miércoles, 23 de febrero de 2022

No anticipar

Justo al meter la mochila (preciosa) y el abrigo (también precioso) en el maletero del coche pensé que el triunfo desde el viernes pasado había sido no anticipar y no ponerme en lo peor, porque en realidad nada había cambiado todavía y, si hubiera cambiado, seguro que habría podido aprender y adaptarme.

Al final, un cambio de decorado que no es incómodo. La silla sí, pero bueno. Me siento más cerca de esa parte pero siempre entre dos aguas y me pregunto si he aprendido lo suficiente y lo suficientemente rápido.

(El texto predictivo del móvil me lee la mente casi, más que nada porque mis razonamientos son recurrentes).

En fin, que no se ha acabado el mundo y, de nuevo, de forma lateral, estoy aprendiendo cosas.

Aunque, la verdad, no me han proporcionado todas las herramientas necesarias.

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