Mi vida es como un reality. En Rusia, o quizás en alguna república ex soviética, o en algún dragón asiático, hay decenas de miles de personas siguiendo cada día mi vida. Ni el mejor guionista podría imaginar situaciones tan surrealistas como las vividas solo en tres días.
Después del agua X1 y X3, llegó el X3, y eso no quiere decir una transmisión de 3 platos, que es algo obsoleto pero práctico, ni un BMW SUV enorme y horrible, sino otro episodio de alguien que no para de hacer ruidos y de liarla a cada momento.
¿Y por qué pongo un Clio de Grupo N en lugar de un Clio Maxi KC? Porque me siento más como un pequeño Clio sport del año 2000, de Grupo N, ya con caja de relación cerrada y autoblocante, que un poderoso Kit Car, aunque fuera un F3.
Lo mejor del día fue poder entender conceptos nuevos. Lo mejor del día fue poder interactuar con un profesor casi de igual a igual y hablar de coches. La sincronicidad fue que el 7 de octubre, el día que descubrí que era autista, leyera sobre el Clio 16v. Que ya es casi un clásico.
Estoy agotado, me espera un día agotador, y no sé que va a pasar mañana. Empiezo a plantearme no ir a clase. Mañana. No tengo energía y perder horas viendo cosas que ya se o aprendiendo cosas de forma autodidacta, me parece absurdo. Para eso me quedo en casa y aprendo con Internet.
Mis compañeros o duermen o trabajan ahora. Yo podría estar estudiando en calma, pero después del agotamiento de ayer, y de antes de ayer, y del lunes, y del viernes, y del jueves ... lo último que me apetece es estudiar. Me apetece dormir, pero no soy capaz.
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