febrero de 2017

Rage against the machine

La ley del embudo, diálogos de besugos, cosas que funcionan de forma manifiestamente mejorable (eufemismo de que funcionan COMO EL PUTO CULO) y un largo etcétera.

Y la rabia me puede. Y empiezo a renegar. Y de mi boca salen palabras nada educadas como ESTO ES UNA PUTA MIERDA.

Pero soy capaz de autoquilibrarme y que esa rabia no dure DÍAS (con sus correspondientes noches en blanco). Supongo que en una evolución de mi seré capaz de que todo me resbale, pero ahora al menos me calmo antes.

Hace sol, hay luz de primavera muy bonita y estoy camino de mi gatera en un autobús muy bonito.

Los mimos de Marco, ejercicio en piscina, caos (cada vez menos caos, todo está sorprendentemente ordenado, salvo mi ultracaótica mesita de noche) amable ...

Circus


What kind of circus is this ?
What kind of fools are we ?
When is the final curtain ?
What can I do to set me free ?

De camino al muladar/circo recordé una canción de Lenny Kravitz. Circus. La letra casa perfectamente con alguna de las cosas vividas/sentidas en un día laboral estándar.

En fin.

Como ya dije hace dos años: arrieros somos y en el camino nos lo encontramos todo perdido.

Casco, arneses, guantes y a correr pero sin correr.


Un té y al lío.

Too many games we have to play
They always change the rules
You and me just trying to get along
What can I do ?
Got to be strong

sábado, 25 de febrero de 2017

Llamador de Ángeles

Un comentario casual sobre mi andar sigiloso (y los consiguientes sobresaltos que a veces provocaba), sobre cascabeles, fue el origen del regalo.

Hoy creí haber perdido mi precioso llamador de ángeles pero al final estaba donde lo dejé, antes de la ducha de madrugada. En el lavabo. Detrás del dosificador de jabón de manos.

He dormido menos de lo que debería y por capítulos, como bien dijo alguien en un blog. Al menos siempre mantuve la calma y no me desesperé conforme avanzaba la madrugada y no era capaz de volver a dormirme. Al menos por la tarde si que fui capaz de dormirme, en una siestaca de pijama legendaria.

Buenas noches y buena suerte.


viernes, 24 de febrero de 2017

Viernes

Es viernes y todo lo que ha pasado desde principios de enero se me antoja una amalgama de recuerdos y sensaciones casi irreal.

De nuevo esperando antes de entrar a la viernesera y habitual clase de inglés. Se me antoja que la última clase fue hace un siglo.

Estoy cansado. La semana ha sido diferente pero también cansada. Al menos ya tengo un diagnóstico de lo que les ocurre a mis rodillas. Demasiadas idas y venidas para sólo tener un diagnóstico. Pero bueno, más pruebas a parte, ya tengo tratamiento. En parte. La semana que viene, como la anterior y la anterior, médico y "peticiones". Todo resulta lento y farragoso. Pero la otra alternativa era inacción, espera, incertidumbre.

Estoy incómodo sentado y no se cómo poner las piernas.

El aliciente para venir a clase, a parte de lo habitual, refrescar un idioma, aprende, es igual de peregrino que siempre.

Al menos espero no sentirme fuera de lugar.

jueves, 23 de febrero de 2017

BARRO + RODAMIENTOS + ANTIINFLAMATORIOS

El pesado tren de carretera pugna por avanzar en el barro. Ruedas de asfalto, tracción sólo en 2 ejes de los 3 que tiene la tractora y al menos 3 pesados semirremolques.

Eso debe ser la vida. Seguir avanzando en el barro, aunque las ruedas no sean las adecuadas y la cabeza alguno días diga que no (al menos hace muchos días que no dice que NO y que la tristeza no me puede ... hoy en cierto papel leía el famoso SENTIRSE TRISTE del 06/10/2014 y pensaba ... dos palabras no pueden resumir el camino recorrido hasta llegar a ese punto de no retorno, ni mucho menos el camino recorrido DESDE ese punto de no retorno).

Eso debe ser la vida. Como en Blade Runner: Quién soy, de donde vengo, cuando tiempo me queda, cuanto tiempo les queda a la (poca) gente que quiero y me quiere.


Si fuera una máquina alguno de mis rodamientos necesitaría una revisión. Antes de entrar al médico, en el baño, pensaba que era una pena que yo no pudiera autorreparame, pero soy un humano, no un terminator y no puedo revisar ni engrasar mis articulaciones, a diferencia de los pedales de mi bici, que si puedo desmontar, limpiar y engrasar.

