No me gusta el barro. Prefiero terrenos secos y compactos. De nuevo me toca avanzar por senderos llenos de barro que patinan como una pastilla de jabón. Me he caído varias veces, pero, a la vez, poco a poco tengo más capacidad de avanzar sobre el barro y disfruto.
Imaginadme con la ropa de bici y la cara llena de barro sobre una bici clásica de ciclocross, en un circuito lleno de barro y de arena, en Bélgica, dándolo todo y llegando a la meta y abrazándome con los compañeros de equipo tras cruzarla.
Después de una sesión de psicoterapia dura, pero útil, volví al barro. El barro de la burocracia infinita y de la falta de unicidad de criterios. Lo que podría haber sido una llamada y un correo electrónico, pues ya llevo ... 4 correos más y una llamada extra.
Debería haber sido consecuente con mi decisión de ayer y no haber vuelto a llamar, pero bueno, así "gerencia médica" estará avisada y puede que en ¿una semana? tenga algún tipo de respuesta.
Lo positivo es:
- La respuesta afirmativa de la tutora.
- Ser capaz de hablar en un aulario rodeado de gente, en un salón de actos, con mi voz grave y preciosa, y de preguntar.
- Ser asertivo. La capacidad de serlo.
Estoy en un tren precioso aunque lleno de gente. Y con una bici preciosa y que es mejor que cuando fue fabricada, porque la he ajustado yo y puesto a mi gusto.
Colocamos el diferencial central en la posición de tierra "gravel" y montamos suspensiones y ruedas de tierra para un nuevo día de: BARRO.
Pero tengo la mejor bici para el barro (salvo las cubiertas, que se pueden cambiar).

No hay comentarios:
Publicar un comentario