Calculaba un 6. PERO en la corrección vi que había acertado cosas que no esperaba. Ósea que no está todo perdido.
(El profesor divaga. Me viene bien. No tengo ganas de dar clase. Y las náuseas van bajando).
Resulta que no es mucho más pequeño que yo.
Parques de atracciones.
Como un diminuto Grupo N o un Fiat Cinquecento del trofeo, sobre pasta derretida de nieve, con ruedas de lluvia, sin clavos. Con los paragolpes sujetos con cinta americana.
Yo queriendo no dar clase. Quien me ha visto y quien me ve.
Entre las conversaciones absurdas, la tele a todo volumen y el humor zafio. Reírse de los que desmontan el estado del bienestar. Y de los errores de los demás. Gente que no para de hablar. Me gusta reírme con la gente, no de los demás. La gente se queda en las tonterías. Y no vamos a avanzar materia. Al menos como ya copié no tengo que volver a copiarlo. Cuando se congele el infierno tendré los apuntes en el aula virtual.
Ah, y la gente que no tiene filtros y dice lo primero que piensa. Y los comentarios de gente que pasaba por allí.
La gente no calla y yo no tengo muchas cucharas.
Un segundo de silencio, una hora de ruido. Risas forzadas.
Hablan de sonido de forma despectiva. Yo que tengo un oído muy preciso y que disfruto mucho de la música, de todos sus matices. El mundo está hecho para la mayoría.
Y mañana no tengo ningún compromiso: ni citas en psiquiatría, ni visitas a una BMI, ni llevar al michin al veterinario. Así que puedo descansar o ir en bici o lo que sea.



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