He conseguido salir de casa. Salir de cama, primero. Vestirme. No tengo apetito porque ayer comí demasiado. La espera (eterna es catastrofismo) hasta la teleclase y la teleclase con problemas al principio y decepcionante después, pues fue agotadora. No he desayunado, no tengo apetito todavía. He ido a Pinto y desde ahí por caminos a Parla. Y me he vuelto a casa en cercanías.
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