[Ayer]
Yo ayer otra vez en un barrio super pijo en bici. Outfit, que se note que soy políglota:
Con 2 € y el abono transportes recurrente. Rodeado de pequeñas casas que costarán millones de euros y de coches de cerca de 60.000 € o más de marcas premium. Me encantó el silencio del barrio, salvo los gritos de los niños y la música en los patios de algún colegio privado, celebrando San Isidro vestidos con trajes típicos.
Nunca podré vivir allí y mi piso, casi un estudio, me parece una maravilla: está bien comunicado pero en una zona sin ruido a cualquier hora. La hipoteca es muy razonable. Con una hipoteca mayor lo había pasado realmente mal estos años precarios. Está bien aislado térmicamente y del ruido. Hay dos cosas a mejorar: las contraventanas, muy bonitas en estética pero poco prácticas y ruidosas en días con viento como hoy (el barrio se llama Cuatro Vientos por algo) y la ventilación de baños y cocinas, por la que se escucha todo.
Como adulto independizarme en 2010, a pesar de mis trabajos no muy bien pagados, fue un gran paso adelante. Hago la compra, cocino, intento no ensuciar mucho... Me lavo la ropa, cuido de Marco. Vivir de forma autónoma es tan bonito. Todo eso es importante. Y si llego a casa agotado puedo descansar en un sitio sin ruidos y sin gente hablando al lado. Recuerdo con horror las dificultades para dormir en casa de mis padres o simplemente estar tranquilo en mi cuarto tras un día cansado (shutdown, no sabía que era ese agotamiento).
He de ser capaz de separar dos cosas bien distintas: el trato cálido y precioso de mi psiquiatra A., de la burocracia horrorosa del hospital y de su trato inhumano, aun a pacientes con ideaciones.
No hay comentarios:
Publicar un comentario