sábado, 5 de febrero de 2022

Suficiente

Hace un siglo, y la primera vez que recuerdo tener ideación suicida de forma clara y concreta, al menos dos veces en un mes, iba de la facultad a una oficina de correos, bajo la lluvia. Pensaba en el autoblocante del Ford Ka Kit Car y que saber eso no me servía para nada, mucho menos para aprobar los pocos exámenes que me faltaban ni para hacer todas esas cosas que se supone que debería hacer un joven adulto, como encontrar trabajo, salir con amigos de fiesta, encontrar novia, meterme en un coche y en un piso, quizás era lo que me había vendido la sociedad y la publicidad.

Han pasado muchos años desde entonces, aunque sigo siendo básicamente la misma persona, he hecho cosas que sólo soñaba, he pedido ayuda, me he recompuesto más veces de las que puedo recordar.

Estoy en mi casa, soy capaz de vivir de forma autónoma, incluso de compartir la vida con una bolita peluda. Me he enamorado y he conocido desamor y amor, complicidad, sexo y cariño.

Pero se me antoja que nunca es suficiente. Que voy tarde a todo. Que mi ritmo es demasiado lento. Que soy un desastre y que no sé cuánto tiempo podré seguir adelante.

Ha sido un día neutro y agradable, estoy en mi refugio, suena música repetitiva y preciosa, disfruto de pequeños regalos, me siento en calma, la leve tristeza no es demoledora, es filtrada, como si pasara a través de un filtro de aire o de aceite, no es dolorosa. Sigo sintiendo alegría y tristeza, sin ningún paraguas química desde hace más de un año.

Pero siempre hay un pero.

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