jueves, 21 de abril de 2022
Emoción
miércoles, 20 de abril de 2022
...
lunes, 18 de abril de 2022
Back on track
jueves, 14 de abril de 2022
Miedo
En mi mente hay una voz, a veces vocecita, a veces voz potente y estridente, que casi nunca se calla. A veces es un latazo. Cuando entro en bucle de pensamientos negativos o no puedo dejar de pensar y dormir.
Pero la mayor parte de las veces es una bendición. Buscar lo positivo, buscar alternativas, repetirme que yo puedo, que yo soy grande, que voy a poder, que lo voy a hacer. No tienen que ser cosas super elaboradas, puede ser desde ir a ducharme o cocinar o hacer la compra o salir a pasear o mil cosas más.
Y mi miedo es ese. Quedarme sin fuerzas. Que esa voz se apague. Que sólo quede la nada, el vacío, la pura ideación suicida, el no querer ser, el no querer despertar. El acabar muerto o atado a una cama en psiquiatría.
Este miedo he comentado varias veces a varios profesionales de la Salud Mental, cuando me encontraba regular y cuando me encontraba bien, como ahora. Debo llevar casi 15 meses sin medicación, muchos más durmiendo bien y sin ideación suicida. Por supuesto que temo que algo malo les ocurra a mis seres queridos, pero mi miedo, temerme a mí mismo, sigue ahí.
Pero es un día precioso, y hace sol, y voy a ducharme, y todo está bien.
miércoles, 13 de abril de 2022
Calma
lunes, 11 de abril de 2022
Descanso
Se me hace un poco raro estar aquí en unas vacaciones de Semana Santa, cosa que no ocurría desde 2018. Entonces dormía mucho menos que ahora y, a pesar de la medicación, tenía mucha ansiedad.
Me recuerda muchísimo a 2012. Aunque con más aplomo.
Descansar, avanzar con el proyecto. Proyecto, acabar las prácticas y buscar trabajo. Dos años después.
Nadie se ha contagiado, de los míos. No tengo apenas ansiedad (aunque ahora sienta nostalgia) y he aprendido y avanzado.
Suena Dorian y me recuerda a un amor de mujer.
sábado, 9 de abril de 2022
Un lugar en el mundo
El viaje ha sido muy bonito. La primavera, los árboles, la hierba. Me ha resultado agradable conducir. Música. Cantar. Sentirme vivo. Haber dormido bien y recuperar la energía, que ayer no tenía mucha, ha sido importante. Me ha emocionad conducir y sentirme vivo. Después de la pandemia, de la guerra, de sentirme abrumado mil veces, después de topdo, soy capaz de autoequilibrarme y de dormir. Y hay algunas personitas que me quieren a ambos lados de las pantallas.
Me recuerda muchísimo a 2012. Después de ver un salón de motos y con tiempo inestable. Pero me siento diferente. Y soy diferente. Dormir. No tener mucha ansiedad. Conducir decenas de coches distintos. Bueno, maniobrar. Aprender mil cosas. ¿Quizás no lo suficiente?
Descansar, viejas revistas y algunas nuevas, algún libro, una tableta.
Suena Erik Satie de fondo y me recuerda a un amor de mujer. Gracias.
viernes, 8 de abril de 2022
Climbing
sábado, 2 de abril de 2022
Motos
viernes, 1 de abril de 2022
Recuerdos
Dos cuadernos.
Uno de tamaño folio y tapa dura, aguamarina. Recuerdo con claridad la tarde que lo compré y la mezcla de enfado y desesperanza y ansiedad y el no ser casi capaz de interactuar con nadie y las ganas de llorar y una canción en bucle que ahora todavía no me gusta escuchar mucho.
Obviaré la noche. No han sido muchas noches así, ese año, al menos 3. Al menos fui capaz de tomar lorazepam.
Otro más pequeño, de medio folio, tapas blandas azules. No recuerdo haberlo comprado (como uno verde hace unas semanas, o como el cuaderno de terapia de grupo de 2015), quizás lo tomara prestado del armario de material de oficina de algún trabajo. A caballo entre 2019 y 2020. Tres talleres distintos, los tres preciosos aunque muy diferentes.
martes, 29 de marzo de 2022
Aquí. Ahora.
lunes, 28 de marzo de 2022
Energía
Música
sábado, 26 de marzo de 2022
Semana
jueves, 17 de marzo de 2022
Recuerdos
lunes, 14 de marzo de 2022
Lluvia
miércoles, 2 de marzo de 2022
Junio 2020
La segunda semana cambió todo. Llevaba durmiendo bien desde abril del año anterior. Llevaba sin medicación desde octubre de 2019. Ni siquiera la gran incertidumbre de la pandemia pudo con mi estado de ánimo. Pero la suma de cambios en pocos días, tener que volver a trabajar presencialmente y no precisamente en tareas conocidas y a un ritmo de trabajo razonable, hizo que todo se hiciera añicos.
Me pone triste recordarlo, todavía.
Pero en medio de esa vorágime de ansiedad, una persona me ofreció su ayuda. Y, un mes justo después del final amargo, estaba al lado del mar pidiendo una cita para la preinscripción de lo que entonces era un sueño, y ha ocupado mi vida año y medio y me ha permitido aprender, interactuar, superarme.
Al final, dentro de la oscuridad hubo y hay destellos preciosos. Aunque ahora casi todo es luz.
