jueves, 23 de febrero de 2023

Madrugadas

El ordenador tarda la vida en arrancar. Todavía estoy con esa sensación de nervios y de alivio que sigue a los exámenes. Ayer fue un día agotador. Primero la espera para hacer el examen. Más tarde, el tiempo "repasando", con gente que no calla de fondo. Y, por último, tras otra espera con gente ya dando gritos, una clase surrealista, con gritos constantes. Al menos ya tenemos los apuntes y, podía seguir la clase (aunque llamar a eso clase era mucho llamar) desde el iPad.

Queda un examen esta semana, la siguiente solo uno, pero complejo (frenos). Creo que estudiando un poco lo puedo sacar, no parece extremadamente complejo. La siguiente semana si hay un examen complejo, y otro con mucho temario, pero que ya he empezado a estudiar.

Yo no se para qué comparto resúmenes con gente maleducada y soez, que grita en cada clase. Por su culpa aborrezco las clases y colapso y necesito medicación y psicoterapia simplemente para seguir adelante. Es agotador.

Además el gato maulla sin parar, en su hora del gato loco antes de las 8 de la mañana. Lo único bueno es que estoy despierto para estudiar, pero quedan horas, medio día, para el momento de ir a instituto, y más horas de clase con gente que no calla, antes del examen. Y no puedo faltar a clase.

He de intentar no caer en el catastrofismo, pero la gente no lo tiene todo tan difícil en clase como yo. Pensaré en almendros en flor y en preciosos coches de juguete



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