jueves, 14 de abril de 2022

Miedo

En mi mente hay una voz, a veces vocecita, a veces voz potente y estridente, que casi nunca se calla. A veces es un latazo. Cuando entro en bucle de pensamientos negativos o no puedo dejar de pensar y dormir.

Pero la mayor parte de las veces es una bendición. Buscar lo positivo, buscar alternativas, repetirme que yo puedo, que yo soy grande, que voy a poder, que lo voy a hacer. No tienen que ser cosas super elaboradas, puede ser desde ir a ducharme o cocinar o hacer la compra o salir a pasear o mil cosas más.

Y mi miedo es ese. Quedarme sin fuerzas. Que esa voz se apague. Que sólo quede la nada, el vacío, la pura ideación suicida, el no querer ser, el no querer despertar. El acabar muerto o atado a una cama en psiquiatría.

Este miedo he comentado varias veces a varios profesionales de la Salud Mental, cuando me encontraba regular y cuando me encontraba bien, como ahora. Debo llevar casi 15 meses sin medicación, muchos más durmiendo bien y sin ideación suicida. Por supuesto que temo que algo malo les ocurra a mis seres queridos, pero mi miedo, temerme a mí mismo, sigue ahí.

Pero es un día precioso, y hace sol, y voy a ducharme, y todo está bien.

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