No puedo autorreparar mis articulaciones pero sí al menos puedo autorequilibrarme, a veces me lleva globalmente SEMANAS, pero ahora al menos sin noches en blanco de por medio y sin paroxetina ni zopidem corriendo por mis venas. A pesar de todo. A pesar de todo creo que he crecido un poco como persona. Un poco.

A pesar de todo te echo de menos y me gustaría volver a estar en tus brazos.

Pero echarte de menos no me duele mucho. Te deseo lo mejor. Te deseo salud, un empleo que te llene y muchísima alegría, que puedas seguir llevando luz a donde vayas porque tu eres la luz misma.

¡GRACIAS!

¡BUENAS NOCHES!

miércoles, 22 de febrero de 2017

Almendros en flor

A través de los ventanales de la piscina climatizada contempla los almendros el flor. La luz es distinta, más cálida. Le transmite energía. Almendros cuajados de flores de tonos blancos y rosa pálido. Se le antoja que ya ha visto ese paisaje antes. No, es algo distinto. Claro que ha visto ese mismo paisaje, ese mismo jardín al otro lado de los cristales, el año anterior. Los almendros le recuerdan a otros campos de almendros florecidos. Se mezclan en su memoria a la vez caprichosa y precisa, una sucesión de recuerdos, como destellos dorados.

Sigue ejercitando su cuerpo en el agua. Le sienta bien. El ejercicio le despeja la mente. El cansancio le ayuda a dormir mejor. Y nota su cuerpo más fuerte ... y menos dolorido.

martes, 21 de febrero de 2017

Walking in my shoes

Curioso.



Los pines o pinchos de los pedales se clavan con fuerza en las suelas de las nuevas zapatillas, aportando confianza, evitando resbalones. Y yo mismo me aferro al equilibrio, a los días más buenos, a la calma y las noches de sueño (y algunos despertares, pero eso es normal en mi).

Mantener el control de mis emociones, hasta cierto punto. Se que no puedo evitar ser sensible o ponerme triste, pero si que la intensidad de esos sentimientos sea menor. Y evitar entrar en bucle.

Las bicis son mi terapia. Rodando sobre ellas. Soñando con algún nuevo componente o alguna nueva bici, más ligera, más sofisticada. Instalando algún nuevo componente. Leyendo revistas de bicis. Mil pensamientos constructivos y bonitos, positivos. Pensamientos que alejan a "los pensamientos de la angustia".

Bicis, ejercicio en piscina, escribir ...

Manteniendo las suelas de mis zapatillas pegadas a la alegría.

lunes, 20 de febrero de 2017

Z



Zapatillas.

Médico (otra vez, otro diferente).

Piscina.

Luz preciosa, primaveral.

Y sonrisas.

sábado, 18 de febrero de 2017

Primavera

Y, de nuevo, llegó la primavera.

Pero la luz es diferente.

Y yo soy diferente. Así que no me voy a dejar arrastrar por la tristeza.


Socializar

Relacionarme con otras personas me resulta muy difícil. No es algo nuevo. Me ocurre desde pequeño. Soy muy sensible y cualquier pequeño comentario o actitud me puede afectar o hacer daño. Además le doy muchas vueltas a las cosas. Esto ya me pasaba en el colegio y supongo que llegó un momento en que me harté de todo (hacer algo que te cuesta constantemente, relacionarte con gente, es agotador) y me refugié en mi caparazón. (Es una simplificación muy simple, pero básicamente puede ser así).

Y aquí sigo décadas después.

Parte de cómo me siento tiene que ver con que me relaciono con muy pocas personas (familia, compañeros de trabajo y algunos escasísimos amigos, que están al otro lado de la pantalla). Pero si hacer algo te cuesta y te satura, llega un momento en que dejas de hacerlo. A la vez soy humano, luego un ser social, luego necesito relacionarme con gente.

Otro año más uno de mis propósitos es relacionarme con gente. Tener amigos. Pero me cuesta horrores. La gente por lo general me satura y me altera. El cotilleo por el cotilleo y las conversaciones repetitivas y absurdas. Muchas veces me siento de otro planeta, tanto que me planteo si soy otra clase de humano, si soy diferente a todos, si simplemente soy raro o si hay algo en mi cabeza que no funciona bien. Que todo es posible.

Mis prioridades éste año son las mismas que los anteriores: sentirme bien, que vivir no duela, que todo no me altere y dormir bien. Además, buscar un nuevo trabajo. Y socializar más.

