Olvidar los comentarios y los malos gestos. Centrarse en el aprendizaje y en la complicidad. Como decía hace un siglo, me gusta ver las tripas de las cosas. Y he pasado una mañana con personas maravillosas viendo preciosas locomotoras y autopropulsados despiezados. Salvo por el cansancio de estar de pie y de cargar con una mochila, precioso.
Las clases. Tan importante es la materia como la forma de darla. Y hoy ha sido muy mejorable. Una vez más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario