miércoles, 18 de abril de 2018

X2 (bonus)

X2

No necesito que nadie entienda ésto. Pero aún así soy incapaz de narrarlo de forma abierta. Así que de nuevo extiendo una cortina, una pantalla en negro.

La segunda vez.

La segunda clase del curso o taller fue en parte mejor que la primera. En parte porque mi estado de ánimo era mejor que semanas atrás. Si, ese día que en no más de 10 minutos, pasé de la calma a la más absoluta de las tristezas.

En parte fue igual. Fui incapaz de interactuar con el resto de personas que asistían al curso. Fue interesante e instructivo. Quizás un poco largo. De nuevo, participar apenas nada, escuchar, tomar notas.

Al menos al volver a casa no tenía esa sensación de desastre. Quizás las expectativas eran demasiado altas. Ahora al menos estar rodeado de gente no me resulta a penas incómodo. Si son silenciosos o por lo menos hablan por turnos y sus palabras son interesantes mejor.

De fondo se escucha el sonido inconfundible de una 334 comenzando a moverse, arrastrando muchos coches talgo. Como en 2011 en la misma estación.

Los pasos son pequeños pero creo en la dirección correcta, si es que la hay. Si la hay, aunque no lo crea o los pensamientos un poco negativos me impidan verlo.

El limbo ... El limbo de las palabras nunca dichas

HUMANO: ¿cómo estás?

SER PSEUDO HUMANO (en serio, sé que soy humano): Bastante bien, un poco cansado.

REALIDAD: he tenido un día tirando a malo con ganas de llorar casi continuas pero ahora me siento algo mejor. (Además de las molestias en la espalda y el dolor de garganta).

¿Por qué te lo voy a decir? ¿Por qué voy a hacer ese esfuerzo, expresar cómo me siento, lo que todavía me hace sentir un poco incómodo y bastante vulnerable?

Conversaciones vacías. Podría haber dicho que hoy (ayer) estoy más triste que otros días y a la vez ilusionado por la segunda clase del curso de Iniciación a la Novela, pero ¿para qué? Tu no estás aquí para entenderme. Sólo eres una compañera de trabajo.

Y pasa el tiempo y pasan los minutos y me siento alejado de la persona que está a apenas unos centímetros de mi en la UT465. Y cierro los ojos, intento evadirme de una situación que, ciertamente, me resulta incómoda y de los inevitables ruidos humanos del resto de habitantes de la UT. Y al final, una despedida cortés, y vuelvo a sumergirme en la preciosa burbuja de música que crean los auriculares del mp3 rojo que llevo en el bolsillo de la chaqueta. Y así llego hasta una biblioteca ciertamente muy bonita.

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