De momento vivir no duele mucho, no duermo bien al 100% (los fines de semana me despierto prontísimo) y bueno, el trabajo, pues buscando. Ya se que sin buscar no encontraré.

viernes, 17 de febrero de 2017

Semana

Semana larga, convulsa y cansada. Me cuesta recapitular todas las cosas que han pasado. Globalmente, además de cansada ha sido positiva. Me siento útil. Y me cuesta menos comunicarme, incluso con personas a las que tengo cierto respeto. A pesar de ciertos altibajos anímicos, no me he sentido mal. De hecho, cierto día pensaba que no iba a ser capaz de dormir apenas nada y conseguí dormir bastante. Hoy tampoco esperaba dormir demasiado. Saturado después de una tarde un poco ¿surrealista? Distinto lugar al habitual. Muchas idas y venidas.

Una sala de espera, lugar altamente visitado ésta semana. Algo nervioso y a veces con ganas de llorar. Hay ruido y no quiero ponerme los cascos (auriculares) porque he de estar pendiente por si me llaman. Un poco desesperante. Después la sensación de volver al punto de partida. Repetir más o menos la misma historia que unas semanas atrás. De todas maneras, creo que es el camino correcto. La otra opción, aparentemente sencilla era esperar. Y ya he esperado demasiado tiempo.

Logré dormir medianamente, aunque durante todo el día tenía sueño. Por una vez, cuando salí a la calle, era de día. Casi amaneciendo, pero de día, lo que es agradable. De nuevo un centro de salud. Me sacaron sangre sin ningún contratiempo. Cosa que antes me costaba horrores. Me he mareado en un par de ocasiones tras un análisis de sangre. Otro par donando sangre o intentando donar. Creo que ésta vez hubiera sido capaz de hasta donar sangre.

El resto del día se me pasó rápido. Tengo la sensación de que en pocos días he aprendido muchas cosas, si no muchas, algunas, y que trabajo de forma más tranquila y a la vez más clara, más eficiente.

La tarde, muy tranquila. Cosa que necesitaba. Ahora ya se ha disipado (como otras sensaciones de la semana pasada, eso pensaba girando a tope la dirección para aparcar en batería y marcha atrás en el habitual aparcamiento del habitual CC) pero he tenido uno de los dolores de cabeza más fuertes que recuerdo en mucho tiempo. No se si estoy resfriado, o he dormido poco (que puede ser las dos cosas) pero es un dolor fuerte. Espero que se pase definitivamente, con la ayuda del Paracetamol, y mañana sin ninguna ayuda.

Y Marco me esperaba. Alguien tuvo que acudir a ponerle comida, cosa que agradecí infinitamente. Ahora está a mi lado en el sofá, tranquilo y adorable. Creo que siente o intuye mi dolor de cabeza y por eso está a mi lado, tumbado, transmitiendome calma.

Buenas noches y buena suerte.

jueves, 16 de febrero de 2017

Back on track

Camino conocido. En parte. Buena compañía y una máquina conocida bajo mis pies y manos.

Huevo frito con patatas. Delicioso.

Cambalaches necesarios.

Trabajo. Puntos de vista similares. Al menos hablar desahoga. Cosas por arreglar. Aprender. Sentirse útil.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Rapid recovery

De vuelta a casa, bajo una temperatura agradable y luz tenue y preciosa, pensaba que, a pesar de todo, era capaz de sobreponerme a los días menos buenos con sorprenderte rapidez. Como un amortiguador de última generación capaz de no agotar su recorrido en baches sucesivos.

Autorrecuperación. Como entonces.



"The Rapid Recovery System allows the shock to recovery faster between consecutive bumps, letting the wheel track the ground with greater precision"

Dudo que esté curado del todo. Los fantasmas de la ansiedad, de la depresión todavía me rondan a veces. De las noches en blanco. Por eso amanecer calmado y haber sido capaz de dormir después de ayer, es un pequeño triunfo.

Pesar en ti

Hoy en la piscina me he dado cuenta de que apenas había pensado en ti a lo largo del día. Quizás estoy consiguiendo poco a poco echarte menos de menos.

Tu querrías que yo fuera feliz, al igual que yo quiero que tu lo seas. Y que estés sana y a gusto en el mundo.

Buenas noches y buena suerte.

martes, 14 de febrero de 2017

Typhoon

Fue uno de los primero scooters que me llamó la atención, allá por 1993. El de la foto es un modelo bastante posterior, como de 2001 o 2002. Pero la base es la misma. Gruesas ruedas mixtas de 10", plataforma plana, hueco para casco. Me recuerda a tiempos lejanos y pasados. Y aunque apenas he ido en moto, si que he rodado alguna vez en uno como ese. Para arrancar con el arranque eléctrico había que tirar (accionar) uno de los frenos. Y el embrague era algo lento. Saliendo de parado, tardaba en enganchar.

