jueves, 2 de febrero de 2023

Agridulce


Es una sensación/emoción muy extraña a la vez tener ganas de llorar y estar agotado y con ansiedad pero a la vez querer hacer cosas y sentir una mezcla de calma y de alegría.

¿Para qué seguir?

PORQUE SÍ.

Me voy a duchar, voy a ir a comprar unas botas o zapatos para así tener dos pares (y llevarlas en el coche siempre) y no tener que pasar por el vestuario del infierno si no es imprescindible. A la vez, como ya es febrero, puedo ver si hay prensa.

Hay algo que nadie me puede negar: socializar, compartir, ayudar, aprender. Como escribía hace un siglo en los apuntes "Soy un BIKER: y eso nadie me lo va a negar".

Mi yo de 16 años rodaría con la bici verde, jugaría con legos y maquetas y leería relatos, libros, revistas, en un espacio más amable.

El esfuerzo ha sido grande. El esfuerzo de pedir ayuda, el miedo y la vergüenza al escribir el correo, al ver la respuesta, las dudas y la ansiedad antes de entrar en la sala, lo sentido durante la conversación (cruda y dura), llena de interrupciones.

Los resultados, pequeños.

El diagnóstico ha dado sentido a muchas situaciones vividas y ha aportado respuestas. Pero, a la vez, soy más consciente de lo que he vivido, y de lo que me daña, de las adaptaciones que podría haber tenido y tener y que harían mi vida más fácil. Y las adaptaciones no llegan. Y pasan los meses.

  • Algo menos de tres meses para el diagnóstico (sin tener en cuenta los otros casi dos meses anteriores casi sin apoyos ni ayuda).
  • Un mes para verlo por primera vez en un informe.
  • Otro mes para que otra psiquiatra lo confirmara, esta vez de la Sanidad Pública.
  • Otro mes para sugerir la discapacidad.
  • Otro mes más (muy complicado), subida de medicación, esperar 2 semanas para tener el informe.

La discapacidad va a venir en años y no creo que solucione nada. Se lo que me daña y ayer solo me ofrecieron faltas justificadas, para después hablar de no descolgarme del curso y de motivación.

Si, he avanzado, en cuanto a asertividad, conocerme, socializar, calmarme. Pero se me antoja algo del todo insuficiente.

Llevo despierto desde las 6 de la mañana. Las clases empiezan  a las 15:30. He enviado un email nada meditado, desde la rabia (que a veces aporta energía para hacer cosas que parecen imposibles).

He avanzado en alguna memoria y ordenado apuntes. Y estoy copiando al pequeño ordenador que presté en octubre o así a Manuel, lo que había dentro.

No sé que hacer. ¿Salir en bici? Me sienta bien y es bonito, pero estoy muy cansado. Al menos he podido dormir un mínimo y hacer caca, aunque lo uno y lo otro fuera con ayuda.

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