Una vez más, estoy atascado en el barro. En el barro que no se ve, el barro de la mente, el barro del estado de ánimo, de la tristeza, de la depresión, de la ansiedad. Se que estoy algo mejor, objetivamente, porque he dormido todas las horas que debía (lo acabo de reflejar en el Excel que me ayuda a combatir la disfunción ejecutiva). Se que estoy mejor porque no tengo ideación y pienso en cosas absurdas, pero bonitas, como cabrestantes manuales tipo Tractel Tirfor.
Quizás es que tengo que cambiar de cubiertas. Llevo unas preciosas cubiertas para terreno duro y compacto, seco. Que funcionan bien en asfalto y en pistas fáciles y secas. Pero en barro o terreno suelto no tienen suficiente agarre.
Puedo probar cubiertas de ciclocross, de barro puro, para salir del atolladero.
Y, cuando el terreno se seque, puedo volver aun semislick o algo con un poco más de taco, para avanzar por mis pistas preferidas. Para VOLAR por mis pistas preferidas.

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