Desde 2015 no conducía tantos kilómetros en coche yendo yo solo. Los viajes en familia son diferentes. Desde ese mismo año no dormía en una casa que no fuera mía o de mi familia. O en un hotel. Aunque, siendo sinceros, donde he dormido los últimos días, he estado como en familia.
El viaje empezó a punto de amanecer y bajo la lluvia. A pesar de la ilusión dormí bastante bien, unas 7 horas o así. En el último viaje no dormí apenas nada la noche de antes. Primer punto positivo.
El camino no era para nada conocido. Sólo la salida de Madrid. Eso tampoco me puso nervioso. Con la ayuda del navegador del móvil (que suple a los navegadores portátiles tipo Tom Tom o similares) podía llegar a mi destino. Salí con poco combustible (gasoleo, ojo, importante, no repostar el combustible equivocado QUE YA ME HA PASADO) lo que me obligaba a parar a repostar a mitad de camino. Así aunque tuviera la tentación de hacer el viaje entero sin parar no era posible. Reposté, comí algo, bebí agua y continué.
Los paisajes, una vez pasada la aburrida meseta castellana, preciosos. Las curvas, también preciosas. Multitud de túneles. Unas horas después aterricé en un mundo de verdes prados, montañas, vacas, ovejas, perros, gatos y amables humanos.
Un universo de abrazos.
A pesar de lo mucho que he avanzado en los últimos años, soy introvertido. Apenas tengo amigos y me cuesta socializar y relacionarme con la gente. Mi ocio suele ser solitario (lectura, paseos en bici o caminando, series, películas, escribir). Por una vez fue lo contrario. He pasado cuatro días preciosos rodeado de gente. He charlado durante horas, con personas a las que conocía por internet pero también con otras a las que no conocía de nada y con las que me he sentido muy a gusto. Como en casa.
Paisajes preciosos, naturaleza, mucho ejercicio (caminando y también en bici, porque la Azulita se vino conmigo) y sobre todo socializar muchísimo. No he tenido apenas ansiedad, ni ganas de llorar, ni me he sentido fuera de lugar. Ni siquera rodeado de gente en una terraza (gente que habla y a veces muy alto).
Me he dado cuenta de lo mucho que necesitaba desconectar y descansar. El principio de año no ha sido desastroso pero si complicado y agotador. Ésta pausa me ha permitido recuperarme, dejar de entrar en bucle de pensamientos negativos. He descansado igual que en mi cama y eso implica que tengo menos ansiedad.
Gracias a una personita muy especial por permitirme ser parte de los suyos.
Buenas tardes y buena suerte.