Dormir hasta las 9:00 o las 10:00. Poder volver a dormirme cuando ya es de día. No estar incómodo en la cama si tardo un rato en volver a dormirme. Es un gran avance. Por supuesto es mejor dormir algo o más que algo (pongamos 6-7 h) y despertar los fines de semana escandalosamente pronto, a la misma hora que los días laborables, que no dormir nada. Pero éste segundo paso es precioso.
Salir a andar, o con el patinete. Ir al gimnasio. Dormir la siesta. Que los días libres fluyan con facilidad y sean agradables. Y ese tiempo extra sirva para descansar y no para darle vueltas a pensamientos negrativos.
Bañarme en la preciosa luz de la primavera o estar en casa leyendo, viendo películas y series ...


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