domingo, 8 de enero de 2023

Camino

Cuando consigo dormir más o menos lo que debo me encuentro mejor, pero menos de una hora después de despertar entro en rumiaciones y vuelven las ganas de llorar y de no saber qué hacer con mi vida.

Estamos a 8 de enero y 2023 es una mierda muy grande, la mierda más grande desde 2018 o 2019.

Sinceramente si el año no mejora voy a acabar con un intento de suicidio o ingresado en agudos, lo que no me va a ayudar en nada.

Me encuentro mal.

Me espera otro año de discusiones, de ansiedad, de depresión, de shutdown y meltdown, de ideaciones, de burocracia y falta de empatía por parte del sistema de salud mental (privado), de psicoterapia, de medicación, de citas en psiquiatría y una valoración de la discapacidad

Si pongo valoración discapacidad autismo me salen imágenes de niños, Yo tengo 43 años y aparentemente soy un adulto funcional

comunidad.madrid [Guía rápida de acceso a servicios y prestaciones de discapacidad, dependencia y atención temprana. Información sobre el alcance de los distintos procedimientos de valoración.]

Ojalá no sentirme así cada día. Ojalá poder irme a una casita en el campo y sólo escuchar los pájaros y los animalitos y no el ruido que implica la vida en Madrid rodeado de personas hipersociables e hiperuidosas, que no saben hacer nada sin hacer ruido y que necesitan socializar a cada minuto para no entrar en tristeza.

No quiero ir a clase. Pero quedarme en casa no soluciona nada.

Me espera un camino desconocido en el que pasarán años antes de que alguien decida si soy digno de tener una discapacidad. Pero creo que intentarlo merece la pena. Da igual lo que yo crea.



Pensaré en bicis, en frenos de disco mecánicos artesanales y en un largo etc de estrategias desarrolladas como una tela de araña para no pensar en lo que soy y en cómo me siento. (O, mejor dicho, son herramientas para regularme y recuperar cucharas).



No hay comentarios:

Publicar un comentario