Typhoon. Tifón. Tempestad.

No puedo calmar la tormenta pero me puedo calmar a mi.

Y pensando en motos se calma la tempestad. Queda un eco lejano, el rumor del trueno más allá del horizonte.

Sol con uñas.

lunes, 13 de febrero de 2017

Deshacer el mundo


Escuchar.

Otros puntos de vista. Aprender de los demás. Economía de esfuerzos. Trazadas limpias, jugar con los desarrollos. Mimar la inercia.

Podría utilizar como título de cada entrada o post una canción. En el día de hoy, Héroes del Silencio suena en los auriculares mientras la UT 446 lame los raíles (velocidad punta 100 km/h).

Al final la clave es saber serenarme, autoequilibrarme. Y no intentar hacer imposibles.
Deshacer el mundo no es mi labor. Ni tampoco rehacerlo.

Después, rumbo sur. No es algo que me agrade pero al menos no me pone tan nervioso. En realidad, apenas me puse nervioso. Aunque el lugar, no me transmitía buenas sensaciones. Pero el proceso fue más rápido de lo esperado. Cuando quise darme cuenta estaba tendido sobre la camilla. De un lado, del otro, del otro. Curiosamente casi en la misma postura en la que suelo dormir. Indicaciones sobre la postura a adoptar, el ruidito de la máquina, respirar y quedarse muy quieto.

Buenas noches y buena suerte.

sábado, 11 de febrero de 2017

Bajo la lluvia

Uno de esos días.

Uno de esos días la mente funciona de forma distinta. La memoria es más precisa. Puedo recordar cosas que pasaron hace 20 años con dolorosa claridad. O puedo no recordar algo que pasó ayer o antes-de-ayer.

Si tuviera que definirlo de alguna manera se me antoja que pienso con más claridad. Que soy más meticuloso, más preciso (y ya lo soy bastante). Pero a la vez el estado de ánimo es volátil. Si. Volátil. De la alegría a la tristeza en un instante. Y también más sensible. A los ruidos. A los ruidos humanos. A los comentarios no siempre bien intencionados. Y todo me agota más. Lo que no implica ser capaz de dormir lo necesario. Querer dormir, tener tiempo y espacio físico para dormir, no implica ser capaz de dormir.

Al menos esta semana he dormido bastante bien. Casi perfecto. Hoy me desperté pronto para ser sábado, pero más tarde que la semana pasada.

A eso lo llamo rebotar. Porque mis sentimientos se me antojan un muelle que acumula una energía brutal que se libera de forma involuntaria. Alegría, tristeza, enfado, rabia. Todo junto. Todo mezclado.

En las bicis que tanto me gustan (y que como le comentaba a una personita vía correo electrónico, me ayudan a sentirme mejor cuando estoy disgustado) hay sofisticadas suspensiones para absorber los baches más grandes. Muelles, aire y aceite. Sofisticados hidráulicos que frenan la horquilla o el amortiguador.


Si bien todavía no soy dueño de mis emociones si que he aprendido a relajarme.

Los cascos (auriculares) siguen siendo poco menos que imprescindibles. La música calma o al menos tapa otros ruidos.
Respirar. Cerrar los ojos y respirar.
Ejercicio. Bajo techo, en la piscina o sobre la bici.
Hablar con alguien. Eso es lo más difícil. Me cuesta relacionarme con la gente. Y mucho más conseguir confiar en alguien lo suficiente para contarle como me siento. Gracias a los (pocos) que me brindan su confianza.

Y por eso te echo de menos.

Algún día tendré que volver a estar bajo la lluvia. Y volvió la lluvia. Sin paraguas. Pero no me he empapado.

viernes, 10 de febrero de 2017

Nieve

En la oscuridad. Avanza en penumbra, con pasos largos y rápidos. Sus sentidos no son tan precisos como los de un gato, pero la claridad de lejanas farolas le basta para adivinar el suelo de baldosas blancas que pisa. Un camino de sobra conocido.

Al llegar a un tramo de camino iluminado, la luz de las farolas hace brillar diminutas partículas en el aire. Nieva. Copos pequeños, invisibles en la oscuridad, que apenas humedecen el suelo. Nieva. Se le antoja una señal. Una metáfora. Continuar avanzando en la oscuridad. Ser capaz de caminar cuando apenas distingue el suelo que pisa. Y al ganar la claridad de la luz, percibir la nieve. Fría, pero bella.

Buenas noches y buena suerte.